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La
nota del día
Que Cuba se democratice
La
Carta Democrática Interamericana asegura que los pueblos
de la región tienen derecho a la democracia, no dice que
los pueblos de la región, con la excepción de Cuba,
tienen derecho a la democracia. Colin Powell, canciller de
EE.UU.
En las últimas semanas se han producido dos fuertes mensajes
del gobierno estadounidense con relación a Cuba: las palabras
del presidente Bush y la declaración hecha por Colin Powell,
ayer lunes, en el marco de la conferencia de cancilleres americanos
en Santiago de Chile. Estados Unidos impulsa una rápida democratización
de Cuba, esfuerzo que es apoyado por la Unión Europea y que
ya cuenta con un significativo respaldo de varios gobiernos iberoamericanos.
La dictadura cubana, la más cruel, siniestra, pertinaz y
de más larga duración en la historia americana, desbordó
todo límite. Por cuarenta y cuatro años, lapso que
supera a los despotismos de Leonidas Trujillo, Somoza, Francia en
Paraguay, Perón y Stroessner, Fidel Castro sigue sentado
en sus bayonetas, su espionaje interno y externo, sus represiones
terribles y su impiedad. Decenas de miles de fusilados, asesinados
y desaparecidos, decenas de miles de presos políticos y una
población empobrecida, perseguida y aterrorizada, son la
consecuencia de su demencial régimen.
No sólo los cubanos han pagado el precio de la insania. Castro
es el principal instigador y sostén de los movimientos terroristas
de América. Montoneros argentinos, senderistas peruanos,
narcoterroristas colombianos, chavistas venezolanos y las guerrillas
centroamericanas, todos son dirigidos, se arman y se alientan desde
La Habana. Esto ocurre a partir de la traición de Kennedy
a los brigadistas cubanos en la Bahía de Cochinos. La subversión
alcanzó sus niveles más feroces en los años
de la Guerra Fría y ha renovado fuerzas desde que reapareció
la internacional del terror y se perpetraron los ataques a Estados
Unidos.
Sólo cuerpos están en venta
A través de los grupos, partidos y movimientos que manipula,
el régimen castrista se entromete en la política interna
de la mayoría de naciones hispanoamericanas. Los castristas
entrenan sediciosos, mantienen agentes saboteadores en todos los
países, intervienen en huelgas, dirigen acciones políticas,
preparan propaganda y diseñan estrategias de desorden y violencia.
Cuba ha sido el lugar de trasiego de terroristas europeos y asiáticos
que se unen a las revueltas del Continente, ya sea para entrenarlos
o para establecer alianzas. En los años de la Guerra Fría,
en Cuba se encontraban cabecillas de las intifadas palestinas, libios,
sirios, etarras, irlandeses del IRA al igual que agentes provenientes
del extinto bloque soviético. Cuba sirve de refugio a terroristas
y criminales de toda laya.
En Cuba se fraguaron los primeros secuestros de aviones que hubo
en el mundo, inició la industria del secuestro que ha victimizado
América, se planifican y desarrollan técnicas para
atentados, se refinan tácticas guerrilleras. No hay horror
en el Continente, cuyo origen inicial no se relacione con la Cuba
de Castro.
Lo que es el régimen dictadura y agobiante pobreza
se evidencia en una contundente realidad: en los barrios más
pobres y dilapidados de las ciudades y a diferencia del resto de
la América pobre, no hay ventas ambulantes. Se ve gente,
pero no se ven canasteras ni carritos ni buhoneros.
No hay ventas porque se sufre escasez de todo: nada hay que vender,
fuera de los cuerpos de infelices jineteras y jóvenes.
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