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Tema para meditar
Haz planes específicos

Edgar López Bertrand*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Lo cierto es que hay veces que el clima de nuestro corazón está nublado e inestable debido a las neblinas de odio y de avaricia.

“Dijo también Dios: Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, descúbrase lo seco. Y fue así. Y llamó Dios a lo seco tierra, y a la reunión de las aguas mares. Y vio Dios que era bueno. Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla, árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en el, sobre la tierra. Y fue así”. (Génesis 1: 9-11).

En el momento en que la tierra estaba sumergida bajo las aguas, no ocurrió nada. Sin embargo, cuando lo seco fue descubierto por la palabra de Dios, la tierra fértil apareció y los árboles crecieron y dieron fruto.

¿A qué equivale esa “tierra fértil” en nuestras vidas? Equivale a organizar planes específicos que implican visión, propósito y un determinado plazo de tiempo bajo la guía del Señor. Según entiendo, Dios nunca bendice planes borrosos y sin propósitos fijos. ¿Quieres que tu iglesia crezca? Entonces, como pastor, especifica tus planes y estrategias con relación al iglecrecimiento.

Piensa y calcula cuántas personas deberían asistir por primera vez a tu iglesia por semana para llegar al número que deseas. Por supuesto, el plan también implica determinar un cierto tiempo. Si eres comerciante, organiza tu agenda y tus planes específicamente y cree en el milagro. Determina la variedad de los productos a vender, la magnitud de la esfera que esperas alcanzar, el tamaño del local, la ganancia diaria, etc.

Debemos establecernos en la “tierra fértil”, sobre la que produciremos fruto, y exclamar con todas nuestras fuerzas: “Haz el milagro, ¡Señor!”, y Él obrará. Por más grande que sea la tierra, si la misma se encuentra por debajo de las aguas, ningún mapa será capaz de registrarla. Lo seco tiene que descubrirse para convertirse en fértil y dar fruto. De tu corazón tendrán que surgir planes y propósitos específicos. De este modo, Dios podrá bendecir sobre lo fértil y dar fruto.

Ningún propósito que no sea específico podrá ser bendecido por Dios, y como consecuencia, nunca podrá dar fruto. No conozco ningún propósito específico que no haya sido bendecido por Dios. Por lo tanto, haz planes específicos. Organiza tu agenda en forma clara y transparente. Establece límites de tiempo. Dios bendecirá tu tierra que ha sido descubierta.

“Dijo luego Dios: Haya lumbreras en la expansión de los cielos para separar el día de la noche, y sirvan de señales para las estaciones, para días y años, y sean por lumbreras en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra. Y fue así. E hizo Dios las dos grandes lumbreras, la lumbrera mayor para que señorease en el día, y la lumbrera menor para que señorease en la noche, hizo también las estrellas. Y las puso Dios en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra”. (Génesis 1: 14-17).

Es interesante saber que en el cuarto día creó Dios el Sol, la Luna y numerosas estrellas para el hombre. El sol del hombre es la sabiduría; la luna, los sentimientos, y las estrellas, aquellas ideas creativas que nos ayudan a resolver algún problema. ¿Cuál es el propósito de todo esto? Una vez que hayas establecido planes específicos, hace falta llevarlos a cabo con sabiduría, emoción e inteligencia, distinguir los tiempos y las distintas situaciones que se nos presentarán a lo largo de esta aventura.

No es normal que un granjero coseche sus frutos en época de invierno, por más que tenga fe para mover montañas y pida a Dios. La ley de la naturaleza y de Dios indica que debemos plantar semillas en época de primavera, para así cosechar en época de verano y otoño.

En nuestra vida cristiana, nunca debemos actuar o llevar a cabo algo sin distinguir y tener en cuenta los tiempos. La visión y el propósito de Dios no lo determinan todo. El tiempo también es otro factor importante dentro de la escalera del éxito. Por lo tanto, tenemos que saber distinguir el tiempo divino y utilizar la sabiduría, la emoción y la inteligencia.

Lo cierto es que hay veces que el clima de nuestro corazón está nublado e inestable debido a las neblinas de odio y de avaricia. Mantiene distancia de estas neblinas. Una vez leí un artículo de un nuevo descubrimiento realizado por la Universidad de Osaka, Japón. Decía así: “Después de haber encerrado a un perro por cuatro horas y haberlo provocado hasta llegar a cierto límite, se observó en su encéfalo una gran porción de elemento tóxico, un veneno llamado cyan, que es capaz de matar a ochenta perros”.

El hombre también. Cuando alguien se enoja se distribuye este veneno, produce un cambio fisiológico y afecta a los distintos órganos del cuerpo.

Por lo tanto, nunca decidas hacer algo por avaricia o por sentimientos temporarios. Si logras mantener distantes a estos dos elementos, el sol, la luna y las estrellas nunca dejarán de resplandecer en tu vida.

*Pastor.

 

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