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La
revuelta anticomunista en Alemania hace 50 años
La
rebelión fue desatada por la rigidez con que el régimen
de Berlín Oriental quiso imponer la construcción del
Estado comunista según el modelo soviético, sometiendo
a la población a duros sacrificios.
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| Alemania conmemoró ayer el cincuentenario
del alzamiento popular del 17 de marzo de 1953, que marcó
la instauración de un estado policial en la República
Democrática Alemana (RDA). Foto:
AP |
Alemania conmemoró ayer el cincuentenario del alzamiento
popular del 17 de marzo de 1953, que marcó la instauración
de un estado policial en la República Democrática
Alemana (RDA), fundada cinco años antes bajo la égida
de la Unión Soviética.
La revuelta, considerada precursora de las protestas de 1989 que
desencadenaron la caída del Muro de Berlín y el derrumbe
del comunismo en Europa, comenzó con una protesta obrera
por el deterioro de las condiciones de vida y de trabajo en el sector
de ocupación soviética.
Mientras que en Alemania Occidental la industria y el comercio florecían
y llegaron en 1952 a alcanzar un récord de posguerra, la
población en el Este, dominado por los comunistas, padecía
de desabastecimiento y su nivel de vida caía de forma drástica,
bajo el de los años anteriores a la guerra.
La decisión del Partido Socialista Unificado (SED) de aumentar
las horas de trabajo para mejorar la productividad fue el detonante.
Centenares de enardecidos obreros de la construcción abandonaron
la labor y marcharon el 16 de junio hacia la sede de los ministerios
y pedir que se revocase la medida.
Pese a que el reclamo fue oído y el régimen revocó
apresuradamente la medida, los manifestantes convocaron espontáneamente
una huelga general en todo el país. El llamamiento fue emitido
por una radioemisora del sector occidental que era escuchada en
todo Berlín, mientras que los medios comunistas lo ignoraron.
El 17 de junio reinaba un ambiente explosivo en todo el país.
Lo que había comenzado como protesta laboral desembocó
en un alzamiento contra los comunistas. Más de un millón
de personas en unas 700 ciudades y pueblos -cerca de 100 mil únicamente
en la capital- salieron a la calle para exigir la destitución
del régimen comunista y elecciones libres. Algunos reclamaban
la reunificación alemana.
Represión sangrienta
La cúpula en el poder en la Alemania socialista, fundada
en 1949, fue sorprendido por la reacción de los obreros y
campesinos a los que decía representar. Ante la imposibilidad
de frenar el clamor popular, la nomenclatura del SED pidió
auxilio a los militares soviéticos, que tenían estacionados
500 mil efectivos en todo el territorio. Horas después llegaban
a Berlín unos 600 tanques de refuerzo y se declaraba el estado
de sitio.
Hay tantos días en nuestra historia conectados
a derrotas o errores. El 17 de junio fue una derrota externamente
pero no fue un error, y es por eso que hoy podemos decir:
el 17 de junio es uno de los días que son motivo
de orgullo en la historia de Alemania", dijo.
Johannes Rau
Presidente de Alemania
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Centenares de edificios públicos fueron asaltados mientras
los carros blindados avanzaban contra la multitud. Aún no
hay cifras exactas de las víctimas que se cobró la
represión del Ejército Rojo.
Se estima que entre 40 y 150 personas perdieron la vida en la revuelta,
unos 40 en ejecuciones sumarias.
Más de 12 mil manifestantes fueron detenidos y muchos fueron
condenados a largas penas de cárcel acusados de haberse sumado
a un conato de golpe fascista instigado por los monopolios
capitalistas de Occidente.
Algunos historiadores consideran el alzamiento como un hito que
marcó la segunda fundación de la RDA,
la instauración del estado de represión policial que
fue hasta su fin en 1989. Asimismo la incluyen entre las grandes
revoluciones alemanas junto con la de 1848 -la primera revolución
burguesa contra la realeza-, y la de 1989.
Este día pertenece a la historia de la libertad europea,
afirma Marianne Birthler, la ex disidente alemana oriental que dirige
los archivos de la antigua policía política Stasi.
El 17 de junio fue proclamado feriado nacional en Alemania Occidental,
pero el significado de la conmemoración se fue desvirtuando
para muchos alemanes hasta quedar en un mero día libre.
En 1990 fue suprimido el feriado en favor del 3 de octubre, día
de la reunificación de Alemania.
El cincuentenario fue conmemorado en más de 500 ceremonias
y actos en todo el país. Ambas cámaras del Parlamento
celebraron una sesión extraoridaria en la que hablaró
el presidente federal, Johannes Rau.
El aniversario ha devuelto a la memoria de los alemanes este acontecimiento
que había caído en el olvido. Documentales, películas,
series especiales en los medios de comunicación, además
de varias exposiciones sobre el tema han despertado nuevamente el
interés por lo que para el historiador Hans Mommsen fue una
de las últimas acciones del proletariado contra sus presuntos
representantes.
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