Turismo
 
Inicio del Sitio Lunes 16 de junio
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Derecha e izquierda
(Segunda parte)
Ruta hacia el bipartidismo

Marcial Vela Ramos**
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Nicolás Maquiavelo cree que el historiador puede prever los acontecimientos futuros a condición de que sea agudo y profundo, para poder explicar los sucesos del pasado.

En el marco de una sociedad pluralista —donde existen varios grupos en libre competición, con reglas respetadas—, tienen mayor posibilidad de éxito los moderados. En nuestro país ya no caben los grupos ortodoxos ni de derecha ni de izquierda, guste o no guste. La democracia salvadoreña le apunta a favorecer a los moderados y castigar a los extremistas.

Se podría también sostener que es un mal que así ocurra. Pero si queremos hacer política sana, debemos tener en cuenta los resultados que este juego favorece. Quienes pretenden hacer política día a día deben adaptarse a la regla principal de la democracia: la de moderar los tonos cuando ello es necesario para obtener un fin, la de llegar a pactos con el adversario, la de aceptar el compromiso cuando éste “no sea humillante” y cuando es el único medio de obtener algún resultado.

Por ello en el político la función mediadora y moderadora del intelectual ante dogmatismos opuestos debe prevalecer. Derecha e Izquierda, por lo tanto, indican programas cuya solución pertenece habitualmente a la acción política. Se trata no sólo de ideas, sino también de intereses o valoraciones en donde “la diferencia sustancial de ambos es lo económico”. La síntesis de derecha y de izquierda hacia una convergencia o tercera vía se puede definir, según algunos sociólogos, como “movimientos transversales”, en el sentido de que parecen atravesar los campos adversarios, pasando de uno a otro.

El escenario para las elecciones de 2004 poco a poco se va editando. Sin temor a equivocarnos, ni la derecha e izquierda solos podrán generar su triunfo en la primera o segunda vuelta si no es con el concurso de los moderados, sean estos de centro derecha o centro izquierda. ¿Cuál o cuáles será(n) la(s) pieza(s) que moverán ARENA-FMLN en el ajedrez político salvadoreño antes de los comicios de marzo 2004?

En el caso del FMLN, la primera jugada ha sido la de entablar una “alianza” con el PCN, como lo hiciera el actual presidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva y su Partido de los Trabajadores (PT) con el Partido del Frente Liberal (PL), de centro derecha. Este partido llevó al senador José Alencar (empresario de éxito) a ser vicepresidente de Lula. El Partido Liberal fue una conquista emblemática para Lula. Esta capacidad de aliarse con la derecha ha sido el cambio más espectacular operado por el PT para alcanzar el poder.

Estas alianzas, como acá en nuestro país, eran inconcebibles hace apenas dos años, cuando se ceñía a una línea de total disciplina de partido y a un rigor doctrinario que rechazaba cualquier acercamiento a formaciones que no fuesen de izquierdas. ¿Estará ARENA dispuesta a llevar acabo un movimiento similar para crear las condiciones de una "alianza de centro izquierda" con el CDU? ¿Y por qué no para fabricar el jaque mate con el PDC?

Interpretando la lectura de las últimas encuestas llevadas a cabo por dos institutos de opinión pública, podríamos suponer que el pueblo salvadoreño ve al FMLN como una especie de héroe con poderes mágicos que va resolver todos sus problemas y a ARENA como el causante de sus males. En este contexto,

independientemente sea el nuevo Presidente de izquierda o derecha, deberá llevar a cabo una “alianza real” de entendimiento con los trabajadores, entre los empresarios y la oposición política, entre otros, para alcanzar un pacto social que respalde al nuevo Presidente para afrontar “las crisis futuras”. En resumen, ganarse la confianza de los inversores extranjeros.

La norma o costumbre en nuestro país es que el electorado “va a votar, no a elegir a sus representantes”. Es decir que las masas nunca toman decisiones racionales, sino emocionales. Por lo tanto, aunque tengamos la razón de modo evidente, éstas siempre verán lo que quieren ver, o aquello hacia lo que sienten predisposición o predilección, pues están ciegas frente a lo que no es de su interés o se contrapone a sus deseos o creencias. Nicolás Maquiavelo decía que la teoría de los ciclos confirma la concepción eminentemente naturalista.

La tarea del historiador es recabar del estudio de la historia las grandes leyes que en ella regulan los acontecimientos. Sólo quien es capaz de explicar por qué las cosas suceden está en posibilidad de prever cómo acontecerán.

Maquiavelo cree que el historiador puede prever los acontecimientos futuros a condición de que sea agudo y profundo, para poder explicar los sucesos del pasado. En otras palabras, “quienes deseen saber lo porvenir consulte lo pasado, porque todas las cosas del mundo, en todo tiempo, se parecen a las precedentes”.

El destino de los salvadoreños más vulnerables ofrece los elementos de criterio más certeros para medir la distancia que va desde el presente hasta cualquier cosa que podamos definir como democracia real.

En la democracia, la mitad más uno basta para legitimar las decisiones políticas. ¿Serán de derecha e izquierda? La voluntad mayoritaria da la base, la única base legítima al poder político y el que lo detenta, tiene la obligación de ejercerlo de acuerdo con “lo que establecen las leyes”.
*Cnel. ® y Lic. en Ciencias Políticas.

 

 

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal