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Ejemplos
a seguir
Desde Valencia
¿No
le estarán negando por burocracia o corrupción un
futuro más seguro a muchos niños salvadoreños
desamparados?... Ojalá que no.
Observando las conductas espontáneas de la gente, fácilmente
concluyo sobre los cambios que aún nos faltan en El Salvador.
Primero, sobre la cultura del reciclaje: Hace quince años
era difícil imaginarse aquí que la cultura, entendida
como los hábitos y buenas prácticas, podía
cambiar en un plazo tan corto, pues quince años representan
sólo un poco menos del 25% de la esperanza de vida del ciudadano
normal.
A lo largo de toda la ciudad, a una distancia de doscientos metros,
unos de otros, hay grupos de diferentes contenedores, colocados
ordenadamente junto a la acera, destinados a la recolección
de los distintos tipos de residuos domésticos. Hay cuatro
tipos de contenedores, según los cuatro grandes tipos de
residuos: uno para los orgánicos, otro para vidrio, un tercero
para plásticos y el cuarto para papel y cartón.
El 85% de la gente, pues siempre existirá el 15% ajeno a
cualquier ordenanza municipal, selecciona previamente, o sea que
antes de tirar algo lo diferencia y coloca en una bolsa según
el tipo de residuo, y deposita en el contenedor que le corresponde.
Con la frecuencia prevista para cada tipo de residuo, pasan los
camiones grúa para retirar cada tipo de contenedor. De esta
forma no existen por ningún lugar amontonamientos de basura
y focos de contaminación o taponamientos de las alcantarillas.
Cuando en una casa o en un edificio se hacen modificaciones, es
obligatorio colocar un contenedor especial en el que la empresa
constructora deposita todos los desechos de la obra y, si la construcción
es en uno de los pisos, se coloca una tubería de unos cuarenta
centímetros de diámetro compuesta de tubos de un metro
de largo e interconectados, para que desde una ventana se deslicen
los materiales y caigan en el contendor, el cual ha sido tapado
con una lona para evitar que el polvo se esparza por el entorno
y moleste a los peatones.
En la radio escuché que se está trabajando en un proyecto
para que en las casas, en los restaurantes y en los hoteles se recolecte
el aceite de cocina usado y sea recogido de forma similar para reprocesarlo
y convertirlo en combustible para los autobuses urbanos. Este aceite,
actualmente, o bien lo tiran a la basura junto con los desechos
orgánicos, o bien lo tiran a los desagües, lo que representa
un gran problema en la depuradora municipal, pues separar
el aceite residual del agua es un proceso caro y complicado.
¿Usted se imagina este sistema de recolección y reciclaje
en El Salvador? Yo sí
Es cuestión de que, o bien
las municipalidades, que lo siento difícil, o bien empresarios,
que parece más factible, descubran el gran negocio del reciclaje
que, según sé de buena tinta, produce buenas utilidades,
ya que en la actualidad y, según vemos en los alrededores
de los botaderos, la gente lo hace a mano, exponiendo su salud por
una miseria y con seguridad no recicla ni el uno por ciento.
En segundo lugar, sobre la solidaridad: Sabemos lo del accidente
ferroviario de Chinchilla en el que, por un error humano, dos trenes,
uno de carga y otro de pasajeros, chocaron frontalmente, causando
la tragedia más grande en la historia ferroviaria en España.
En él, además de los daños materiales, que
en su monto son reparables, murieron veintiséis personas
Pues uno de estos días, en toda España y como señal
de duelo, los ferrocarriles y los viajeros de forma coordinada y
ordenada hicieron un paro de treinta minutos, como muestra de solidaridad
con las familias de los fallecidos.
Independientemente de lo discutible sobre si parar treinta minutos
o sólo uno, como es en todo el mundo conocido y aceptado,
lo que sí me gustó mucho fue la demostración
de solidaridad de los viajeros y el personal de RENFE, y que todo
sucedió sin ningún percance en toda España.
En tercer lugar, sobre la adopción de niños extranjeros:
Como seguramente saben, España es en la actualidad uno de
los países con una de las tasas de nacimientos más
reducida del mundo. Los tres primeros niños que nacieron
este año fueron descendientes de emigrantes. La situación
es tal que el Gobierno premia con bonos mensuales y reducción
de impuestos a los matrimonios que se deciden por un primero, segundo
o un tercer hijo. La edad para casarse ha subido, el número
de jóvenes que se casan se ha reducido y, de los que se casan,
la mayoría pospone el crecimiento de la familia por uno,
dos o tres años
Pues sólo de la China, ojo al dato, el año pasado
adoptaron los españoles veinte mil chinitos
Como me
decía un amigo: Chinitos, chinitos, con todo y sus
ojitos largos. Si a los chinitos le suman los niños
rusos o los de las zonas de la vieja Europa, donde ha habido guerras
en los últimos diez años, las cifras llegan a más
de cien mil
Uno se pregunta: ¿Y no sería más
normal que los españoles que no quieren o no pueden tener
niños adopten niños salvadoreños o centroamericanos?
La respuesta es que sí y que muchos lo quieren hacer, pero
dicen que aquí con las adopciones son más
papistas que el Papa. Los trámites son burocráticos,
lo cual complica y alarga los procesos de adopción, y también
dicen que hay mucha corrupción en
estos procesos.
Pregunto: ¿No le estarán negando por burocracia o
corrupción un futuro más seguro a muchos niños
salvadoreños desamparados?... Ojalá que no. Porque
si así fuera, la carga en la conciencia de quienes deliberadamente
lo hacen, la llevarán toda su vida.
Y por ultimo, sobre el turismo: Esta semana vi dos reportajes turísticos,
sobre Costa Rica y la República Dominicana tan bien logrados,
que seguramente mucha gente al día siguiente se fue a comprar
los paquetes vacacionales a unos precios muy asequibles. Pregunto:
¿Cuándo habrá una promoción similar
de las bellezas turísticas salvadoreñas?... Cuando
los legisladores aseguren a los inversionistas la rentabilidad del
turismo en El Salvador, y ojalá que no sea como con las adopciones
¿Será en uno, dos, tres o cuatro años? No lo
sé. Las bellezas naturales salvadoreñas los siguen
esperando
Un cordial saludo desde Valencia.
*Ingeniero y columnista de El Diario de Hoy.
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