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Arranca proyecto piloto de aduanas periféricas
Guatemala y El Salvador agilizan paso fronterizo
Simplificar las operaciones en las aduanas fronterizas es la meta
que se ha impuesto Guatemala y El Salvador. Se prevé que
a finales de año los otros países centroamericanos
imiten el proceso binacional.
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| Eliminar las aduanas de la
región para diciembre de 2003 es el compromiso que asumieron
los Presidentes de C.A. Foto EDH |
Ayer comenzó el proyecto piloto de reducción de trámites
y de tiempo de inspección entre las aduanas periféricas
de Tecún Umán (en la frontrera entre México
y Guatemala) y el puesto fronterizo formado por las aduanas Pedro
de Alvarado (en Guatemala) y La Hachadura (en El Salvador).
El plan piloto sólo durará una semana y, si funciona,
se dejará operando permanentemente.
El objetivo del mismo es simplificar las operaciones en las aduanas
fronterizas con el propósito de agilizar el tránsito
de la mercadería que cruza ambos países, para proceder
luego al desmantelamiento de las mismas.
Los gobiernos de la región pretenden eliminar sus fronteras
en diciembre de 2003. Sin embargo para que esto sea posible se requiere
que los aranceles de Centroamérica estén totalmente
armonizados y pero aún falta definir el 20%.
Asimismo se necesita establecer mecanismos que permitan contar con
una sola base tributaria y un mismo tipo de exenciones en el área.
El inicio del recorrido de una aduana periférica, para un
transportista, comienza cuando una naviera trasmite los datos de
la declaración de tránsito internacional (DTI) a la
aduana donde iniciará el traslado de mercadería.
A continuación el agente aduanal ubica la declaración
en el sistema informático a través del número
preimpreso que lleva, actualiza la información y registra
el tránsito.
Luego el encargado del control verifica que la información
de la DTI concuerda con el medio de transporte y envía la
información a la aduana salvadoreña.
El director de la renta de aduanas, Francisco Rovira, señaló
que cuando un camión llegue a Tecún Umán, por
ejemplo, se registrará la información una sola vez
en la Superintendencia de Administración Tributaria de Guatemala,
y esta compartirá los datos con la Dirección de la
Renta de Aduanas salvadoreña.
En Tecún Umán se establecerá la ruta del recorrido
y el tiempo en que se prevé que debe llegar el furgón,
ya sea a El Amatillo, a una zona franca o a un almacén general
de depósito.
En el ínterin, el empresario dueño de la mercadería
ya deberá haber pagado sus impuestos.
El código
Si todo está bien, al furgón se le estampará
una viñeta con un código de barras.
Luego el transportista llega a las oficinas salvadoreñas
en Tecún Umán y presenta al oficial aduanero la DTI
en donde van anotadas la aduana, el número y fecha de registro
de la declaración de mercancías.
El oficial liquida la declaración en el sistema y corre la
selectividad, que le dará luz verde o luz roja al ingreso
de la mercadería.
Sea cual fuere el resultado de la selectividad, se despacha al transportista
a la aduana de frontera.
Al entrar a Guatemala, el vehículo solo pasará por
un puesto de control adonde se leerá el código de
barras.
Después al llegar a El Salvador el transportista entrega
los documentos al controlador de medios de transporte, quien verifica
los marchamos, el resultado de la selectividad, la firma, sello,
hora de llegada y código de barras.
Posteriormente el agente aduanal da puerta libre al transportista
si la selectividad fue verde. Si fue roja, el furgón se traslada
a una zona franca o almacén de depósito para revisar
la mercadería.
Cuidado con las infracciones
Los camiones que se desvíen de su ruta se harán acreedores
a una serie de sanciones.
- Si un transportista no llega a la hora convenida a su destino,
se le multará con tres salarios mínimos.
- Todo camión que se retrase ocasionará que se le
dé parte a la policía para rastrear el vehículo.
Se trata de prevenir el contrabando.
- Los conductores del furgón en caso de un desperfecto mecánico
o una llanta ponchada deberán llevar justificación
escrita por la policía, de preferencia,
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