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Aclarando
conceptos
La nueva factura de la luz
Con
estas inversiones se mantiene el equilibrio entre el uso de recursos
renovables y no renovables.
A partir del primero de junio entró en vigencia el nuevo
formato para la factura de energía eléctrica, comúnmente
llamada la factura de la luz, por ser este quizás
el más básico de los beneficios que nos aporta este
servicio.
El formato ha desatado una inusitada resistencia por parte de algunos
alcaldes y políticos de izquierda, quienes han esgrimido
términos como venganza política, o fomento
de la cultura de no pago, al referirse a la medida.
El caso ha llegado hasta la Corte Suprema de Justicia y está
ocasionando confusión entre los usuarios del servicio eléctrico,
por lo que considero importante hacer público nuestro punto
de vista y tratar de aclarar el tema a la población.
En primer lugar, es importante señalar que el cambio del
formato de la factura de la luz no es una medida política,
y no es una medida aislada que surja por casualidad.
El cambio de la factura forma parte de una serie de medidas que
se han tomado para reducir el costo de energía eléctrica
en nuestro país, aliviando el bolsillo de los consumidores,
ayudando a la competitividad de nuestro sector productivo, asegurando
la oferta de energía a mediano y largo plazo y aclarando
a los usuarios lo que verdaderamente les cuesta la electricidad.
Las reformas afectan el complejo funcionamiento del mercado de energía,
han involucrado cambios de legislación, son el producto de
muchos meses de trabajo y estudio y, hoy en día, convierten
a nuestro país en el más competitivo de la región.
Se han tomado medidas para contar con una reserva fría por
confiabilidad, que es como se denomina el hecho de contar con capacidad
de generación en casos en que falle alguna de las centrales
generadoras que normalmente están en funcionamiento, o que
haya un aumento rápido de la demanda.
El gobierno está asegurando, asimismo, a través de
inversiones en energía geotérmica, hidroeléctrica
y térmica que El Salvador cuente con la suficiente oferta
de generación eléctrica competitiva para hacer frente
a la creciente demanda de electricidad en el país. Con estas
inversiones se mantiene el equilibrio entre el uso de recursos renovables
y no renovables.
Las reformas legislativas han otorgado a la SIGET facultades para
verificar el sano comportamiento del mercado eléctrico, determinando
que las conductas que lo afecten serán sancionables y estableciendo
penas que llegan a mil doscientos salarios mínimos y/o ciento
cincuenta mil colones diarios. También se aclaran y fortalecen
sus facultades para revisar y ajustar los presupuestos de las entidades
reguladas, es decir, los monopolios de la transmisión eléctrica
y la operación del mercado.
Las modificaciones al reglamento de la ley de electricidad estabilizan
el precio para períodos de seis meses, comenzando con una
reducción en el precio de la energía eléctrica
de 15.3%, que se calcula pueda incluso reducirse después
del período inicial. Se ha revisado también la equidad
y proporcionalidad de la asignación del costo de atención
al cliente, encontrando la posibilidad de reducir a menos de la
mitad el cargo para los pequeños usuarios.
Finalmente, también se ha cambiado el formato de la factura
de electricidad. Considero que es importante que la población
sepa exactamente cuál es su factura de la luz, o sea, su
costo de energía eléctrica, y que el usuario pueda
efectuar el pago de este servicio básico sin mayores contratiempos
y sin que esté atado al pago de otros cargos que no están
relacionados con algo tan esencial como la luz eléctrica.
Hasta la fecha, los cargos por impuestos y tasas municipales han
sido incluidos en las facturas de electricidad sin una separación
clara y teniendo el usuario que acudir a las oficinas del distribuidor
para pagar solamente su cuenta de la luz, operación que le
cuesta tiempo y dinero.
A propósito del cobro de los impuestos municipales, alguien
me preguntaba que cómo iban a hacer las alcaldías.
La verdad es que a todos nos sorprendería que nos cobraran
el impuesto sobre la renta en el recibo de la luz o del agua. Las
tasas e impuestos se cobran porque la gente tiene conciencia de
la obligación que se le ha impuesto o el servicio que está
cancelando, existe claridad y transparencia en lo que se cobra y,
en último caso, se tiene el poder coercitivo para cobrar.
El cambio del formato de la factura está vigente desde el
primero de junio. El cargo de atención al cliente bajará
a $0.70 en las facturas emitidas a partir del 10 de junio y, a partir
de esta fecha, el valor de la energía eléctrica facturada
se reducirá en un 15.3%, de $78.3 a $66.3 el MW/h.
Es importante tomar en cuenta que estos cambios se están
dando en un momento en que la energía eléctrica del
resto de la región está subiendo de precio.
*Superintendente de la SIGET.
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