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Sueños
y esperanzas desde un sofá
Un
mural de retratos, ubicado en la pared de su casa, recuerda los
años donde las fracturas aún no habían dejado
secuelas.
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| Don René cargó a Anita hasta
su casa. El yeso que porta la pequeña desde la cadera
hasta las piernas le impide sentarse o hacer otros movimientos.
Foto: EDH/Felipe Ayala |
Pese al cariño que le tomó a los médicos y
enfermeras del Hospital Benjamín Bloom, Ana María
añoraba volver a casa.
Una pequeña fiesta de bienvenida, organizada por sus hermanos,
le esperaba el pasado viernes en un pequeño apartamento de
segunda planta, en el Barrio Modelo.
Cuando llegó a su hogar, el yeso que le fue colocado desde
la cintura hasta las piernas no le permitía sentarse. Pero
su padre la cargó en brazos, de la misma forma en que la
levantó en cada una de sus caídas anteriores.
En la pared, junto al sofá donde descansa, una sencilla página
de cuaderno, decorada con lápices de color, dice: Bienvenida
Anita.
El mensaje fue pintado por su hermano menor, carlos Ernesto, quien
no disimula la alegría por el regreso de su hermana.
Las limitantes físicas y las quebraduras en sus huesos no
han roto los sueños de Ana María. Estudia séptimo
grado en el centro escolar República de Brasil, en la Colonia
Costa Rica, donde es una alumna sobresaliente que hace olvidar a
sus profesores la enfermedad que padece.
Anita, como le llaman sus amigos, asiste a clase con regularidad
y aunque tiene dificultades para desplazarse de un aula a otra,
ahí están los brazos de su hermano mayor, René
Humberto, para ayudarle.
Su hermano la carga de una aula para otra en el cambio de
clases, ya que la silla de ruedas es demasiado grande para moverse
entre las filas de pupitres, describe su madre.
Carta ganadora
En muchas ocasiones ha tenido que solicitar permiso especial para
faltar debido a la incapacidad de sus operaciones o a otras fracturas.
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| Un sofá, colocado en la sala, será
el lugar donde Anita pasará buena parte del tiempo. Foto:
EDH/Felipe Ayala |
Para los profesores, ella es una niña inteligente y madura
para su edad.
La campaña electoral no es ajena para ella y aunque no tiene
un partido que la respalde quiere ser algún día Presidente
de la República.
En su agenda tiene prioridades como construir asilos, hospitales
y escuelas con rampas, para que los niños que usan
sillas de ruedas no tengan problemas, señala.
Los otros puntos del plan de gobierno también están
llenos de buenas intenciones; si se dieran a conocer ya tendría
cualquier partido político una carta ganadora.
Pero, si la carrera a la Presidencia se trunca, la segunda opción
es ser médica.
Quiero curar a los niños, como me curaron a mí,
explica la pequeña de trece años, acostada en ese
sofá que va a ser testigo fiel de su vida durante las próximas
seis semanas que mantenga el yeso.
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Aunque le falta el título,
le sobra el corazón y la nobleza.
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Los pensamientos de adulto se entremezclan con los sueños
de niño.
Aparece entonces el maravilloso mundo de Disneylandia y la patita
Deysi y el ratón Mickey, a quienes sólo conoce por
los dibujos en los cuadernos y por las caricaturas en la televisión.
Aunque no utilizaría la partida secreta de la Presidencia
para viajar al mundo de Disney, Ana María prefiere cerrar
los ojos y evocar las imágenes de Fantasía,
la película de Disney que le da alas a su imaginación.
Anita cree firmemente en quienes dicen que si se desea algo con
todo el corazón, esto se cumple.
Pero, mientras espera que sus sueños se hagan realidad, su
familia sabe de los cuidados, aún más especiales,
que requiere la niña.
Su madre dejó de trabajar hace algunos años para dedicarse
por completo a su cuido. La única fuente de ingresos es el
salario que como vigilante privado percibe don René Aragón,
su padre.
Ahora necesitan una silla de ruedas para niños, para que
no tengan que cargarla todo el tiempo y pueda llegar a la escuela
con menos maltrato.
El mundo de la familia Aragón ahora gira en torno a Anita,
quien tuvo que cambiar de dormitorio, ya que su camarote es incómodo.
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El mundo de anita
Un pequeño apartamento se convierte
en el castillo donde ella es la Reina. En este reino todos
la quieren y obedecen.
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- Uno de los cuadro colgados en la pared muestra
la imagen de Ana María cuando fue electa reina de las
Flores.
- Junto a este retrato, sus padres muestran otros recuerdos
de su niñez, que reflejan una niña sana.
- La alegría de su rostro no ha desaparecido de sus fotos
más recientes, lo único que cambia es su cuerpo,
que muestra las secuelas de las fracturas.
- Una promesa de una silla de ruedas que permita darle movilidad
y mejorar su calidad de vida fue dada por la Fundación
Sillas de Ruedas. |
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