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Comentando
Se ahonda la crisis del catolicismo estadounidense
En
su centenaria y venerable historia, la iglesia Católica varias
veces ha sido acusada de conductas abyectas. Hoy la acusan de comportarse
como una mafia.
En su centenaria y venerable historia, la iglesia Católica
varias veces ha sido acusada de conductas abyectas. Hoy acusan a
la jerarquía eclesiástica estadounidense de comportarse
como una mafia.
Decir que la jerarquía de la iglesia Católica se comporta
como La Cosa Nostra, porque oculta información,
se resiste a cooperar con las autoridades judiciales, obstaculiza
las investigaciones policiales y se niega a revelar a sus propios
investigadores las redes de complicidades que posibilitan ocultar
y proteger la identidad de sacerdotes criminales, es una acusación
sumamente grave.
Pero más grave aún es que en reacción a estos
duros señalamientos, la jerarquía eclesiástica,
y más específicamente la arquidiócesis de Los
Angeles, opte por descalificar a quien la critica adoptando un tono
condescendiente: Es un hombre bien intencionado pero desconoce
la ley y las preocupaciones de la arquidiócesis de Los Angeles.
El desencuentro entre el cardenal de Los Angeles, Roger Mahony,
y el ex gobernador de Oklahoma Frank Keating, quien fungía
como presidente de la Junta Nacional de Revisión o National
Review Board, es tan sólo el último capítulo
de una triste historia que salió a la luz pública
hace unos dos años en Boston. Cuando se reveló que
un número indeterminado de sacerdotes había abusado
sexualmente de muchachos menores de edad.
La comisión o junta que Keating presidía fue formada
por la propia Iglesia en junio de 2002, con el fin de ayudarle a
determinar la dimensión del problema. La junta contrató
los servicios de una firma profesional que se dedicaría a
investigar los cargos de pedofilia en las 195 diócesis estadounidenses
para luego redactar un informe.
Después de un año de pesquisas, la investigación
sigue incompleta, pues sólo 134 diócesis han cooperado
con los investigadores. Las restantes, incluyendo las de California,
se negaron a cooperar aduciendo que el diseño del estudio
tenía fallas o por temor a que los resultados del estudio
se hicieran públicos. Frustrado con quienes se rehusaban
a esclarecer de una vez por todas el bochornoso historial, Keating
decidió denunciarlos en una entrevista con un reportero de
Los Angeles Times.
Como era de esperarse, el escándalo que las declaraciones
provocaron fue mayúsculo y esta semana, obligado por las
circunstancias, Keating presentó y le fue aceptada su renuncia
a la junta. Pienso que hay ciertos obispos, y yo pondría
al cardenal Mahony en esta categoría, que oyen demasiado
a sus abogados y muy poco a su corazón.
El ex gobernador de Oklahoma Keating ha sido duramente criticado
por la exuberancia de sus declaraciones. Cayó en un exceso
cuyo desenlace obligado era la renuncia. En su defensa, sin embargo,
también habría que dejar constancia de que en mayo
de 2002, Mahony también parece haberse excedido cuando declaró:
Queremos que cada caso individual se discuta de manera abierta
y se resuelva, punto. Para luego valerse de toda clase de
argumentos legalistas y subterfugios para mantener oculta la información
que demandan las víctimas.
En una encuesta reciente, la organización Gallup encontró
que la confianza y la fe de los norteamericanos en la jerarquía
eclesiástica declinó de un 68% en 1975 a un 45% en
2002. Lo que la iglesia Católica no parece entender, sin
embargo, es que la erosión de la fe continuará mientras
los obispos sigan negándose a cooperar con las autoridades
judiciales e incluso ahora con los propios investigadores de la
Iglesia, para esclarecer los actos criminales de algunos de sus
miembros.
Por el bien de la venerable y centenaria institución, y por
la inaplazable necesidad de ayudar a las víctimas a cerrar
sus casos, esperamos que la renuncia de Keating no signifique que
continuarán las políticas de ocultación, mentira
y obstrucción de la justicia que han prevalecido en esta
sórdida historia de los curas pederastas y sus cómplices
en la jerarquía eclesiástica.
*Miembro del consejo editorial de
Los Angeles Times.
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