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Derecha
e izquierda
(Segunda parte)
Ruta hacia el bipartidismo
Nicolás
Maquiavelo cree que el historiador puede prever los acontecimientos
futuros a condición de que sea agudo y profundo, para poder
explicar los sucesos del pasado.
En el marco de una sociedad pluralista donde existen
varios grupos en libre competición, con reglas respetadas,
tienen mayor posibilidad de éxito los moderados. En nuestro
país ya no caben los grupos ortodoxos ni de derecha ni de
izquierda, guste o no guste. La democracia salvadoreña le
apunta a favorecer a los moderados y castigar a los extremistas.
Se podría también sostener que es un mal que así
ocurra. Pero si queremos hacer política sana, debemos tener
en cuenta los resultados que este juego favorece. Quienes pretenden
hacer política día a día deben adaptarse a
la regla principal de la democracia: la de moderar los tonos cuando
ello es necesario para obtener un fin, la de llegar a pactos con
el adversario, la de aceptar el compromiso cuando éste no
sea humillante y cuando es el único medio de obtener
algún resultado.
Por ello en el político la función mediadora y moderadora
del intelectual ante dogmatismos opuestos debe prevalecer. Derecha
e Izquierda, por lo tanto, indican programas cuya solución
pertenece habitualmente a la acción política. Se trata
no sólo de ideas, sino también de intereses o valoraciones
en donde la diferencia sustancial de ambos es lo económico.
La síntesis de derecha y de izquierda hacia una convergencia
o tercera vía se puede definir, según algunos sociólogos,
como movimientos transversales, en el sentido de que
parecen atravesar los campos adversarios, pasando de uno a otro.
El escenario para las elecciones de 2004 poco a poco se va editando.
Sin temor a equivocarnos, ni la derecha e izquierda solos podrán
generar su triunfo en la primera o segunda vuelta si no es con el
concurso de los moderados, sean estos de centro derecha o centro
izquierda. ¿Cuál o cuáles será(n) la(s)
pieza(s) que moverán ARENA-FMLN en el ajedrez político
salvadoreño antes de los comicios de marzo 2004?
En el caso del FMLN, la primera jugada ha sido la de entablar una
alianza con el PCN, como lo hiciera el actual presidente
de Brasil Luis Inácio Lula da Silva y su Partido de los Trabajadores
(PT) con el Partido del Frente Liberal (PL), de centro derecha.
Este partido llevó al senador José Alencar (empresario
de éxito) a ser vicepresidente de Lula. El Partido Liberal
fue una conquista emblemática para Lula. Esta capacidad de
aliarse con la derecha ha sido el cambio más espectacular
operado por el PT para alcanzar el poder.
Estas alianzas, como acá en nuestro país, eran inconcebibles
hace apenas dos años, cuando se ceñía a una
línea de total disciplina de partido y a un rigor doctrinario
que rechazaba cualquier acercamiento a formaciones que no fuesen
de izquierdas. ¿Estará ARENA dispuesta a llevar acabo
un movimiento similar para crear las condiciones de una "alianza
de centro izquierda" con el CDU? ¿Y por qué no
para fabricar el jaque mate con el PDC?
Interpretando la lectura de las últimas encuestas llevadas
a cabo por dos institutos de opinión pública, podríamos
suponer que el pueblo salvadoreño ve al FMLN como una especie
de héroe con poderes mágicos que va resolver todos
sus problemas y a ARENA como el causante de sus males. En este contexto,
independientemente sea el nuevo Presidente de izquierda o derecha,
deberá llevar a cabo una alianza real de entendimiento
con los trabajadores, entre los empresarios y la oposición
política, entre otros, para alcanzar un pacto social que
respalde al nuevo Presidente para afrontar las crisis futuras.
En resumen, ganarse la confianza de los inversores extranjeros.
La norma o costumbre en nuestro país es que el electorado
va a votar, no a elegir a sus representantes. Es decir
que las masas nunca toman decisiones racionales, sino emocionales.
Por lo tanto, aunque tengamos la razón de modo evidente,
éstas siempre verán lo que quieren ver, o aquello
hacia lo que sienten predisposición o predilección,
pues están ciegas frente a lo que no es de su interés
o se contrapone a sus deseos o creencias. Nicolás Maquiavelo
decía que la teoría de los ciclos confirma la concepción
eminentemente naturalista.
La tarea del historiador es recabar del estudio de la historia las
grandes leyes que en ella regulan los acontecimientos. Sólo
quien es capaz de explicar por qué las cosas suceden está
en posibilidad de prever cómo acontecerán.
Maquiavelo cree que el historiador puede prever los acontecimientos
futuros a condición de que sea agudo y profundo, para poder
explicar los sucesos del pasado. En otras palabras, quienes
deseen saber lo porvenir consulte lo pasado, porque todas las cosas
del mundo, en todo tiempo, se parecen a las precedentes.
El destino de los salvadoreños más vulnerables ofrece
los elementos de criterio más certeros para medir la distancia
que va desde el presente hasta cualquier cosa que podamos definir
como democracia real.
En la democracia, la mitad más uno basta para legitimar las
decisiones políticas. ¿Serán de derecha e izquierda?
La voluntad mayoritaria da la base, la única base legítima
al poder político y el que lo detenta, tiene la obligación
de ejercerlo de acuerdo con lo que establecen las leyes.
*Cnel. ® y Lic. en Ciencias Políticas.
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