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del momento
La salud sexual favorece a los pederastas
Lo
que se necesita es cumplir con las leyes, que ya tenemos, que protegen
la integridad da cada persona y que fortalecen a la familia.
Es difícil de entender qué puede llevar a un hombre
a actos tan bajos que ni siquiera las bestias son capaces de cometer.
Lo que sí sabemos es que los abusos sexuales contra mujeres,
niñas y niños aumentan cada década. Para erradicar
este crimen, es necesario hacer un análisis profundo de las
raíces del problema.
Sabemos que la pornografía es un vicio de lo más adictivo,
que cuando ya no es suficiente el placer que se ha obtenido, se
buscan nuevas formas para lograr una mayor satisfacción.
Robert Showers, fiscal en Washington, en 1999, advirtió que
entre el 85 y el 90% de la pornografía está controlada
por el crimen organizado, precisamente porque los que se lucran
de ese negocio saben que es una adicción que irá en
ascenso. Entre las estadísticas más alarmantes que
dio es que una de cada tres niñas es abusada sexualmente
en EE.UU. antes de los 18 años. En el caso de los varones,
es uno de cada siete, y una de cada ocho mujeres es violada. Asimismo,
señaló que el 86% de los violadores usa pornografía
y que hay una violación cada 46 segundos en EE.UU.
Hace tiempo se publicó un manual para promover lo que llaman
salud sexual y reproductiva entre adolescentes. Definen
la adolescencia entre 10 a 19 años, como lo hace la ONU.
Dentro de la lista de derechos sexuales y reproductivos,
a los que llaman los más humanos de los derechos
se encuentran textualmente estos: Derecho de decidir sobre
la sexualidad, cuándo, cómo, dónde y con quién
queremos tener relaciones... y Derecho a la sexualidad
independiente de la edad, estado civil o modelo familiar....
Recordemos que esto es para niños comenzando desde 10 años
y que habían capítulos en los que se promovían
todo tipo de aberraciones sexuales llamándolas preferencias
u orientaciones sexuales.
Los grupos radicales de feministas de género que defendieron
este manual tildaron de fanáticos, fundamentalistas religiosos
y ridículos a los padres de familia que nos opusimos a este
tipo de corrupción sexual para niños, que ellas llaman
educación. Más bien es un instructivo
para potenciales violadores, que reducirán el cuerpo de las
niñas a un mero objeto de placer que puede ser utilizado
cuándo, cómo y dónde mejor les parezca. Ahora
vemos cómo estos grupos, que siempre han tildado de doble
moral a los que defendemos la vida, la familia y la dignidad
de la persona, condenan el fruto de todo lo que ellas mismas han
sembrado, como es la tragedia de las niñas abusadas por pederastas
como Nelson García.
Estas ONG apoyan el derecho de niños y niñas
desde 10 años a tener cualquier tipo de relaciones sexuales,
usar todo tipo de anticonceptivos y hasta abortar, todo esto sin
el consentimiento de sus padres. A esto lo llaman derecho
a servicios de salud CONFIDENCIALES para adolescentes. Ahora
reprueban la conducta de enfermos cuyo comportamiento aberrante
ellas mismas llaman preferencia sexual.
En la fundación Sí a la vida ayudamos
a muchísimas víctimas de esta deformación sexual
que estos grupos proponen. Hemos ayudado a muchachas desde abusadas
sexualmente hasta abandonadas por su novio acusadas de infidelidad
porque ellos se protegieron con condón y cuando
éste falló dicen que el bebé no es de ellos.
Cuando hemos pedido apoyo para condenar a los violadores de niñas,
a defender a estas pequeñas de ser revictimizadas por un
sistema de justicia que pretende someterlas a exámenes denigrantes,
innecesarios, que sólo abren nuevamente sus heridas emocionales,
estos grupos brillan por su ausencia. Dicen luchar por la mujer,
pero promueven el libertinaje sexual como un derecho
que conlleva al más grave atropello a la dignidad física
y psíquica de la mujer.
Además, el término doble moral, inventado
por ellas, ni siquiera tiene sentido, pues el significado de doble
es: Dícese de la cosa que va acompañada de otra semejante
y que juntas sirven para el mismo fin. Han querido copiar la expresión
en inglés doble standard, pero no es lo mismo
y, en todo caso, ellas son las que tienen un doble standard.
Por un lado, promueven que niñas tengan relaciones libremente
y, por otro, se rasgan las vestiduras cuando éstas
se convierten en víctimas de su deformación sexual.
Lo que se necesita es cumplir con las leyes, que ya tenemos, que
protegen la integridad da cada persona y que fortalecen a la familia.
Que los funcionarios públicos abran los ojos ante esa misión
que les ha sido encomendada y por la que tendrán que rendir
cuentas tarde o temprano, ya sea en esta vida o en la otra. ¿Podrán
decir misión cumplida?
Todos podemos hacer algo para eliminar este mal que acecha y destruye
la vida de tantas mujeres, niños y familias. Debemos comenzar
en casa, en la familia, con la educación y formación
de los hijos. Recordemos que la mejor escuela es el ejemplo. Si
los padres de familia creen que tener pornografía en casa
no tiene nada de malo, ¿cómo pueden esperar que los
hijos no la busquen y utilicen? Si dejan la educación sexual
de sus hijos en manos de otros, no se pueden quejar de comportamientos
equivocados.
Asimismo, los medios de comunicación tienen una gran responsabilidad
en este problema. Es conocido que muchos productores de programas
o películas saben que el sexo, la violencia y la vulgaridad
venden. Estos ponen la tentación a los dueños de los
medios. ¿Qué hacer? Poner en una balanza, el dinero
o mi conciencia, mi estabilidad económica o el bien común
de mi país y mi gente. Igualmente, los encargados de velar
por la justicia, la moral, la decencia, los derechos humanos y proteger
la dignidad de la persona, lleven una vida intachable, no abusen
del poder que les dan sus puestos y así puedan cumplir mejor
con su trabajo de cara a Dios y a nuestra gente.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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