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La huelga más larga y más cara

Tomas de hospitales, marchas, decretos y un plan de contingencia que, por momentos “olvidó” la huelga, son ya parte de la historia del Segur Social

El Diario de Hoy
nacional@elsalvador.com

La huelga más larga que ha soportado el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) es, también, la que le ha salido más cara a la institución y, por ende, al derechohabiente.

En más de catorce millones de dólares —ocho en el plan contingencial y seis en el pago a los médicos— cifra el gobierno el costo de un conflicto que inició cuando los médicos enarbolaron la bandera de la supuesta privatización del ISSS y concluye ocho meses y veintidós días después, luego de intensas negociaciones entre las partes y una comisión negociadora.

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A lo largo de este tiempo no faltaron enfrentamientos entre sindicalistas y fuerzas del orden, altercados entre trabajadores del ISSS y pacientes que exigían su derecho a la salud. El ocho de octubre, unos 15 agentes de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) resultaron con heridas de diversa consideración, luego de que fueran cercados por cientos de sindicalistas frente al hospital de Oncología.

Precisamente fue este centro de atención, donde los médicos tomaron la primera decisión de abandonar los hospitales. Esa imagen se repitió en los días siguientes en el hospital de
Especialidades, Médico Quirúrgico y Primero de Mayo.

Equipamiento
Miles de derechohabientes se han visto afectados a lo largo de la huelga. El ISSS diseñó un costoso plan de emergencia para la atención

Costo
14 millones de dólares le cuesta al Instituto Salvadoreño del Seguro Social los más de ocho meses de huelga en la institución.

Duración
8 meses es el tiempo que duró el conflicto de salud y que inició cuando los médicos abandonaron los centros de atención.

Las autoridades del Seguro Social, previendo una huelga anunciada, decretaron en agosto el estado de emergencia. Comienza así la preparación de un plan de contingencia que llevó a la contratación de más de 300 médicos, el traslado de servicios a hospitales privados con un claro objetivo: garantizar la atención al derechohabiente.

En la calle, los médicos y trabajadores demostraron todo su apoyo en cinco marchas multitudinarias que recorrieron las principales calles con consignas por la no privatización de la salud.

En los hospitales, y luego de varias tomas por parte de los trabajadores del STISSS, así como cierres de portones para impedir el acceso a los pacientes, el ISSS optó, primero, por ampliar la seguridad; luego por pedir un refuerzo policial en los principales centros y, por último, colocar alambre razor a lo largo de los centros hospitalarios.

El conflicto en salud no pasó desapercibido en la Asamblea Legislativa y, desde el primer día, el FMLN se alineó con los huelguistas y buscó, vía decreto, cualquier tipo de solución.

A juzgar por el resultado de las elecciones de marzo, le salieron bien en la medida que supusieron un varapalo para el gobierno y el partido ARENA. Por si fuera poco, las encuestas y análisis posteriores señalaban que la huelga había sido mal manejada por el gobierno.

No obstante, Francisco Flores tenía cierta razón al considerar la huelga como política y mantenerse
aparte del conflicto. Si algo ha venido a darle la razón ha sido la presentación de la cara más visible del conflicto del ISSS, el presidente del Colegio Médico, Guillermo Mata Benett, como candidato a la Vicepresidencia por el partido de izquierda.

 

 

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