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Bordas en el río Paz son inseguras
Invierno trae miseria a la zona rica de Ahuachapán

En la época de lluvias, el único medio de transporte en el sur de San Francisco Menéndez es el cayuco. La pesca disminuye y el río anega los platanales.

Pedro Rodríguez
El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La borda del río Paz quita el sueño a los pobladores de Bola de Monte porque la estructura no les protege de los desbordamientos del afluente. Foto Franklin Rivera

En Bola de Monte, municipio de San Francisco Menéndez, Ahuachapán, los residentes no le temen a los fenómenos naturales ni a las correntadas.

Los lugareños saben lo que tienen que hacer: subirse a los árboles, acomodarse sobre grandes trozos y tabancos y esperar a que pase la creciente por las extensas plantaciones de plátano.

La borda que construyó el Ministerio de Agricultura, según los vecinos de Bola de Monte y Garita Palmera, no les ofrece seguridad.

Razonan que cuando los ingenieros construyeron la barrera, se olvidaron de preguntar a los lugareños por las zonas de alto riesgo.

De este modo, un 65 por ciento de las 1,770 manzanas de terreno dedicadas a la explotación de la agricultura y ganadería se inundan cada año, dejando pérdidas incalculables para las comunidades. Pese a ello, los moradores reanudan su trabajo agrícola al pasar el invierno.

No resulta extraño que en todos los caseríos de la zona, dependientes de la pesca, la estación de lluvia sea sinónimo de miseria y hambre, pues su fuente de ingresos casi desaparece.

En este período, el acceso a zonas como El Porvenir, El Zapote, Los Monges y Brisas del Mar es prácticamente imposible.

Mainor Noé Ávalos, residente en el caserío El Tamarindo, en la misma zona, describe que cuando la marea llega a tierra firme y se desborda la bocana del río Paz, el panorama se vuelve desolador.

Desaparecen los caminos, y la única forma de moverse son los cayucos y las pequeñas embarcaciones.

Ávalos recuerda que, el año pasado, los fuertes vientos derribaron su vivienda y la marea se llevó sus bienes.

En Garita Palmera, los pescadores se encuentran huérfanos de cualquier ayuda. Ana Haideé Pocasangre afirma que la zona se inunda todos los años y carecen de un local para resguardarse.

“Cuando la lluvia arrecia no nos queda otro camino que correr para la parte alta de la playa, con el peligro de que se produzca una marejada y nos lleve a todos”, comenta Pocasangre.

Los habitantes lamentan el poco apoyo que reciben en el invierno. Este señalamiento, sin embargo, se contradice con las palabras del alcalde de San Francisco Menéndez, Remigio Morales Mejía, quien afirma que “todo está controlado“ y que en todas las poblaciones del departamento se han formado comités locales y municipales.

Cara y cruz

Mientras las autoridades sostienen que existen comités de emergencia en las comunidades de Ahuachapán, los vecinos argumentan que es falso.

“No hay caserío y cantón en la zona donde no funcione un comité. Todo está coordinado”.
Remigio Morales Mejía
Alcalde Sn. Fco. Menéndez

“En el caserío Garita Palmera estamos huérfanos de ayuda. No tenemos un comité”.
Ana Pocasangre
Residente

“Queremos fundar una filial de Cruz Verde ante la emergencia”.
Francisco Rivas
Pescador

 

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