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Papa
pide a cicatrizar heridas de la guerra
Juan Pablo II pide reconciliación
Se
trata de la tercera visita del papa a Croacia en nueve años,
un indicador de la importancia que le otorga a este bastión
católico en los Balcanes.
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| El Papa saluda a un niño en Croacia.
Foto: AP |
El Papa Juan Pablo II buscó cerrar las heridas de la reciente
guerra civil y superar antiguas divisiones religiosas ayer mientras
celebró una misa frente a unos 200 mil feligreses que se
congregaron para escucharlo al aire libre bajo un sofocante sol.
El Papa, de 83 años, se dirigió también a los
líderes de la Iglesia ortodoxa, y saludó a dos obispos
serbios ortodoxos que estaban sentados en la sección VIP,
con vestimentas oscuras y anteojos de sol.
Fue parte de los esfuerzos del Papa por dejar atrás un milenio
de mutua desconfianza entre dos ramas de cristianos.
Con frecuencia, las relaciones entre católicos y ortodoxos
han sido tensas en Europa oriental, en donde se ve que el Vaticano
intenta expandir su influencia en un territorio de tradición
ortodoxa.
La disputa es especialmente dura en Rusia, que ha bloqueado las
esperanzas del Papa de visitar ese país.
Visión de futuro
Osijek fue cuna de numerosos combates en la guerra de 1991, junto
con Vukovar, símbolo de la crueldad servia para los croatas.
Después de los tiempos de guerra, que han dejado a
gente de esta región con profundas heridas que aún
no han cicatrizado completamente, llama un intento de reconciliación,
solidaridad y justicia social, por parte de los individuos inspirados
en la fe, dijo el Papa.
El obispo local, Marin Srakic, dijo que su diócesis sufrió
agresiones absurdas durante la guerra. No queremos
ser esclavos del pasado, sino gente con una visión de futuro,
expresó.
La tercera visita del Papa a este país de mayoría
católica puso a prueba su salud. Juan Pablo padece el mal
de Parkinson y dolencias en las rodillas y la cadera.
Aunque aún queda pendiente para este mes un viaje de un día
a Bosnia, los funcionarios del Vaticano han sugerido que una visita
a Mongolia, prevista para agosto, debería ser postergada.
El portavoz papal Joaquín Navarro Valls consideró
ayer que la visita de cinco días a Croacia ha sido
muy agotador para el Papa, que tiene que subir y bajar de
aviones, automóviles y botes en medio del calor, pero dijo
que Juan Pablo está muy feliz.
Está demasiado caluroso, dijo Marica Smolcic,
de 62 años. Pero la mujer dijo que acudió porque tenemos
que dar algo de nosotros mismos para tan importante ocasión.
El Papa le pidió también a los agricultores que sus
tareas, aunque difíciles, sean nobles y honren a dios.
Saben que el Papa y la Iglesia están cerca de ustedes,
dijo en un claro lenguaje croata.
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Recibe amenazas
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El Vaticano intentó restar importancia a informes
sobre amenazas al Papa de grupos fundamentalistas islámicos.
La seguridad ha sido reforzada en todas las paradas del Papa,
tras recibir correos electrónicos que amenazaban con
matar a Juan Pablo en el nombre de Alá.
Muertos de calor
Dos peregrinos murieron de ataques de corazón relacionados
con el calor durante la ceremonia que el papa ofreció
en la ciudad de Osijek.
Otras 500 personas buscaron atención médica,
incluyendo 150 que terminaron hospitalizadas después
de ser afectadas por temperaturas cercanas a los 38 grados.
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