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EE.UU. llama a reducir ejércitos y a pacto de paz

Un alto funcionario norteamericano señala la necesidad de un pacto de no agresión en Centroamérica que complementaría el Tratado de Libre Comercio.

Agencias
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com
El ejército salvadoreño ha sido uno de los que más se ha reducido en Centroamérica. Foto Alex Sanabria

Estados Unidos llamó ayer a los países centroamericanos a suscribir un tratado de no agresión regional y emprender una profunda reforma de sus fuerzas de seguridad.

Las reformas son necesarias para que los cuerpos de seguridad puedan combatir “las mafias criminales", en lugar de dedicarse a las amenazas obsoletas de agresión de un Estado contra otro, dijo Daniel Fisk, Secretario Asistente Adjunto del Departamento de Estado.

“Los países centroamericanos deberían declarar explícitamente lo que es evidente para todos: que no hay una justificación para una intervención militar de una democracia centroamericana contra otra”, agregó Fisk, quien está a cargo de la diplomacia estadounidense para Centroamérica y Cuba.

La mayor amenaza en la región proviene de “los actores no-estatales, representados por las mafias criminales”, dijo durante una conferencia sobre seguridad en la región, en el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales en Washington.

Esta es la primera vez que un funcionario de alto rango de Washington pide explícitamente una profunda reorganización de las fuerzas armadas centroamericanas.

Fisk pidió que las fuerzas de seguridad “más móviles y livianas” en América Central, donde los conflictos de la década de 1980 dejaron fuera de los controles gubernamentales abundante armamento, incluyendo misiles portátiles antiaéreos.

Esas armas podrían ser utilizadas con “efecto devastador” por los “enemigos de la democracia”, agregó.

Un tratado mutuo de no agresión y amistad complementaría la creciente integración económica de la región, incluyendo un tratado de libre comercio que está siendo negociado entre Washington y cinco países de América Central.

No obstante, Fisk dijo que ese pacto de no agresión no formaba una condición para negociar un pacto comercial.

Opiniones diversas

El diputado arenero, Gerardo Suvillaga, dijo que estas declaraciones no parecían dirigidas a El Salvador.

“La fuerza armada ha tenido el mismo presupuesto en los últimos años, es más, se ha venido disminuyendo. La fuerza armada se utiliza más que todo para atender desastres naturales, proyectos antiterroristas y de emergencias nacionales”, dijo.

“Creo que estas declaraciones van dirigidas hacia otro país”, insistió Suvillaga.

Para el diputado Orlando Arévalo, representante del Partido de Conciliación Nacional (PCN) que apadrinó por décadas a gobiernos militares, las declaraciones de Fisk son “contradictorias”.
“Ellos fomentaron el militarismo y ahora traen una orden en contra”, señaló Arévalo.


Comentario
Pan a cambio de armas

Detrás de la propuesta que hace el subsecretario de Estado para América Central, Daniel Fisk, para que Centroamérica reduzca el gasto militar, reestructure las Fuerzas Armadas y las instituciones de seguridad y que adopte un tratado de no agresión, se encuentran dos gobernantes: Ricardo Maduro, de Honduras, y Francisco Flores, de El Salvador.

Todo empezó, hace algún tiempo, con un documento que inició un largo peregrinaje por los despachos de los gobernantes centroamericanos.

Después los mandatarios conversaron, privadamente, sobre su contenido, durante un encuentro realizado en Costa Rica.

La iniciativa también la conversaron los mandatarios centroamericanos con el Presidente George Bush. Ahora rebota, desde un despacho de Washington, hacia todo el mundo.

¿De qué se trata todo esto? La fórmula construída por Maduro y Flores es sencilla: aprovechar la obligada integración centroamericana que provoca las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos para reducir los gastos militares y pedir, a cambio, nuevos recursos de cooperación.

Esos dineros adicionales podrían venir, no sólo de Estados Unidos sino también de Europa.
La idea le gustó a la administración Bush. También a algunos países europeos.

Es muy probable, incluso, que los gobernantes centroamericanos hablen de ese tema con el Presidente del gobierno español, José María Aznar, durante una visita que hará, próximamente, al país.

Las mayores dificultades de la propuesta de Maduro y Flores que ahora retoma Daniel Fisk no se encuentran en Estados Unidos o en Europa.

Las verdaderas trabas se pueden hallar en al menos dos gobiernos centroamericanos: los de Guatemala y Costa Rica.

Al presidente nicaragüense, Enrique Bolaños, le gusta el plan Maduro-Flores.

Nicaragua es uno de los países mejores armados de Centroamérica y ahí funciona, desde hace mucho tiempo, un corredor de venta de armamento para la guerrilla colombiana. Eso lo saben todos. Existen muchas evidencias sobre ese mercado.

El más grave obstáculo para el plan se encuentra en Guatemala porque Alfonso Portillo no está en condiciones de venderle la idea a su Ejército.

Con todos los líos que carga Portillo en un país prisionero de la ingobernabilidad, el llamado de Fisk posiblemente tendrá poco éxito.

En Costa Rica no se mira un problema militar. Allí el tropiezo es otro: Abel Pachecho no está en condiciones de profundizar la integración centroamericana pues está sumido en toda suerte de líos y huelgas. Si nada de eso cambia, el plan de Flores y Maduro tendrá poco eco.

*Lafitte Fernández

 

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