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Piden reforma democrática
Un grupo de 250 catedráticos y escritores le han pedido
al dirigente supremo de Irán, el ayatola Ali Jamenei, que
abandone el precepto de ser el representante de Dios en la Tierra
y acepte que debe de ser responsable de sus decisiones ante el pueblo.
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La acción es posterior
a una serie de protestas y manifestaciones en Teherán,
en las que manifestantes por la democracia se enfrentaron
con la policía y simpatizantes armados del régimen
clerical de línea dura.
Foto REUTERS
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En un comunicado, los intelectuales dicen que apoyan el exhorto
emitido el mes pasado por legisladores liberales para que se realice
una reforma democrática.
La acción es posterior a una serie de protestas y manifestaciones
en Teherán, en las que manifestantes por la democracia se
enfrentaron con la policía y simpatizantes armados del régimen
clerical de línea dura.
Las protestas conllevaron manifestaciones sin precedentes contra
Jamenei, concretamente el exigir su muerte, en una tierra donde
las criticas al dirigente supremo son castigadas con prisión.
Jamenei es quien tiene la última palabra en toda decisión.
El régimen clerical considera a Jamenei el representante
de Dios y que sus decisiones son indiscutibles.
La gente (y los legisladores que eligió) tiene el derecho
a supervisar de manera completa a sus dirigentes y despojarlos del
poder si no está satisfecha, señala la declaración,
publicada ayer en el diario reformista Yas-e-nou.
Entre los 252 suscriptores del documento se destacan Hashem Aghajari,
catedrático condenado a muerte el año pasado bajo
cargos de insultar al islam y poner en duda la autoridad clerical,
así como Ebrahim Yazdi, dirigente del partido opositor Movimiento
por la Libertad de Irán.
Luego de protestas masivas, la sentencia de muerte de Aghajari fue
revocada en febrero, pero él continúa detenido.
Denuncian arresto de periodistas
La organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció
ayer el arresto de dos periodistas en Irán y pidió
su liberación inmediata, así como la de
otros ocho informadores encarcelados en ese país.
La situación es muy grave. Las acusaciones formuladas
contra estos periodistas carecen de fundamento, como de costumbre,
declaró el secretario general de la organización defensora
de la libertad de información, Robert Ménard, en un
comunicado.
Los periodistas están acusados de haber mantenido reuniones
secretas con estudiantes para que continúe el movimiento
de manifestaciones contra el régimen.
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