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¿Qué
tipo de padre es usted?
En
modelos de padres los hay tanto que hacen falta dedos para contarlos.
Hoy conocerá un poco sobre el autoritario, el superprotector,
el indiferente y el ocupado.
Dice
un refrán que el sargento es el amo del regimiento. En esta
frase se resumen las características del modelo autoritario.
El padre así es el amo de su casa. Así lo cree él.
Así lo ven los demás. Y así lo tratan los suyos.
Cuando el autoritario habla, los demás no pueden hacer otra
cosa más que escuchar. Le gusta mandar y que el resto obedezca.
Hay que dirigirse a él con máxima educación
y con un respeto absoluto.
Necesita valorarse y que valoren sus acciones a menudo y de la misma
forma que un militar espera una medalla como máximo
reconocimiento a su labor es una figura que espera el ascenso y
lo vive como evaluación de su capacidad personal.
¿Cómo se siente el hijo?
Si quiere recibir atención y cariño ha de ser un sujeto
disciplinado que obedece sin preguntar. Con respecto a su padre,
el sentimiento más frecuente es el temor: le tiene miedo,
porque el autoritario tiene fuerza y poder para castigar y lo va
a usar si lo cree necesario para educar.
Superprotector
La vida junto a un padre superprotector es como saltar en un castillo
inflado: por más que el hijo se caiga y golpee, difícilmente
se va a hacer daño. El padre que actúa desde este
modelo se encarga, hasta con su propio sacrificio, de alejar de
su hijo todo mal.
Procura por todos los medios que ninguna amenaza afecte a los suyos,
porque su desestabilidad hace que él se tambalee. Si un golpe
lastima al hijo, a él le duele más, porque le daña
en su sensación de omnipotencia defensora.
El superprotector actúa por él y no lo deja desarrollarse.
Prefiere darle de comer a que coma solo.
¿Cómo se siente el hijo?
Quien lleva la peor parte en la educación con tintes superprotectores
es el hijo, que es tratado y considerado un inútil y no sale
de ese armario mental donde lo han encerrado.
Es un ser indefenso al que nunca han enfrentado con la realidad
ni con los problemas. Antes de moverse hacia un lado u otro, mirará
a su todopoderoso progenitor para que le dé su consentimiento.
Indiferente
No quiere saber nada de sus hijos. Sean cuales fueren las circunstancias
en que el bebé ha nacido, él no asume, en absoluto,
la responsabilidad ni del cuidado ni de la educación.
No existe como padre, sino solamente como un acompañante
de la pareja. Su mundo no se centra en los hijos, como sería
normal en un primer momento, sino que es capaz de negar su existencia
para que todo siga igual.
Cree que los hijos no son tema suyo, sino de la pareja. Nunca toma
una decisión sobre la educación, sino que espera que
la tome ella.
¿Cómo se siente el hijo?
Debe aprender a vivir sin una de las figuras importantes en la infancia
y ser huérfano de padre; esta situación lo lleva a
sentirse discriminado con respecto al resto de sus compañeros,
que tienen dos padres actuantes.
La parte más dura es completar las aportaciones que corresponden
al padre que no está. Nacemos en una familia donde las figuras
masculina y femenina se complementan, y en su caso no hay equilibrio,
pues le falta un modelo.
Ocupado
Es como un torbellino de acción sin un leve respiro para
la reflexión ni para el sentimiento. No siente. No se lo
puede transmitir. Tiene demasiadas cosas que hacer y no puede perder
el tiempo.
El contacto con él resulta distante y frío. Si es
su labor y le corresponde le estrechará la mano. Pero nunca
la va a retener un segundo más de la cuenta.
Con los suyos es imposible hablar de sentimientos, porque no sabe
ni que existen.
¿Cómo se siente el hijo?
Para el hijo de un padre ocupado, la renuncia al universo de los
sentimientos resulta dura. Hacer, trabajar, desarrollar una actividad
es la única forma que tiene de acceder a su padre porque
el campo sentimental está vetado.
Si desea que se le quiera ha de trabajar todo lo que pueda. Es la
forma en que le van a valorar. Por eso se siente huérfano
de padre que valore otras cosas y esté más en sintonía
de sentimientos.
(Fuente: El arte de ser padres, de Miguel Ángel
Conesa)
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La obra
Libro: El arte de ser padres
Págs: 180
Precio: $9.03
Búsquelo en librería La Casita, Plaza San Benito,
tels. 224-6103 y 224-6406
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