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Histórica controversia
¿DÓNDE ESTÁ ENTERRADO CRISTÓBAL COLÓN?

Teresa Guevara de López*
Editorial
editorial@elsalvador.com

Me voy a permitir usar los datos de un excelente trabajo, producto de una seria y minuciosa investigación del distinguido historiador y amigo don Manuel Aguilar Trujillo, presentado en 1992.

Ha cobrado actualidad una antigua controversia histórica: ¿Dónde está enterrado Cristóbal Colón, Descubridor de América, Primer Almirante, Primer Adelantado Mayor y Primer Virrey de Indias? ¿Reposan en el majestuoso conjunto funerario en la Catedral de Sevilla o en el bellísimo monumento erigido en su memoria en la Catedral Primada de América, la de Santo Domingo, en República Dominicana? Recientemente en España se han reiniciado las investigaciones para resolver este enigma, con la ayuda de la tecnología y de la ciencia.

Me voy a permitir usar los datos de un excelente trabajo, producto de una seria y minuciosa investigación del distinguido historiador y amigo don Manuel Aguilar Trujillo, presentado en 1992, al celebrarse el quinto centenario del descubrimiento de América.

Cristóbal Colón tuvo un hijo legítimo, don Diego, de su breve matrimonio con doña Felipa Muñiz. Al enviudar, y de su relación con Beatriz Enríquez Arana, nace en Córdoba su hijo ilegítimo, Fernando, que muere sin descendencia, por lo que los títulos de Colón (Almirante y Adelantado Mayor de las Indias, Duque de Veragua, Marques de la Jamaica, Duque de la Vega de Santo Domingo y Marqués de Aguilafuerte) son heredados en forma directa desde su hijo Diego Colón y Muñiz hasta los actuales miembros de la familia.

Uno de ellos, don Cristóbal Colón y Aguilera, murió asesinado en la guerra civil española, y otro, don Cristóbal Colón de Carvajal Maroto y Pérez del Pulgar, acribillado a balazos en Madrid. La muerte de este último se le atribuyó a la ETA. El actual duque de Veragua es parte del equipo que investiga el lugar donde reposan los restos de su ilustre antepasado.

Colón murió en España en 1445 y fue enterrado en Sevilla, pero en 1536, y para cumplir con su última voluntad, doña María Álvarez de Toledo, esposa de Diego, trasladó sus restos a la Española, hoy República Dominicana, donde fue sepultado en 1541, en el presbiterio de la catedral, aún en construcción. A su lado, y en tumbas separadas, reposarían luego los restos de Diego Colón, fallecido en 1536, y Doña María, muerta en Santo Domingo, en 1549.

En 1664, el arzobispo de Santo Domingo, don Francisco de la Cueva y Maldonado, descubre que la urna donde reposan los restos de Colón está muy deteriorada, por lo que decide trasladarlos a otra más nueva, tras informar del cambio al entonces Duque de Veragua, residente en España: “Los he dejado en forma más decente”.

Pero en 1665, cuando las fuerzas navales inglesas asolaban las aguas del Caribe, las autoridades españolas temiendo que tomasen Santo Domingo y profanaran las tumbas en busca de tesoros, removieron las lápidas que identificaban a los personajes enterrados y los dejaron en el más completo anonimato.

Cuando en 1795 el débil monarca español Carlos IV cedió a Francia la mitad de la isla de la Española (Haití), los dominicanos temieron una invasión y, luego de una rápida exhumación y basándose únicamente en la tradición para identificar las tumbas, trasladaron los que creyeron ser los restos del Almirante a la Catedral de La Habana.

En 1898, tras la derrota sufrida por España ante Estados Unidos, las autoridades españolas, antes de evacuar la isla y para evitar que esas preciosas reliquias cayeran en manos del enemigo, decidieron trasladarlas a España, donde con grandes demostraciones de respeto fueron sepultadas en la Catedral de Sevilla.

En excavaciones realizadas en 1877 en la Catedral de Santo Domingo se encontró una caja con restos humanos y una bala, la cual se convirtió en una prueba muy firme para confirmar que estos eran los restos de Colón, si se considera que en carta que él escribiera a los Reyes Católicos les contaba que “mi herida volvió a abrirse”, refiriéndose a una herida que recibiera y cuya bala nunca le fue extraída.

Pero la caja, de hechura posterior a la fecha del enterramiento, y la plaquita de plata cincelada en que aparece la palabra “América” siembran de nuevo la duda, puesto que originalmente los territorios por él descubiertos se llamaron Las Indias.

Sin embargo, la nota enviada por el arzobispo de la Cueva y Maldonado al Duque de Veragua sobre el cambio de la caja parece resolver el enigma de que los restos de Colón se quedaron en Santo Domingo y que los trasladados primero a La Habana y luego a Sevilla corresponden a su hijo Diego Colón y Muñiz.
La última palabra la dirán los resultados de las pruebas del ADN que los actuales investigadores realicen.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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