Turismo
 
Inicio del Sitio Miércoles 18 de junio
 

 



CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
SUSCRIPCIONES
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


..OTROS SITIOS
 
 


La nota del día
Lo que buscan es cogerse todo

No es difícil imaginar lo que ocurriría al caerle encima los comunistas a los bienes de agricultores, dueños de taller, propietarios de casas, empresarios de buses.

El acuerdo que pone fin a la huelga del ISSS se firmó la semana pasada, agregando nuevas barbaridades a la vida pública de El Salvador. Que médicos y sindicalistas abandonen a sus pacientes, nieguen tratamientos a enfermos, causen destrozos, cierren calles, renieguen de sus promesas y sirvan de marionetas de los comunistas, es para asquear a la gente decente. La pandilla de huelguistas inclusive se apropió de los ahorros individuales de los socios del Colegio Médico, acto que en cualquier parte, menos en la Fiscalía, es un grave delito.

La excusa para la huelga fue la supuesta privatización de los servicios. Y contra las privatizaciones se oponen hasta la muerte los comunistas, pese a que el régimen de Fidel Castro sobrevive gracias a que en Cuba el turismo está totalmente privatizado. Privados son los grandes hoteles de La Habana, la administración de los cabarés, los vuelos regulares que llegan a la isla, los “charters” y los operadores de excursiones. Privadas son las pobres muchachas cubanas que se venden con tal de conseguir una cena y un poco de ropa.

¿Por qué la obsesión y la guerra contra las privatizaciones? La respuesta es muy simple: los comunistas piensan abolir la propiedad privada en el hipotético caso de que se llegaran a hacer del poder. Lo dicen todo el tiempo, lo anuncian en sus “planes de nación”, lo prometen a los pobres que creen en pajaritos preñados. Van a liberar al pueblo de sus cadenas (las de oro), de sus anillos y aritos, de sus casas, de sus talleres, de sus empresas, de sus vehículos y, lo más grave, de sus libertades. Y para que lo piensen los buseros que ahora comparten cama con los comunistas, digan si en Cuba las líneas de buses están en manos privadas.

Lo fundamental del comunismo es precisamente su total oposición a la propiedad privada. “Comunismo” se deriva de la propiedad común; campos, fábricas, talleres, bienes colectivos, casas, terrenos, máquinas, todo va a parar al recipiente común. La gente tiene derecho a ser dueña del tapesco donde se acuesta y del taparrabo con que se cubre, pero nada más. En la difunta Unión Soviética, los campesinos eran dueños de las pequeñas parcelas alrededor de sus viviendas, pero no en Cuba, régimen que es el modelo y el manipulador del partido aquí.

Pierden su propiedad y su libertad

No es difícil imaginar lo que ocurriría al caerle encima los comunistas a los bienes de agricultores, dueños de taller, propietarios de casas, empresarios de buses. Cuando los robos de los duartistas, perpetrados a punta de pistola en 1980, a pesar de que los afectados no pusieron resistencia, la economía casi colapsó, la corrupción fue la norma, la banca fue a la bancarrota y casi dos millones de salvadoreños huyeron al exterior. Al día de hoy, la agricultura no levanta cabeza por seguir padeciendo el esquema de la locura.

Al abolir la propiedad, la gente queda sometida por los que controlan los bienes “comunes”: los que detentan el poder dispensan empleo, míseras raciones, vivienda, transporte, estudio. El empuje y la iniciativa individual, lo que invente una persona, sus particulares capacidades no le sirven para destacar y labrarse su vida. Al perder el derecho de propiedad, un pueblo pierde sus libertades.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal