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Unidos
en lucha por rehabilitar a los ex mareros
La
Unión .
Hay una cuadrilla de 42 trabajadores, todos pandilleros rehabilitados.
La confianza depositada en ellos por el el Grupo Calvo y varios
particulares es su mejor terapia.
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El grupo Calvo da la oportunidad
a ex pandilleros rehabilitados de trabajar en el procesamiento
de atún, como una forma de apoyar su incorporación
a la sociedad.
Foto EDH
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Un joven problema. A los 16 años lo expulsaron
de la escuela y se incorporó a la Mara 18. En
poco tiempo se convirtió en jefe del grupo y conoció
la maldad.
José Ángel convivía con drogadictos, alcohólicos
y criminales. Hoy vive con muchos que tienen historias similares,
pero todos quieren alejarse de los malos hábitos.
Ángel es un joven de 23 años e integrante del centro
de rehabilitación Dios al Rescate, que funciona
en la colonia Belén, de Conchagua.
Su historia es triste y dura, igual que la de sus compañeros
de rehabilitación, pero está complacido de hallar
el buen camino gracias al entusiasmo de la familia Milla, personas
que creen en el amor y Dios como armas para vencer a la maldad.
El centro
La familia Milla es cristiana practicante. Juan Alberto, uno de
los miembros, manifiesta que a los 16 años de edad se convirtió
a Cristo, quien le dio capacidad de amar.
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11 personas
En el albergue atienden a 11 interesados en la rehabilitación.
Orar es su secreto .
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47 ex pandilleros
En la planta procesadora de atún del Grupo Calvo dan
trabajo a casi 50 ex mareros.
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Él sintió la necesidad de ayudar, de transmitir amor
especialmente a los pandilleros.
Se le ocurrió crear el centro de rehabilitación Dios
al Rescate. Habló con su familia y lo apoyaron.
Tomó valor y conversó con El Gisper, uno
de los jefes de pandillas más reconocidos. Curiosamente,
no le costó convencerlo.
El Gisper se alejó de las maras, se acercó
a una iglesia cristiana. Su acción sirvió de ejemplo
para muchos de sus compañeros de maras, y varios buscaron
una nueva oportunidad.
En ese momento carecían de una casa que sirviera de albergue,
pero una señora de buen corazón les proporcionó
una.
En noviembre del año pasado, comenzó a funcionar el
centro de rehabilitación Dios al Rescate, con
cinco miembros de las maras.
La familia Milla se hizo responsable de todos los costos de energía,
alimentación y medicina. Además de ex miembros de
maras, el centro tiene ancianos alcohólicos que han sido
abandonados por sus familiares.
La confianza
La familia Milla y el albergue hicieron cambiar la forma de vida
de muchos pandilleros. Pero cada rehabilitado tendría que
hallar una forma de sobrevivir, encontrar un trabajo. No es fácil.
En La Unión, más de 40 de estos jóvenes hallaron
el apoyo del Grupo Calvo, en la planta procesadora de atún.
José Parada, director de Flota del Grupo Atunero Calvo,
sostuvo que los Milla solicitaron una oportunidad de trabajo para
sus jóvenes, y la empresa accedió gustosa a apoyarlos.
Hay 42 ex pandilleros trabajando en la descarga de atún,
pero de estos sólo siete pertenecen al centro de rehabilitación,
todos forman una cuadrilla de trabajadores.
Desde que iniciaron sus labores, hace aproximadamente cinco meses,
hasta el momento han superado récords.
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