Turismo
 
Inicio del Sitio Martes 10 de junio
 

 




CHAT
FOROS
CORREO
LA GUIA
CLASIFICADOS
EMPLEOS
TURISMO
ESPECIALES
EDICION MOVIL
ESCRIBANOS
CONOZCANOS


 
 

La columna nacional
Observaciones que realizar con el candidato de las derechas

Roberto López-Geissmann*
editorial@elsalvador.com

No puede ya más ser el miedo el que nos vaya a unir, no es la mística del terror la adecuada, deberá ser la fuerza de la esperanza.

No tengo ni idea de los debates y elucubraciones que la máxima dirigencia arenera haya tenido o esté realizando para normar la “amigable competencia” que va a darse entre los tres finalistas, aspirantes a la máxima magistratura nacional. Mejor. El valor se nutre a veces de la ignorancia y, honestamente, quién sabe si me atrevería a opinar tan tranquilamente como lo haré si conociera las interioridades y problemas de la referida alta dirigencia. Como siempre, son respetuosos puntos de vista por discutir...

1) Lo de cajón. Lo acostumbrado es decir que el precandidato debe ser una persona inteligente, honrada, de probada experiencia y capacidad.

Esto nadie lo discute, pero... el truco está en ¿cómo saber, cómo percatarse a ciencia cierta de que tal o cual tienen efectivamente esas cualidades? Porque nuestra civilización de la imagen —y por lo tanto de la superficialidad, de la banalidad y de la publicidad —nos ha acostumbrado a presuponer, a dar por supuesto, a inferir gratuitamente ciertas cualidades en personajes que, por el hecho de un determinado cargo (público o privado), deberían teóricamente tener instrucción notoria, experiencia política y capacidad de mando.

Piensen los electores areneros con todo el detenimiento que el caso merece, reflexionen con su inteligencia y no con las emociones desatadas de los medios, analicen fríamente, juzguen las ejecutorias y el tipo de persona y decidan con el corazón puesto en querer lo mejor para sus hijos y su nación. No busquen la mejor imagen, busquen al mejor hombre, ya que la imagen ilusión es y, por tanto, efímera, y el hombre bueno nos dejará buenas huellas.

2) Espero que sobre los responsables de determinar las formalidades de la contienda se cierna un Pentecostés de sabiduría, para que no les vayan a exigir a los precandidatos que expongan nada parecido a un plan de gobierno, lo que sería indeseable por las siguientes razones:

* Es irresponsable presentarlo tan pronto, el tiempo no es suficiente para ello.

* Es absurdo, por precoz, abrirse a las críticas del análisis de los adversarios.

* Es triste realizarlo sin contar con toda la mejor gente; algunos estarán con otros.

*Es inadmisible no tomar en cuenta a muchos más sectores a través de todo el país.

Por ello, un plan de gobierno sólo será oportuno en un momento mucho más adelante del actual, habiendo contado con el mejor equipo posible, con un tiempo prudencial y buscando la colaboración de todos los sectores, lo que no es posible realizar hoy.

3) Otro punto importantísimo que se debe destacar es un defecto mayor que, en mi opinión, basta para eliminar del todo al precandidato que lo tuviere. Porque es inaudito que un hombre que aspira a la Presidencia de la República todavía se confunda con semejantes cosas, y me refiero específicamente a ignorar por completo lo elemental de la política hasta el punto de creer que el mercado debe dominar al Estado y que el país se administra. Ello es un error, entre otras, por las siguientes razones:

* Ninguna de las grandes potencias mundiales surgió del desvanecimiento de su gobierno, sino, por el contrario, de la protección de éste a sus ciudadanos de todos los niveles, respetando tanto la propiedad privada como la justicia y el desarrollo integral.

* Si bien la administración es un pilar fundamental y necesario para cualquier tipo de realización, en la medida que implica orden, normativa y eficacia... la dirección misma, el rumbo que tomará la sociedad, es un atributo de la dirigencia política.

* El reduccionismo fanático hacia lineamientos ultraliberales, en los que la administración correcta va a solucionar todo, no hace más que mal enmascarar intereses egoístas aliados a grupos ávidos de mayores ganancias, de los que todo el pueblo está ya más que cansado.

No puede ya más ser el miedo el que nos vaya a unir, no es la mística del terror la adecuada, deberá ser la fuerza de la esperanza. ¡Dejemos ya charangas y pompones, que hablen ya nuestros corazones!
* Lic. en Ciencias Políticas.

 

  HACIA ARRIBA


Derechos Reservados - El Diario de Hoy, El Salvador, C.A. - Aviso Legal