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Bordas en el río Paz son inseguras
Invierno trae miseria a la zona rica de Ahuachapán
En la época de lluvias, el único medio de transporte
en el sur de San Francisco Menéndez es el cayuco. La pesca
disminuye y el río anega los platanales.
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La borda del río Paz quita el sueño
a los pobladores de Bola de Monte porque la estructura no
les protege de los desbordamientos del afluente. Foto
Franklin Rivera
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En Bola de Monte, municipio de San Francisco Menéndez, Ahuachapán,
los residentes no le temen a los fenómenos naturales ni a
las correntadas.
Los lugareños saben lo que tienen que hacer: subirse a los
árboles, acomodarse sobre grandes trozos y tabancos y esperar
a que pase la creciente por las extensas plantaciones de plátano.
La borda que construyó el Ministerio de Agricultura, según
los vecinos de Bola de Monte y Garita Palmera, no les ofrece seguridad.
Razonan que cuando los ingenieros construyeron la barrera, se olvidaron
de preguntar a los lugareños por las zonas de alto riesgo.
De este modo, un 65 por ciento de las 1,770 manzanas de terreno
dedicadas a la explotación de la agricultura y ganadería
se inundan cada año, dejando pérdidas incalculables
para las comunidades. Pese a ello, los moradores reanudan su trabajo
agrícola al pasar el invierno.
No resulta extraño que en todos los caseríos de la
zona, dependientes de la pesca, la estación de lluvia sea
sinónimo de miseria y hambre, pues su fuente de ingresos
casi desaparece.
En este período, el acceso a zonas como El Porvenir, El Zapote,
Los Monges y Brisas del Mar es prácticamente imposible.
Mainor Noé Ávalos, residente en el caserío
El Tamarindo, en la misma zona, describe que cuando la marea llega
a tierra firme y se desborda la bocana del río Paz, el panorama
se vuelve desolador.
Desaparecen los caminos, y la única forma de moverse son
los cayucos y las pequeñas embarcaciones.
Ávalos recuerda que, el año pasado, los fuertes vientos
derribaron su vivienda y la marea se llevó sus bienes.
En Garita Palmera, los pescadores se encuentran huérfanos
de cualquier ayuda. Ana Haideé Pocasangre afirma que la zona
se inunda todos los años y carecen de un local para resguardarse.
Cuando la lluvia arrecia no nos queda otro camino que correr
para la parte alta de la playa, con el peligro de que se produzca
una marejada y nos lleve a todos, comenta Pocasangre.
Los habitantes lamentan el poco apoyo que reciben en el invierno.
Este señalamiento, sin embargo, se contradice con las palabras
del alcalde de San Francisco Menéndez, Remigio Morales Mejía,
quien afirma que todo está controlado y que en
todas las poblaciones del departamento se han formado comités
locales y municipales.
Cara y cruz
Mientras las
autoridades sostienen que existen comités de emergencia en
las comunidades de Ahuachapán, los vecinos argumentan que
es falso.
No hay
caserío y cantón en la zona donde no funcione un comité.
Todo está coordinado.
Remigio Morales Mejía
Alcalde Sn. Fco. Menéndez
En el
caserío Garita Palmera estamos huérfanos de ayuda.
No tenemos un comité.
Ana Pocasangre
Residente
Queremos
fundar una filial de Cruz Verde ante la emergencia.
Francisco Rivas
Pescador
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