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La
nota del día
Vayan todos al nuevo museo
A
Dios gracias, cada vez hay más exposiciones, conciertos,
teatro y publicación de libros.
Invitamos a nuestros lectores a visitar el Museo de Arte, seguros
de que pasarán momentos muy gratos, se sentirán justificadamente
orgullosos de que nuestro país lo tenga y además vivirán
una experiencia muy enriquecedora. El museo es el mejor en Centro
América, se encuentra en un hermoso edificio y sorprende
por la calidad de lo que expone, por su ambiente amigable, por la
excelente iluminación y por lo mucho que nos enseña.
En el museo, el espectador tiene frente a sus ojos lo que numerosos
pintores, tanto nacionales como foráneos, han creado a partir
de los eternos temas del arte: paisajes, naturalezas muertas, figuras
y retratos, composiciones de color.
De inmediato descubrimos que no hay fórmulas ni existen
reglas para la creación artística: mil pinturas del
mismo paisaje físico serán todas distintas, e inclusive
la producción de cien fotógrafos sobre un mismo rostro
o cuerpo dará cien fotografías diferentes.
Esto es así porque el arte no está en el objeto en
sí, sino en la mente y la sensibilidad del artista manifestada
al poner los colores y las texturas sobre el lienzo. Y si el pintor
y el fotógrafo vuelven más tarde a ese paraje, se
darán nuevas y frescas interpretaciones.
Los museos el nuestro lo es son organismos vivientes
que además realizan una función formativa, didáctica:
ofrecen cursos de comprensión, llevan a cabo seminarios,
efectúan visitas guiadas para estudiantes, patrocinan lecciones
de Historia del Arte y clases para escolares.
A niños y jóvenes se les enseña a ver e, idealmente,
a interpretar una obra de arte, así como a distinguir entre
los artistas representados.
El visitante aprende que una pintura es una construcción
intelectual, formada por elementos tan diversos y ricos en posibilidades
como forma, color, texturas, motivos, técnica, balances.
En el Museo tenemos la maravillosa oportunidad de ver, lado a lado,
las más variadas visiones sobre cosas y lo que artistas con
diversa sensibilidad, educación y destreza convierten en
contundente realidad, muchas veces en esplendorosa realidad.
Contrario a lo que se piensa, para verdaderamente comprender, apreciar
y deleitarse con el arte de otras épocas y naciones, hay
que partir de lo mejor del arte contemporáneo. Se llega a
los pintores del Renacimiento cuando conseguimos comprender pictóricamente
a los grandes del Siglo XX como Picasso y los pintores abstractos.
No hay progreso sin cultura
Sólo en esa forma es que se puede ir más allá
de los dulces rostros de las vírgenes del Renacimiento para
apreciar en toda su grandeza el manejo del color, la composición,
las texturas y la técnica de gigantes como Rafael, Tiziano,
Tiépolo y Goya. Esa posibilidad, de adentrarnos en el arte
contemporáneo, nos la brinda ahora el nuevo museo.
La cultura, entendiéndola como el conjunto de las manifestaciones
superiores del pensamiento y el hacer de los pueblos, marca el camino
de la superación y el engrandecimiento. Si hemos de alcanzar
formas más elevadas de convivencia, de conducta pública
y privada, de efectividad en nuestro trabajo y en aquello que nos
propongamos alcanzar, es imprescindible asentarnos culturalmente.
Lo hemos venido haciendo desde la guerra, que resquebrajó
los avances culturales realizados en las décadas previas.
A Dios gracias, cada vez hay más exposiciones, conciertos,
teatro y publicación de libros.
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