Turismo
 
Inicio del Sitio Jueves 12 de junio
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

Comentando
Hillary exorciza sus fantasmas

Sergio Muñoz Bata*
Editorial
e-mail: sergio.munoz@latimes.com

Más que confesionario de una mujer humillada por las infidelidades de su marido, el libro de Hillary Rodham Clinton celebra su renacimiento político y le hace ganar una fortuna.

Si alguna vez fue cierto que la autobiografía era un género literario que precedía a la muerte del protagonista, la autobiografía de Hillary Rodham Clinton es la excepción.

El afortunado título del libro “Living History”, entendido en sus dos acepciones, como “historia vivida” y como “historia viva”, prefigura sus alcances. En apretada síntesis (562 páginas), Rodham Clinton revisa su pasado como esposa del Presidente para auto definirse, o reinventarse, como dirían sus consejeros políticos, ante sus posibles futuros votantes.

En este sentido, el libro marca su renacimiento político en un documento escrito dentro de los cánones del más riguroso estilo de mercadeo estadounidense contemporáneo. Su horizonte cubre su infancia y revisa su experiencia universitaria, profesional, emocional y su inserción en la política. Reconoce a sus héroes: Jacqueline Kennedy Onassis, Nelson Mandela y Ytzhak Rabin.

Degrada a sus enemigos: el magistrado de la Suprema Corte, William Rehnquist, y el fiscal especial Kevin Starr. Ignora a las amantes de su marido y explica su decisión de lanzarse como candidata al Senado.

En el texto, a veces, las confesiones brillan por su contundencia: “En un mundo mejor, este tipo de conversaciones entre un marido y su esposa no serían de la incumbencia de nadie”. Hay pequeñas indiscreciones: “Buddy, el perro, vino a acompañar a Bill. (Buddy) era el único miembro de la familia todavía dispuesto a hacerlo”. Hay frases inolvidables por su cursilería: “Mientras que Bill hablaba del cambio social, yo lo encarnaba”. Hay, sobre todo, un esfuerzo deliberado por definirse como activista social, no radical.

La curiosidad sobre su futuro político no es, sin embargo, lo que ha movido la venta del libro, sino el morbo de la gente que quiere saber qué fue lo que hizo, dijo y pensó la mujer engañada cuando, obligado por las circunstancias y temeroso del efecto que podría tener sobre su presidencia, su marido tuvo que confesar sus mentiras y revelarle su infidelidad con Mónica Lewinsky.

Desafortunadamente, las explicaciones de Rodham Clinton en este pasaje del libro son lo menos convincente del libro. Después de la confesión de la infidelidad, escribe Rodham Clinton, “estaba indecisa sobre si debía luchar por mi marido y por mi matrimonio. De lo que sí estaba segura era de la necesidad de pelear por mi Presidente”. La publicación del libro, por el que recibió un anticipo por $8 millones de dólares, es ya todo un “happening” del que se ocupan todos los medios de comunicación.

En todo este circo publicitario, sin embargo, poco se ha escrito de sus muchos logros políticos. En sus dos años como senadora por el Estado de Nueva York, Rodham Clinton ha patrocinado 258 propuestas de ley o enmiendas a leyes. Mucho más que cualquiera de sus colegas. Tampoco se ha dicho que 60 de las leyes que ha apoyado son iniciativas republicanas.

Poco se sabe también de una escena real que resultaría inconcebible en un escenario político menos civilizado. En enero de este año, durante una conferencia de prensa para anunciar la que se convertiría en la primera ley aprobada por el Congreso, la senadora compartió los brazos de un sillón con Don Nickles, un republicano de Oklahoma, que en 1999 votó dos veces en favor del juicio político contra su marido.

Rodham Clinton ha anunciado ya que no contenderá por la candidatura de su partido a la presidencia en el 2004. Su decisión tiene una evidente razón de ser, hoy sigue siendo una figura que polariza. Habría que esperar a la elección de 2008, cinco años en política son una eternidad. Con este libro, Rodham Clinton ha exorcizado al fantasma de Bill Clinton y ha establecido a su persona como su único referente.

*Miembro del consejo editorial de Los Angeles Times.

 

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal