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de la nada desde Las Colinas
La
furia de la naturaleza les cambió la vida por completo a
los habitantes de Las Colinas, pero decenas decenas de familias
que lograron sobrevivir a la tragedia se han unido para reconstruir
sus casas y ahora necesitan de su valiosa ayuda.
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| Wilfredo Carbajal, habitante de la Comunidad
San Martin II, trabaja arduamente en el interior de su lote,
el cual requiere de un muro de retención. Foto:
EDH/Mauricio Cáceres |
Cuando la tierra se sacudió el 13 de enero y febrero de
2001 no sólo vistió de luto al país por la
pérdida de la vida de cientos de hermanos salvadoreños,
sino que también les arrebató a otros más el
techo que los cobijaba.
Desde el fatídico terremoto, unas 118 familias de la comunidad
San Martín II se unieron para enfrentar la dolorosa realidad
de haber perdido sus casas, ubicadas a tan sólo ciencuenta
metros de donde pasó el alud.
Esa zona fue declarada inabitable y el éxodo obligado comenzó
para unas 600 personas que fueron a parar al albergue de El Cafetalón,
en Santa Tecla, donde tuvieron que comenzar de la nada a levantar
champas de plástico y cartón para vivir, hasta que
la mano caritativa de la Cruz Roja salvadoreña les brindó
tiendas de campaña.
Durante los seis meses que vivieron en El Cafetalón, las
118 familias no se quedaron con los brazos cruzados, sino que empezaron
a organizarse, a fin de superar la tragedia. Formaron la denominada
Asociación de Residentes en la Colonia San Martín
II (ARCOSMA II), con el principal objetivo de buscar un terreno
donde volver a levantar sus casas.
Gracias a los fondos que donó la Alcaldía de
Tarragona (España) logramos comprar cinco manzanas de terreno
en la finca Pasatiempo en El Cobanal, jurisdicción de Colón,
en el departamento de La Libertad, afirma Mauricio Cáceres,
presidente de la junta directiva de ARCOSMA II.
Los Médicos del Mundo se unieron a la noble causa y donaron
las viviendas de lámina para las 118 familias.
Manos a la obra
En el afán de salir adelante, los residentes de la comunidad
San Martín II aunaron esfuerzos y ellos mismos levantaron
sus casas provisionales.
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| Nelson Villanueva, habitante de la Comunidad
San Martín II, en San José El Cobanal, Colòn,
hace reparaciones en su vivienda de lámina. Foto
EDH: Mauricio Cáceres. |
Después de llegar de sus respectivos trabajos, por las noches,
los hombres y las mujeres cavaron zanjas y colocaron los tubos por
donde habría de llegar en un futuro el agua potable gracias
a la ayuda de la Administración Nacional de Acueductos y
Alcantarillados (ANDA).
Robándole siempre horas a las ganas de dormir colocaron los
postes y el alambrado por donde llegaría la energía
eléctrica, gracias a la organización no gubernamental
denominada PROCOMES, que le donó el proyecto.
El Ministerio de Obras Públicas también nos
ha proporcionado ripio asfáltico para nuestra calle principal,
manifiesta Cáceres, quien además agradece a la Alcaldía
de Santa Tecla por la ayuda financiera para lograr tener el levantamiento
topográfico y el plano en que se registra cada lote de la
comunidad.
Pese a los grandes esfuerzos de estas familias, todavía luchan
por lograr tener casas permanentes, para lo cual gestionan la ayuda
de personas altruistas, embajadas de países amigos u otros
organismos que les hagan volver a tener lo que la naturaleza les
arrebató con los terremotos.
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Necesitan ayuda
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Los residentes de la Comunidad San Martín
II necesitan, con urgencia, materiales para construir sus casas
permanentes, ya que las provisionales las ha dañado el
paso del tiempo.
Además necesitan construir los muros de contención,
para proteger sus viviendas.
Hacen un llamado a la Alcaldía de Santa Tecla para que
entregue el terreno como donativo, lo cual les permitiría
escriturar como únicos propietarios.
Si usted quiere ayudar a estas familias puede llamar a los teléfono
318-7351 y 738-0769.
También puede comunicarse a los correos electrónicos
arcosma2001@yahoo.com
y mauricaceres@yahoo.com. |
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