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Sistema de fertilización de cafetales a bajo costo
Una inyección de esperanza

Lejos del tradicional sistema de placeo y aplicación directa de fertilizantes al suelo, PROCAFÉ propone disolver e inyectar las sustancias. Los resultados son espectaculares y la reducción de costos considerable. Vale la pena probar el sistema.

Alonso Rivera
El Diario de Hoy
negocios@elsalvador.com
Sólo compare. Fertilizar de forma tradicional un vivero, lleva un costo de dos centavos de dólares por planta, si es en cultivos establecidos, son más de once dólares por quintal oro obtenido.

Aplicar el sistema de Fertilización Disuelta e Inyectada (Ferdin) representa en el primero de los casos, invertir un centavo de dólar y en el segundo seis dólares con cincuenta centavos.

El sistema de Ferdin, propuesto por la Fundación Salvadoreña para Investigaciones de Café, podría representar un nuevo alivio para los cafetaleros al reducir los costos de producción y mejorar la asimilación de nutrientes por la planta.

Desde 1989 se experimenta el sistema en El Salvador. En sus inicios hubo 700 manzanas desarrolladas bajo ese sistema. El año anterior fueron más de treinta mil y se espera duplicar esa cifra en 2003.

El sistema es sencillo. Consiste en aplicar fertilizantes sólidos de uso común disueltos en agua e inyectados en el suelo, en la zona de raíces absorbentes.

Para ello se usa un equipo especialmente diseñado.

Es un sistema que si bien se diseñó para cafetales, puede perfectamente adaptarse a cualquier tipo de cultivos.

El sistema

PROCAFÉ ya cuenta con tablas definidas de la forma en que se deben disolver los fertilizantes de acuerdo a los requerimientos del suelo. Si se trata de viveros, recomiendan que se hagan en bolsas de 8x12 pulgadas o 9x12. Eso permite el uso del equipo sin dañar plantas ni bolsas.

Sistema tradicional de fertilización, tiene costos muy elevados.

Hay un orden para disolver los diferentes fertilizantes y siempre se deja la urea por último, pues ésta enfría la mezcla y dificulta la disolución de otras.

Cada vez que se añade un fertilizante se agita la mezcla. Al haber disuelto todos los componentes se agrega agua hasta completar 200 litros. Al llenar los equipos, la mezcla debe ser agitada.

El equipo inyector está especialmente diseñado y antes de iniciar un plan de aplicación debe ser calibrado convenientemente a fin de que aplique las dosis definidas.

La pieza que penetra en el suelo está especialmente diseñada. Formada de acero inoxidable, tiene cuatro orificios para salida de la mezcla líquida.

Para ejemplo, en cafetales establecidos se hacen entre dos y cinco aplicaciones anuales inyectadas, con intervalos de 30 a 45 días.

Se hacen dos inyecciones por cafeto y se descargan de 50 a 75 centímetros cúbicos de solución por inyección. En plantías se aplica a 15 ó 30 centímetros del tronco y en adultos hasta 45 centímetros.

Requisitos

La Ferdin puede ser mucho más efectiva si se cumple una serie de requisitos previos. El más importante es disponer de suficiente agua. Se requiere para preparar las soluciones. La necesidad puede ser de 200 a 300 litros por manzana.

La fertilización foliar es casi siempre un método complementario.

Las plantas deben contar con un sistema de raíces sano y de buen crecimiento para que haya adecuada absorción.

En la medida que las hileras de cafetos están mejor distribuidas, el trabajador puede desarrollar su labor con más facilidad. El orden de los cafetos es importante, ya que no queda ninguna señal que defina los arbustos fertilizados y los pendientes.

Hace falta además que exista un sistema de sombra adecuado. Esto es determinante para que cada cafeto asimile convenientemente los fertilizantes aplicados.

Otro factor que se debe considerar es la adecuada capacitación a quienes tendrán a su cargo el proceso. Desde definir las dosis hasta la forma de aplicarlos, debe ser conocido.

Los equipos usados tienen que estar limpios al finalizar de cada jornada. Por ninguna razón se deben usar bombas aspersoras comunes, pues no están diseñadas para ello y se deterioran con suma rapidez.

Las ventajas son evidentes. Por no requerir el placeo de los cafetos, mantiene la cobertura del suelo y lo protege de la erosión.

Requiere de cantidades mucho menores de fertilizantes en comparación con los sistemas de fertilización tradicional.

Además, por la efectiva incorporación de los fertilizantes al suelo, mejora la absorción y uso. Evita la volatilización, lixiviación y desplazamiento a otros lugares.

 

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