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Castro reprime capitalismo
Después de haber suprimido el capitalismo por más
de cuatro décadas, el dictador cubano Fidel Castro, de 76
años, no parece dispuesto a cambiar el rumbo impuesto al
país y defiende las conquistas sociales, sobre todo la educación
y los servicios médicos gratuitos, como la base de una sociedad
igualitaria.
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Dictador Fidel Castro parece
no cambiar el rumbo impuesto al país.
Foto REUTERS
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A mediados de la década de 1980 Cuba permitió a los
agricultores que vendieran sus excedentes de producción para
mejorar el abastecimiento de alimentos, pero cuando empezaron a
enriquecerse se limitó de nuevo esta venta.
La caída del bloque soviético obligó después
a Castro a legalizar el dólar, la moneda de su enemigo político,
invitar a inversores extranjeros y permitir cierta iniciativa privada
en determinados sectores, como la renta de viviendas, los restaurantes
o los taxis.
Pero tan pronto como pasó lo peor de la crisis, el régimen
sofocó a los denominados cuentapropistas con
más impuestos y limitación de las licencias concedidas.
Nervios de punta
A mediados de la década pasada, después de que se
autorizara la apertura de restaurantes familiares con no más
de 12 asientos, en La Habana había más de 600 de estos
llamados paladares, pero ahora sólo quedan unos
150.
Hubo una selección natural. Hubo muchos que no pudieron
con las inspecciones sanitarias. Otros no pudieron pagar los impuestos
que sí subieron. A otros los pillaron en alguna ilegalidad,
dijo Enrique Núñez, dueño de La Guarida, la
paladar más conocida de La Habana, ubicada en el decadente
apartamento de Centro Habana donde se rodó la película
Fresa y Chocolate.
Muchos de esos "paladares" no pudieron sobrevivir a la
subida de los impuestos o a las continuas inspecciones, o violaron
las regulaciones, y tuvieron que cerrar.
No conozco un dueño de paladar que no esté enfermo
de los nervios y super estresado, dijo Núñez,
quien abrió el restaurante en el apartamento de sus padres
en una magnífica mansión, ahora en estado ruinoso.
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