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El
Salvador en perspectiva
Frente unido antitotalitario
Dudamos
que la izquierda tenga suficiente apoyo para ganar la presidencia.
La amenaza de una posible victoria del FMLN en los comicios presidenciales
del año entrante ha asustado a los salvadoreños pensantes,
que temen una repetición de las radicales reformas de los
duartistas (1980).
Como muy bien lo expresó Shakespeare en la oración
fúnebre a Julio César, al decir que el bien
que hace un hombre a menudo se entierra con los huesos, pero el
mal persiste por muchas generaciones. Y eso que Duarte era
una especie de socialista, con su comunitarismo, y manipulado por
los funcionarios más extremos del Departamento de Estado,
puso al país de cabeza con la expropiación de las
mejores tierras del país, la nacionalización de los
bancos y del comercio exterior.
En cambio, el candidato que el totalitarismo del FMLN ha impuesto
es un veterano comunista ortodoxo, de los que ya han desaparecido
la antigua Unión Soviética y que sólo perduran
en Cuba, China continental y Corea del Norte.
Tienen razón los conservadores de preocuparse, es decir,
la sólida masa de salvadoreños que con su trabajo
e inversión sostiene la economía del país,
ya que la única reforma más radical que las que hizo
Duarte sería abolir del todo el derecho a la propiedad privada,
como se hizo en Rusia en 1917 y que toda propiedad urbana y rural,
medios de producción, construcción y organización
financiera y todas las instituciones de servicio al publico sean
propiedad de y manejadas por el Estado.
De las declaraciones del precandidato del FMLN nos parece que esto
es lo que tiene en mente: Revertir las privatizaciones y cancelar
el curso legal del dólar. Aborrece las privatizaciones porque
su pensamiento antediluviano no alcanza a comprender los beneficios
de una economía de mercado, que tiene la virtud de corregir
sus errores sin intervención del Estado.
FALSA PREMISA: No creemos que los radicales tengan suficiente apoyo
popular para ganar la presidencia en la primera ronda, ni en la
segunda, ni nunca. Una cosa es imponerse a la apatía y desconfianza
de los salvadoreños hacia el proceso electoral y entregar
alcaldías que los vecinos bien saben serán explotadas
por las fuerzas pueblerinas de pequeños grupos, que favorecen
intereses personales y partidistas por décadas, o apoyar
a desconocidos escogidos por el partido para diputados
de la Asamblea Legislativa, y otra cosa es ganar la confianza del
alto porcentaje de los necesitados que saben muy bien que el FMLN
sólo es la bulla y las banderas rojas, y que nunca han hecho
nada para beneficiar al pueblo y, al contrario, se ha prestado a
toda clase de abusos para favorecer a sus pocos allegados en la
distribución de nombramientos y oportunidades para lucrar.
Igual ha sido la falta de equidad en el reparto de la ayuda oficial
y extranjera.
No obstante, las tendencias públicas son difíciles,
mejor dicho imposibles de predecir y, por lo consiguiente, no se
debe dejar nada al azar. Por eso aconsejamos a las fuerzas legítimas
de la derecha que se encuentran divididas hacer a un lado las ambiciones
partidistas y personales y presentar un frente unido antisocialista
(antitotalitario), el cual represente a la mayoría de los
salvadoreños, que en su conjunto excede por mucho a las minorías
de resentidos sociales, fracasados y oportunistas que conforman
los grupos radicales.
Toda la sangre que se vertió durante los años perdidos
de la insurrección fue en vano. Los propios excombatientes
que portaron armas se han dado cuenta de que algunos de sus ex compañeros
se enriquecieron con las ventas de las armas que no entregaron y
dineros que escondieron. Sus sacrificios fueron aprovechados por
unos pocos dirigentes, mientras que la mayoría ha seguido
sufriendo penalidades, iguales o peores que los que pade- cían
antes de que partieran para la montaña, para componer el
mundo y no compusieron nada.
Repetimos que dudamos que la izquierda tenga suficiente apoyo para
ganar la presidencia, pero lo más juicioso es que la derecha
presente un frente unido y se olvide de sus ambiciones mezquinas.
*Escritor y columnista de El Diario de Hoy.
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