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La
nota del día
Grandes necesidades y grandes empresas
No hay servicio o producción de artículos de consumo
para las masas, en un país, que puedan llevar
a cabo miniempresas o inclusive medianas empresas.
Hay grandes empresas porque hay grandes necesidades. Para suplir
de pan a un cantón, basta con tener un pequeño horno
y calentarlo con leña. Pero abastecer de pan al Gran San
Salvador requiere de personal especializado, instalaciones muy complejas,
tecnología punta, capacidad gerencial, mercadeo, sistemas
de distribución, publicidad, departamentos de compras, equipos,
edificios, bodegas, vehículos, sucursales, financiamiento,
ventas y múltiples otros apoyos.
Una panadería de dimensión industrial no es la suma
de mil hornos artesanales manejados por dos mil panaderos. Un gran
periódico no es un conjunto de quinientas pequeñas
prensas manuales (las viejas Chandler). Los grandes volúmenes
de productos, sean zapatos, ropa, carne, automóviles, diarios
o leche, sólo los pueden producir y distribuir las organizaciones
y empresas grandes y complejas.
Las grandes empresas, y lo grande siempre es relativo,
crecen por muchos factores, siendo uno de los principales las economías
de escala. El horno artesanal de pan utiliza con poca o menor eficiencia
su combustible (la leña), su harina, su venta y su mano de
obra, que la gran fábrica de pan. Comencemos por los empaques:
hay mayor garantía de pureza para el consumidor cuando el
pan viene envuelto y está garantizado por la marca. Pero
empacar pan a la velocidad con que éste se produce requiere
equipos costosos a los que se debe dar mantenimiento permanente.
Lo mismo cabe decir sobre el transporte y el almacenamiento de la
harina y otras materias primas.
No hay servicio o producción de artículos de consumo
para las masas, en un país, que puedan llevar
a cabo miniempresas o inclusive medianas empresas. Y sólo
la gran empresa consigue abaratar los productos para que estén
al alcance del bolsillo de la gente. Pero, además, hay bienes
y productos que sólo pueden fabricar grandes empresas, como
es digamos el caso de las computadoras.
Las grandes empresas que hay en El Salvador comenzaron como pequeños
negocios. Y un alto número de las grandes empresas de hace
cien, cincuenta o veinticinco años, han desaparecido o son
ahora medianas o pequeñas empresas. En el centro de San Salvador
se pueden ver los edificios que pertenecieron a las florecientes
empresas de antaño, ocupados hoy en día por comercios
artesanales o a punto de derrumbarse.
En repetidas ocasiones, los cabecillas del partido comunista se
refieren en términos muy despectivos a la gran empresa, la
que ofrecen garantizar en la medida que cumpla objetivos de
justicia social.
Pero si amenazan la existencia de las grandes empresas, que disponen
de muchos recursos para defenderse, que Dios guarde a las pequeñas
empresas, las que, llegado el momento, los comunistas eliminan de
un plumazo.
Las jineteras: microempresa cubana
En Cuba no hay ni grandes ni pequeñas ni micro ni medianas
empresas, fuera de las relacionadas con hotelería y turismo,
el sector económico que sostiene a la dictadura de Fidel
Castro.
Hay en Cuba grandes y privadas empresas, hoteles y servicios turísticos,
a los que también se suman las microempresas, o negocios
personales, en este caso las pobres cubanas que deben vender
sus cuerpos por las miserias que el castrismo las hace pasar.
Nadie, es evidente, quiere esa clase de destino para las mujeres
salvadoreñas, las hijas, esposas, amigas y conocidas de cada
uno de nosotros.
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