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Puntos convergentes...
El
MARTE es una convergencia de ideas que se perfilan en múltiples
lenguales y traducen en forma, color y textura, la historia, el
pensamiento y la visión del artista.
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| Los estudiantes encuentran
en el MARTE un interesante recorrido por la plástica
local. Foto Listte Moreno |
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| La inauguración de El
Museo de Arte de El Salvador generó muchas expectativas.
Foto Listte Moreno |
Y pensarán quizá que esta es una nota del pasado, que
el museo quedó en una inauguración empastada de elegancia
y bisutería; que es un bonito recuerdo de la historia del país
y de sus avances en la promoción cultural, pero que es eso:
un bonito recuerdo, congelado en una secuencia de fotos que atestiguan
lo que en un tiempo pasó y que dan relevancia a dicho acontecimiento
al mantenerlo en la memoria.
Pero la existencia del Museo de Arte Moderno Marte es
algo más que eso, es un camino recorrido en la infatigable
necesidad de trascender, un recuento de percepciones y sensaciones
concordantes en la variable constancia del mundo, una convergencia
de ideas que se perfilan en múltiples lenguajes y traducen
en forma, color y textura, la historia, el pensamiento y la particular
visión del artista.
Ahondar en todo ello exige necesariamente el conocimiento de las propias
tradiciones estéticas desarrolladas en El Salvador, conocer
sus fuentes, sus influencias y su esencial evolución.
Al mismo tiempo exige la comprensión de los estilos ajenos
y la valoración competente del arte y los artistas, ello da
al museo un grado de universalidad y lo sitúa como verdadero
muestrario para la civilización moderna.
Un detenimiento por sus diferentes salas de exposición, reforzará
impensadamente nuestra afirmación. No se puede negar que los
estilos se recrean y las formas se asimilan, esbozando un congruente
parentesco entre el Salvador, Latinoamérica y, por que no decirlo,
Europa.
Sin ánimo de caer en localismos, es conveniente afirmar que
la elección de las obras expuestas es un verdadero ejemplo
de la calidad estética que se alcanza en El Salvador y su montaje
ofrece un novedoso sistema didáctico más racional e
interactivo que empírico y sintético.
En lo estético la única frontera existente es la originalidad,
el tiempo y el espacio no son sino palancas que apoyan la verdadera
expresión del arte; reflejando sus complejidades, su síntesis
y sus encuentros. |
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