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Entrevista con Carlos Quintanilla Schmidt
Doy el beneficio
de la duda
El vicepresidente de la República, Carlos Quintanilla,
cree que las reglas de elección del candidato presidencial
de su partido deben ser más claras. Le preocupa que el proceso
esté influenciado por algunos sectores. Quiere que las bases
tengan la última palabra.
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Tres criterios
Carlos Quintanilla estima que todo lo que hace en su vida,
lo transforma en un acto de profunda honestidad personal para
servirle a los demás.
Sobre el COENA. Le doy el beneficio
de la duda a los miembros del COENA, especialmente a su presidente
José Antonio Salaverría.Lo que creo es que el
proceso debe ser transparente
Sobre Flores. Lo que ha dicho del
presidente lo veo como un acto de honestidad. Es un acto de
verdad porque ésta siempre termina imponiéndose.
Tal vez le dan una interpretación equivocada.
Sobre su apuesta. Quiero favorecer
a los más necesitados. El rol subsidiario del Estado
debe ser mucho más fuerte. Debemos lograr que los salvadoreños
se inserten a la vida productiva
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Hay que reconocerlo: Carlos Quintanilla está hecho para
luchar.
Si algo no le gusta, lo dice. Si algo le molesta, no lo calla. Si
debe protestar, lo hace.
Quizá por eso se le tiene como uno de los abogados más
respetados del país.
Al vicepresidente de la República cree que las reglas de
elección construídas por el COENA no están
claras.
Ante eso, pide transparencia y mejores definiciones que normen la
elección del candidato presidencial en su partido.
Desde que entró al gobierno quiso ser el hombre que asesorara
al gobernante en muchas materias, pero no lo logró.
Tampoco pudo convertirse en la persona que llevara las relaciones
con los diputados y el Poder Judicial, como lo pretendía.
Ahora dice que, posiblemente, eso no ocurrió porque el presidente
Francisco Flores tiene un estilo peculiar para gobernar.
Pero, cuando le llegó el momento, protestó por no
encontrar espacios mucho más abiertos en la administración
Flores.
Esos dos hechos muestran que, poco a poco, Quintanilla se abre espacio
como un hombre que está dispuesto a hablar cuando llega el
momento de hacerlo.
Carlos Quintanilla está empeñado en algo: ser el candidato
presidencial de su partido.
¿Por qué quiere asumir ese cargo?
Responde sin merodeos: porque quiero servirle a todos los
salvadoreños.
A Carlos lo conocí, hace varios años, en un avión
que llevaba a Asia a un grupo de profesionales y funcionarios.
El Banco Mundial quería que miráramos los milagros
económicos realizados por varios países asiáticos.
Aquellos eran tiempos en los que apenas comenzaba a conocer la realidad
salvadoreña.
El grupo de peregrinos por Asia era nutrido, bullanguero pero estudioso.
Al poco tiempo, Carlos se convirtió en el portavoz del grupo.
Era el vice rector de la Universidad José Matías Delgado
y se ganó ese puesto por una sola razón: por su talento.
¿Por qué quiere ser candidato presidencial?
Porque creo que la política debe ser sinónimo de servicio
y no tomar eso como un slogan publicitario o electoral.
Quisiera servirle a mi país desde la más alta magistratura
y convertirme en un agente de cambio de la vida democrática.
Quiero contribuir para que el país siga por el camino correcto.
Además, porque creo que en nuestro partido no aparecieron
las caras nuevas que, en un momento, podían ser el relevo
de una fòrmula que llegó en 1999.
¿Qué diferente podría darle al país
después de 14 años de gobierno de ARENA?
Creo que ARENA debe tener un cambio de actitud. Debe poner el estado
en función del binestar y la mejora de todos los salvadoreños.
Pero, también debe buscarse el fortalecimiento institucional
y buscar una mayor armonía social.
¿Donde estaría su principal apuesta?
Primero, favorecer a los más necesitados. El rols subdiario
del estado debe ser mucho más fuerte. Debemos intentar que
el salvadoreño se inserte, aún más, en la vida
productiva.
Debemos abrir oportunidades para todos. Debemos lograr que las
instituciones funcionen porque las personas somos pasajeras. Debemos
hacer muchas cosas y estoy dispuesto a cumplirlas.
¿Está preocupado frente a un posible voto de protesta?
A veces la población vota más con el estómago
que con la razón. Yo soy un hombre de razón. Creo
que primero debe venir la razón y no la bilis o el estómago.
Pero, hay que plantear a la gente que siempre hay una esperanza.
Que los mproblemas son duros pero tienen solución. A cambio
de eso, el FMLN plantea un cambio en el rumbo totalmente equivocado.
Quieren capitalizar descontento. Lo que a la gente se le debe decir
que las soluciones llevan tiempo y que el rumbo fijado por ARENA
es el adecuado. Nadie puede negar que el país está
mkuchísimo mejor que como estaba hace 15 años.
¿Debe hacer ARENA coreccciones fundamentales?
Las correciones siempre pueden irse dándose. Lo importante
es cambiar la realidad del país de una manera permanente.
Mediante la aplicación del rol subsidiario del Estado
deben hacerse esas correciones. Nuestro mercado no es perfecto.
No se aplica la teoría cien por ciento. Hay que p`romover
una ley de libre competencia. Hay que proteger a los consumidores.
Usted se quejó del COENA.
¿Estan los dados cargados?
Yo le doy el beneficio de la duda a todos los miembrosdel COENA.
Especialmente a su presidente, José Antonio Salaverría.
Lo que creo es que el proceso hay que dejarlo sumamente claro. El
proceso debe ser transparente.
Deben cumplirse bien todaslas etapas, hasta el final. Lo que todos
esperamos es que sean las bases de ARENA las que terminen eligiendo
al mejor candidato.
Lo que me preocupa es que no existan reglas claramente establecidas
y se presten para las interpretaciones que cada uno pueda hacer.
Me preocupa también que existan sectores que estén
influenciando el proceso y no sean las bases las que tengan la última
palabra. Creo que si este es el caso, lo mejor es volver a las reglas
del pasado y que, al final resulte electo el ungido.
¿Se la ha ido la mano en las críticas contra el presidente?
Yo lo veo como un acto de honestidad. Un acto de verdad porque esta
termina imponiéndose.
Pero, quizá algunos le han dado a eso una interpretación
equivocada. Creo que se ha magnificado la verdad y la honestidad
mía en ese punto.
Yo simplemente he dicho lo que he vivido durante 4 años como
vicepresidente de la República.
¿Se ha sentido parte del gobierno?
Debo reconocer que me siento parte del gobierno del presidente Flores
porque soy el vicepresidente de esta administración.
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La gente me conoce. La gente sabe
de dónde vengo. También sabe cómo lle
llegué a tener lo que tengué a tener lo que
tengo. Foto Arturo Silva
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Me siento orgulloso de lo que este gobierno ha logrado en muchas
áreas. Creo, por ejemplo, que la Ley de Integración
Monetaria fue importante para consolidar la estabilidad del país.
El proceso de apertura de la economía y la búsqueda
de mercados es vital. Me siento orgulloso de toda la obra de infraestructura.
Me siento orgulloso de cómo se manejó el problema
de los terremotos.
Me siento orgulloso del trabajo que hemos hecho con los salvadoreños
que viven en el exterior. Me siento orgulloso de muchísimas
cosas.
¿Se ha sentido distanciado del presidente pero no de su equipo
de gobierno?
Ciertamente. He tenido excelentes relaciones con todo el euipo de
gobierno. Me siento contento de apoyarlos en todo lo que ha estado
en mis manos.
¿Responsabiliza al gobernante?
Yo dejé de ser el abogado de mis clientes para ser el abogado
asesor del Presidente de la República. Eso no se dio y no
quiero culparlo a él por ese cambio.
Nunca conversamos de eso. Sé que es el estilo que tiene.
Pero sé que no soy el único que puede cometar que
ha habido poca comunicación con miembros del gabinete o con
miembros del sector privado o con otras fuerzas del país.
Se ha dicho, publicamente, que ese es el estilo del presidente y
eso lo respeto.
¿Usted cree que ese ha sido un error del Presidente?
Yo no lo quiero cuestionar sobre si es un error o no es un error.
Yo concluyo que esa es la forma de ser de él, ese es el estilo
de él.
Ahora si usted me pregunta si yo como Presidente de la República
llevaría a cabo mi gestión gubernamental con ese estilo
mi respuesta es no.
Yo soy una persona diferente me gusta escuchar, me gusta abrir espacios,
me gusta trabajar en equipo y rectificar si me he equivocado o convencer
a los otros si creo que los otros son equivocados.
¿Es difícil, para ARENA, designar a un candidato distanciado
del gobernante?
El distanciamiento es relativo. La relación personal es muy
cordial. Todo lo hemos platicado cordialmente.
No ha existido una actitud en la que se piense que los dos no podemos
estar sentados en la misma mesa. No somos enemigos. Nos hemos visto
poco pero con cordialidad, con la simpatía que siento hacia
él.
¿Las diferencias no son irreconciliables?
Yo no lo siento así. Simplemente él optó por
dejar de lado al vicepresidente en ciertas áreas. Al principio
se previo que yo iba a tener un involucramiento. Pero, al final
eso no dio. No sé por qué razones. Eso es facilmente
comprobable.
Ustedes, en El Diario de Hoy, escribieron que Quintanilla es la
persona ideal para compañero de fórmula de Flores.
El presidente decía que, por la calidad de abogado, y mi
vocación conciliadora, iba a desarrollar un papel importante
como el canal de comunicación y el organo legislativo y judicial.
Sería muy simplista poner eso así: Carlos Quintanilla
le cumplió al presidente pero el gobernante no le cumplió
a él.
¿Eso es lo que trata de decir?
Desde la perspectiva de lo que conversamos, esa es una aseveración
totalmente correcta.
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Autorretrato
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¿Lo
que no tolero?
La mentira y la hipocresía. Esas actitudes envenenan
a las personas. Representan un cáncer que, dentro de
una sociedad, tienen, al final, un precio demasiado alto.
¿Lo que me hace feliz?
Servirle a los demás. Hacer cosas útiles.
¿Lo que quiero para mi gente?
Quiero ver a los salvadoreños con oportunidades suficientes
para buscar el futuro. Quiero ver hijos preparándose,
porque saben que existe una oportunidad que significará
bienestar para ellos.
¿Lo que quise ser y no pude ser?
Quise ser un político que pudiera incidir en el desarrollo
democrático y en el fortalecimiento institucional de
El Salvador. Quise haber dejado una huella profunda en mi
paso por la política.
¿Lo que no volvería a hacer en mi vida?
Todo lo volvería a hacer, porque las realidades existen.
Las realidades se dan y, al final, es imposible regresar al
pasado y volver a vivir. Al final vivimos lo que hemos vivido.
¿Lo que me enseñaron mis padres?
Honestidad, trabajo, principios religiosos, amor a la familia
y ser un buen ciudadano.
¿Lo que me ha enseñado mi familia?
Que no hay cosa más importante que el amor. Eso es
importante en momentos de duras pruebas, en momentos de tristeza
o de sufrimiento.
¿Lo que debo fortalecer de mi personalidad?
Quizá debo exteriorizar más mis pensamientos.
Tal vez debo buscar nuevas opciones para seguir ayudando a
los demás. Debo seguir preparándome para hacer
cosas positivas en los años que vienen.
¿Lo que debo separar de mi carácter?
Debo separar la ingenuidad. Siempre actúo de buena
fe. A veces en la vida hay que ser menos crédulo.
¿Lo que hice como un acto fundamental en mi vida
y del cual no me arrepiento?
El entrar al mundo de la política a pesar que no sentir,
en el fondo de mi ser, que la política es parte de
mí mismo. Pero, al final, no me arrepiento. Pude servir
en lo que me correspondió hacer.
¿Lo que no me gusta de la política?
La mentira, la envidia, la falta de buena fe. No se actúa
en razón del interés nacional. Siempre prevalecen
los intereses personales o particulares.
¿Lo que me ha dejado la vida pública?
La satisfacción de servir, pero, sobre todo, la satisfacción
de haber hecho nuevos amigos.
¿Lo que le diría a un niño pobre?
Que la pobreza es algo de lo cual se puede salir.Que solamente
se necesita la oportunidad, pero que debemos esforzarnos para
poder seguir adelante.
¿Lo que le diría a los que más tienen?
Que existe una responsabilidad social que no podemos evitar
ni ocultar. Que debemos apoyar a las personas más necesitadas
del país.
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