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Palabras
Los himnos de su libertad
Y
pedirles que callen sus injurias y difamaciones. Los perros no somos
feroces. Somos, simplemente, libres.
Tienen himnos de libertad esos lobos desnudos y humanos, hambrientos
de horizontes de libertad.
No todos los hombres, sin embargo, son lobos, y muchos de ellos
buscan la libertad del alma.
Es cierto que la mayoría de seres humanos son prisiones ambulantes;
cárceles vivientes donde se pudre su alma, su ser interior.
Yo como humano cánido les compadezco. Y les invito a sacarme
de esta cerca para demostrarles lo que es la libertad. Y pedirles
que callen sus injurias y difamaciones. Los perros no somos feroces.
Somos, simplemente, libres.
Dia Dia
La dictadura cubana, la más cruel, siniestra, pertinaz y
de más larga duración en la historia americana, desbordó
todo límite. Por cuarenta y cuatro años, lapso que
supera a los despotismos de Leonidas Trujillo, Somoza, Francia en
Paraguay, Perón y Stroessner, Fidel Castro sigue sentado
en sus bayonetas, su espionaje interno y externo, sus represiones
terribles y su impiedad. Decenas de miles de fusilados, asesinados
y desaparecidos, decenas de miles de presos políticos y una
población empobrecida, perseguida y aterrorizada, son la
consecuencia de su demencial régimen.
No sólo los cubanos han pagado el precio de la insania. Castro
es el principal instigador y sostén de los movimientos terroristas
de América. Montoneros argentinos, senderistas peruanos,
narcoterroristas colombianos, chavistas venezolanos y las guerrillas
centroamericanas, todos son dirigidos, se arman y se alientan desde
La Habana. Esto ocurre a partir de la traición de Kennedy
a los brigadistas cubanos en la Bahía de Cochinos. La subversión
alcanzó sus niveles más feroces en los años
de la Guerra Fría y ha renovado fuerzas desde que reapareció
la internacional del terror y se perpetraron los ataques a Estados
Unidos.
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