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Una mirada de fe
Centenario de Hijas de María Auxiliadora

Oscar Rodríguez Blanco s, d, b*.
El Diario de Hoy
E-mail: osrobla@hotmail.com

Son 100 años de fecunda acción evangelizadora y educativa en bien de los más necesitado.

El 20 de enero de 1903 llegaban por primera vez a El Salvador las Hijas de María Auxiliadora. Venían impulsadas por el celo apostólico y pastoral de dos grandes educadores y santos: Don Bosco, fundador de los salesianos, y María Mazzarello, cofundadora del Instituto de las Hijas de María Auxiliadora.

El momento histórico que se vivía en El Salvador estaba caracterizado por un período de organización política en el que surge el Estado liberal como fuente unificadora, frente a una profunda crisis institucional que sufría Centro América desde 1821. En lo eclesial se empezaba a organizar y consolidar la provincia eclesiástica de El Salvador. En el campo educativo se vivían cambios significativos que venían a revolucionar los sistemas pedagógicos ya existentes.

Los salesianos, que habían llegado en 1897 por iniciativa del presidente Gutiérrez para trabajar en una escuela agrícola, ya estaban usando un nuevo sistema pedagógico, y ahora las Hijas de María Auxiliadora, con una increíble creatividad pedagógica, querían hacer realidad el ideal salesiano de formar buenas cristianas y honradas ciudadanas que fueran capaces de servir a la sociedad salvadoreña con sanos criterios profesionales.

Cinco años después de la llegada de los salesianos, el presidente Tomás Regalado, conociendo el excelente trabajo realizado con los jóvenes de la escuela agrícola, y a petición de su esposa, doña Concha González de Regalado, pide oficialmente a Italia que vengan las religiosas salesianas para que se hagan cargo de las niñas pobres de San Salvador, que se encontraban en graves peligros y necesitaban educación.

La señora de Regalado era una mujer de rectos principios morales y religiosos, que al no tener hijos pide a Dios, por intercesión de María Auxiliadora, el regalo de un hijo o de una hija. Dios escucha su oración y le concede una hija que nace el 24 de mayo, solemnidad de María Auxiliadora, y a quien bautiza con el nombre de María Milagro Auxiliadora. La madre, feliz por la gracia recibida, va a visitar al sacerdote salesiano Juan Misieri para saber si Don Bosco había pensado en fundar una congregación que atendiera a las niñas. El sacerdote les contesta que sí y les da a conocer la misión.

Se inician los trámites necesarios para que las Hijas de María Auxiliadora vengan a El Salvador, y es así como llegan al puerto de La Libertad, el 20 de enero. Con la ayuda generosa de doña Concha, de doña Carmen de Kreitz, que dona un terreno, y la de su hija Cristina, que colabora con la construcción, las salesianas inician la construcción del Colegio María Auxiliadora, en el barrio San Miguelito. Es en este lugar donde inician su misión con un grupo de niñas, a quienes enseñan bordado, encajes, manualidades, pintura, pirografía y muchas otras cosas que sirvieron para trasformarlas en jóvenes maduras y responsables ante la sociedad.

El carisma salesiano femenino se había hecho presente en El Salvador, y años después se empezaría a extender en las otras naciones de Centro América. La nueva obra fue promovida por el mismo Presidente, con la finalidad de que cuidaran de las jóvenes del pueblo que permanecían en el abandono. Para las religiosas no constituía ninguna dificultad recibir a jóvenes, que como dice la crónica eran “descalzas y con los brazos y cuello desnudos”, lo cual distinguía a las diversas categorías sociales de las personas. Era para esta clase de jovencitas que se debía tener preferencia, pues eran las que se ajustaban al proyecto de los fundadores.

La presencia de las Hijas de María Auxiliadora es una ocasión propicia para agradecer a Dios el haber enviado a esta nación un carisma que ha enriquecido enormemente a la sociedad. Hoy día la obra se encuentra extendida por el mundo entero, trabajando en la promoción de la mujer en escuelas profesionales, colegios, misiones, casas de rehabilitación, centros de artesanías, oratorios y centros juveniles, casas para niñas de la calle, parroquias, centros misioneros de indígenas y campesinos, es decir, una variedad inmensa de obras en donde Dios ocupa el primer lugar y en donde la formación humana y cristiana es objetivo primordial.

En El Salvador, las Hijas de María Auxiliadora trabajan en San Salvador, Soyapango, Santa Tecla, Santa Ana y Chalchuapa. Su presencia sigue siendo un regalo de Dios para esta nación que se beneficia de su labor educativa por su proyección social. Son 100 años de fecunda acción evangelizadora y educativa en bien de los más necesitados.

Nos unimos a la acción de gracias de esta congregación, que en un momento oportuno se dejó inspirar por Dios para responder a las necesidades de la juventud femenina en El Salvador.

*Párroco de la iglesia de María Auxiliadora (Don Rúa).

 

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