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Comentario
de la semana
De utopías y realidades
La
gente entiende que para alcanzar el éxito en este siglo y
para tener buenas relaciones con sus vecinos -y francamente pienso
que es en el interés de las naciones latinoamericanas tener
buenas relaciones con Estados Unidos- es mejor elegir liderazgos
que entiendan el rol de la democracia en la sociedad moderna.
Colin Powell, Santiago de Chile.
San Francisco, California.- A diferencia del FMLN, cuyo proceso
interno es fiel reflejo del dogmatismo que prevalece en ese partido
político, lo de las precandidaturas en ARENA va en serio.
Con los inherentes riesgos, pero en serio.
El principal riesgo, en la búsqueda de la diferenciación,
es volarle palo al Ejecutivo, al COENA actual o al anterior. Flaco
favor se le hace al sistema, y a todos los que deseamos continuar
viviendo bajo un régimen de libertades, que somos, sin duda,
la mayoría de salvadoreños.
Otro riesgo, más personal para los actores, pero igualmente
dañino con miras al 21 de marzo, es que queden heridas tan
profundas que conduzcan a la falta de unión. En todo caso,
empero, hablamos de problemas de la democracia, no de la falta de
ella. Ronald Reagan, al ganar en 1980 la nominación del Partido
Republicano, seleccionó a George Bush padre, su principal
contendiente en las primarias, como su compañero de fórmula.
¡Qué pareja la que constituyeron! Terminaron la Guerra
Fría tras derrotar a la Unión Soviética.
Para los incrédulos de lo alcanzado en estos 14 años,
para los utópicos y los ingenuos que piensan en la posibilidad
de un futuro mejor de llegar el FMLN al Ejecutivo, miren,
reflexionen sobre lo sucedido en Cuba y lo que acontece en Venezuela.
Vamos por partes: En el Hotel Hyatt Regency de Santiago de Chile,
que tan esplendorosa vista tiene hacia la cordillera de Los Andes,
dijo Colin Powell a los periodistas, luego de su presentación
en la Asamblea General de la OEA: La descarada violación
-represión la llamó- de derechos humanos y libertades
civiles perpetrada por el régimen cubano, garantiza que tal
tipo de acciones no tendrán cabida en el futuro de Cuba,
y esperamos que ese futuro no será difícil de alcanzar
ante el horizonte que tenemos frente a nosotros. Temprano o tarde,
el pueblo cubano disfrutará la democracia y la libertad que
está llegando a todo el hemisferio.
De Venezuela mejor ni hablar: Caída libre de su economía,
empobreciendo más a la gente y, como dijo el principal editorial
de The Washington Post, este pasado jueves, Chávez
busca triquiñuelas -verdaderos candados- en la
metodología de realización del referéndum,
tras indicar las encuestas que la oposición cuenta con los
votos necesarios para mandarlo a residir a la isla del turismo sexual,
que maneja su cuate, el comandante supremo caribeño.
Una generación después
En esta linda ciudad estadounidense, que me trae tantos recuerdos
por haberme tenido en su seno mientras sucedían en El Salvador
tan angustiosos momentos (golpe de Estado del 79, etc.), el pensamiento
de lo que podría ocurrir en nuestro país me angustia.
Me angustia no por mí, tampoco por Silvia mi esposa. Me agobia
por nuestros cuatro hijos. Qué futuro podríamos darles
en un El Salvador, cuyo paradigma va a ser Fidel Castro y donde
los retratos del Che Guevara brotarán por doquier.
Porque el punto no es si son comunistas los del FMLN. Los prevalecientes
en el FMLN lo deberían decir. Lo son. Ellos mismos lo dicen
de manera continua. El punto es si viven en el pasado, en la utopía
socialista de los recuerdos o si viven la realidad de la sociedad
moderna a la cual hace referencia la cita de Colin Powell que encabeza
este artículo.
Les ha bastado tener 31 de 84 diputados para dar el peor tipo de
mensaje que se le puede enviar a los inversionistas, tanto nacionales
como extranjeros. Si de entrada antagonizan con Estados Unidos,
país donde vive una cuarta parte de nuestra población
y de donde surgen los dólares que mueven nuestra economía,
qué pasaría después si abren relaciones con
el Sr. Castro. Para qué nos servirán las bravuconadas
del canciller cubano Felipe Pérez Roque desafiando -como
hizo esta semana- a la Unión Europea.
La historia, ciertamente, no ha sido escrita todavía, pero
la reflexión continua y profunda se debe expresar con toda
apertura: Nuestra generación necesita hacer un último
esfuerzo para librar a nuestros hijos y a nuestros nietos de ideologías
trasnochadas, fracasadas donde han sido ejecutadas. Se requiere
de un esfuerzo nacional a favor de la libertad y el progreso.
*Lic. en Ciencias Jurídicas y columnista de El Diario de
Hoy.
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