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Orientaciones familiares
Indicios del abuso sexual

Por pastor Mario Vega
Editorial
orientaciones.familiares@navegante.com.sv

Una de las lectoras de la versión electrónica de esta columna nos cuenta que es egresada de la carrera en Psicología de una universidad mexicana y que su tesis versa sobre el tema del abuso sexual.

Interesada por nuestra presentación del tema nos pregunta si existe algún tipo de test para poder aplicar a los menores y determinar si ellos han sido abusados.

Hasta donde sabemos, no existe tal tipo de test. Y si lo hubiese sería lamentable tener que hacer uso de él para saber si un menor ha sido abusado. Hemos insistido en la importancia de la comunicación entre padres e hijos a fin que los canales para identificar este tipo de situaciones estén siempre abiertos. Lo ideal sería que ningún padre tuviese que necesitar de un test para saber si su hijo ha sufrido un abuso sexual; la comunicación debería ser suficiente.

Cuando la comunicación no se encuentra en sus mejores condiciones existen indicios a los cuales los padres deben estar atentos y que podrían indicar que se ha producido una situación de abuso. Entre esos indicios podemos mencionar cambios repentinos de conducta. Estos cambios pueden incluir llanto, miedo a las personas, miedo a quedarse solo, silencio, alejamiento de la familia.

También pueden producirse situaciones fisiológicas tales como alteraciones de los hábitos de sueño y alimenticios. Algunas veces el menor abusado pierde el control de sus esfínteres y comienza a orinarse en la cama o en circunstancias que antes no acostumbraba.

Una baja repentina en el rendimiento escolar es otro signo al cual hay que estar atentos. Algunas veces los menores también desarrollan conductas precoces de tipo sexual. Puede presentarse la masturbación o un tipo de interés sexual que pueden incorporar en sus juegos con otros menores.

A ciertas edades los menores pueden también manifestar una conducta compulsiva hacia los hábitos de limpieza. El lavarse las manos excesivamente o el bañarse largamente o varias veces al día pueden ser signos de abuso. También es necesario mencionar los estados anímicos. Actitudes depresivas o sentimientos de muy baja autoestima. El no considerarse capaces de asumir retos o salir adelante con una asignación.

Obviamente, no siempre estos indicios se presentarán de manera conjunta. Cada víctima manifiesta su propio grupo de síntomas. Si un menor manifiesta poseer varios de éstos indicios lo mejor es buscar de inmediato ayuda especializada a fin que la víctima pueda recibir el auxilio que necesita para sobreponerse al abuso sufrido.

 

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