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Un
mariachi busca pensión
El
fundador del Mariachi Cuscatleco, Arcadio Portillo Sosa, busca que
la Asamblea Legislativa apruebe una pensión por su carrera
artística.
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Arcadio Portillo Sosa fundó
el Mariachi Cuscatleco en 1957. Foto
EDH
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El fundador del Mariachi Cuscatleco, Arcadio Portillo Sosa, espera
que la Asamblea Legislativa le ofrezca una pensión por su
aporte de más de cuarenta años a la música
salvadoreño.
Portillo Sosa creó en 1957 una agrupación que aún
se mantiene vigente en el país: Mariachi Cuscatleco. Luego
Portillo fundó la Gremial de Artistas y Músicos de
El Salvador en 1961.
Actualmente, este músico ejecuta su repertorio junto a ocho
intérpretes más.
A pesar de que el movimiento de esta agrupación no es como
hace unas cuatro décadas, el Mariachi Cuscatleco está
dispuesto a presentar la expresión artística de sus
integrantes, medio que permite solventar de alguna forma las necesidades
familiares de los músicos.
Según indicó Portillo Sosa, el mariachi visitó
varias ciudades de Honduras, Guatemala, Nicaragua y Costa Rica para
atender numerosos eventos de beneficencia durante los años
sesenta, además de varios lugares de El Salvador.
Una vez fuimos a dar serenata a la penitenciaría de
Honduras, recuerda.
Prueba de las triunfales presentaciones que Mariachi Cuscatleco
hizo junto a Portillo Sosa por estos países, lo consta varios
artículos de periódicos y certificados que le fueron
entregados por las instituciones, que el músico de 83 años
resguarda como uno de sus mayores tesoros.
Vida de mariacho
Arcadio Portillo Sosa nació el 12 de enero de 1919 en Ciudad
Barrio, San Miguel. Veinticinco años después, el músico
buscó nuevas opciones en San Salvador e ingresó a
la extinta Policía Nacional. En 1945 aprendí
a tocar violín, pero antes a pura lucha. Yo sólo conseguía
dos guitarras y andábamos en la farándula, ganándonos
la vida, asegura.
Con el tiempo, y fuera de la Policía Nacional, Portillo Sosa
ingresó al equipo periodístico de El Diario de Hoy.
En el Diario yo era un corresponsal, yo salía a buscar
la noticia y luego las escribía, y en la noche salía
con mi música junto a los muchachos. Aquí (en El Diario
de Hoy) me ayudaron mucho.
Arcadio Portillo Sosa camina ahora más despacio, y bajo su
hombre resguarda un violín, que significa el recuerdo de
aquellos días por los que busca el reconocimiento de la Asamblea
Legislativa.
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