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Poesía
desde Argentina
En
el marco del Segundo Festival Internacional de Poesía, que
se celebrará del 23 al 27 de junio en El Salvador, se espera
la visita del poeta argentino Víctor Redondo, quien viene
cargado de una extensa obra poética.
Víctor
Federico Agustín Redondo nació en Buenos Aires el 8
de enero de 1953. Egresado del Colegio Nacional de Buenos Aires, publicó
los libros de poesía Poemas a la maga (1977, reeditado
en 1985), Homenajes (1980, reeditado en l985), Circe,
cuaderno de trabajo 1979-1984 (publicado en 1985 y reeditado
en 1991), Mercado de Opera (1989), y una novela, Las
Familias Secretas (Catálogos,1985).
El segundo libro de Víctor Redondo, Homenajes, obtuvo el Primer
Premio de Poesía Jorge Guillén, en conmemoración
del milenario de la Lengua Castellana, en Burgos, España, 1978.
Redondo dirige desde 1979 la editorial y revista de poesía
Último Reino (24 años, 500 títulos
publicados), considerada por la crítica especializada como
una de las más importantes de América Latina.
El poeta argentino ha representado a su país en encuentros
de poesía realizados en los Estados Unidos, España,
Chile, Cuba, Uruguay, Colombia y Canadá, y ha recorrido, por
su labor poética, la mayoría de las provincias argentinas.
En el año 2000, fue Jurado de Poesía del Premio Casa
de las Américas 2000, La Habana, Cuba; y participó en
los festivales internacionales de poesía de Medellín
(Colombia) y de Québec (Canadá) y en el Primer Encuentro
Internacional de Asociaciones Profesionales de la Cultura (Montreal,
2001).
Desde la creación de la Nueva Sociedad de Escritoras y Escritores
de la Argentina (SEA - www.lasea.org), en abril de 2001, Víctor
Federico Agustín Redondo fue nombrado como presidente de esta
organización.
En El Salvador
Víctor Redondo es uno de los poetas extranjeros invitados al
Segundo Festival Internacional de Poesía de El Salvador, que
llevará a cabo del lunes 23 al viernes 27 de junio.
El poeta argentino recitará su obra durante la inauguración
de este evento, y posteriormente, el martes 24 en Biblioteca Nacional
y Centro de Estudios Brasileños. Después ofrecerá
alrededor de cuatro lecturas en distintos lugares en San Salvador.
Flor caída
El hombre que
yo era empeñado en demostrar
la imbecilidad de vivir
la piel desnuda flor seca
ambulaba por el mundo.
Tomaba un ritmo del aire, una flor del éxtasis
en el placer caía en el humo.
La flor de la hez de la palabra.
El hombre que yo era
hilo de espuma vuelto de la aniquilación de sí
como un viento en el humo se observaba en el espejo de la soledad
del hambre.
Observaba la flor pálida de un rostro caído observarse,
triste y aburrido, en el espejo vacío.
Encorvaba la pluma del aire como una garza bailando en el resplandor.
Era la patética figura del no va más.
El hombre que yo era
empeñado en demostrar
su no existencia cerraba la puerta y se perdía en la desmesura
del sol.
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