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Se ahonda la crisis del catolicismo estadounidense

Sergio Muñoz Bata*
El Diario de Hoy
sergio.munoz@latimes.com

En su centenaria y venerable historia, la iglesia Católica varias veces ha sido acusada de conductas abyectas. Hoy la acusan de comportarse como una mafia.

En su centenaria y venerable historia, la iglesia Católica varias veces ha sido acusada de conductas abyectas. Hoy acusan a la jerarquía eclesiástica estadounidense de comportarse como una mafia.

Decir que la jerarquía de la iglesia Católica se comporta como “La Cosa Nostra”, porque oculta información, se resiste a cooperar con las autoridades judiciales, obstaculiza las investigaciones policiales y se niega a revelar a sus propios investigadores las redes de complicidades que posibilitan ocultar y proteger la identidad de sacerdotes criminales, es una acusación sumamente grave.

Pero más grave aún es que en reacción a estos duros señalamientos, la jerarquía eclesiástica, y más específicamente la arquidiócesis de Los Angeles, opte por descalificar a quien la critica adoptando un tono condescendiente: “Es un hombre bien intencionado pero desconoce la ley y las preocupaciones de la arquidiócesis de Los Angeles”.

El desencuentro entre el cardenal de Los Angeles, Roger Mahony, y el ex gobernador de Oklahoma Frank Keating, quien fungía como presidente de la Junta Nacional de Revisión o National Review Board, es tan sólo el último capítulo de una triste historia que salió a la luz pública hace unos dos años en Boston. Cuando se reveló que un número indeterminado de sacerdotes había abusado sexualmente de muchachos menores de edad.

La comisión o junta que Keating presidía fue formada por la propia Iglesia en junio de 2002, con el fin de ayudarle a determinar la dimensión del problema. La junta contrató los servicios de una firma profesional que se dedicaría a investigar los cargos de pedofilia en las 195 diócesis estadounidenses para luego redactar un informe.

Después de un año de pesquisas, la investigación sigue incompleta, pues sólo 134 diócesis han cooperado con los investigadores. Las restantes, incluyendo las de California, se negaron a cooperar aduciendo que el diseño del estudio tenía fallas o por temor a que los resultados del estudio se hicieran públicos. Frustrado con quienes se rehusaban a esclarecer de una vez por todas el bochornoso historial, Keating decidió denunciarlos en una entrevista con un reportero de Los Angeles Times.

Como era de esperarse, el escándalo que las declaraciones provocaron fue mayúsculo y esta semana, obligado por las circunstancias, Keating presentó y le fue aceptada su renuncia a la junta. “Pienso que hay ciertos obispos, y yo pondría al cardenal Mahony en esta categoría, que oyen demasiado a sus abogados y muy poco a su corazón”.

El ex gobernador de Oklahoma Keating ha sido duramente criticado por la exuberancia de sus declaraciones. Cayó en un exceso cuyo desenlace obligado era la renuncia. En su defensa, sin embargo, también habría que dejar constancia de que en mayo de 2002, Mahony también parece haberse excedido cuando declaró:

“Queremos que cada caso individual se discuta de manera abierta y se resuelva, punto”. Para luego valerse de toda clase de argumentos legalistas y subterfugios para mantener oculta la información que demandan las víctimas.

En una encuesta reciente, la organización Gallup encontró que la confianza y la fe de los norteamericanos en la jerarquía eclesiástica declinó de un 68% en 1975 a un 45% en 2002. Lo que la iglesia Católica no parece entender, sin embargo, es que la erosión de la fe continuará mientras los obispos sigan negándose a cooperar con las autoridades judiciales e incluso ahora con los propios investigadores de la Iglesia, para esclarecer los actos criminales de algunos de sus miembros.

Por el bien de la venerable y centenaria institución, y por la inaplazable necesidad de ayudar a las víctimas a cerrar sus casos, esperamos que la renuncia de Keating no signifique que continuarán las políticas de ocultación, mentira y obstrucción de la justicia que han prevalecido en esta sórdida historia de los curas pederastas y sus cómplices en la jerarquía eclesiástica.

*Miembro del consejo editorial de Los Angeles Times.

 

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