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Comentando
Abuso de autoridad
El
abuso de las autoridades contra los inmigrantes lesiona las garantías
fundamentales de la Constitución y los derechos de las personas.
El reporte publicado por la oficina de investigaciones internas
del Departamento de Justicia no admite duda. En las investigaciones
posteriores al 11 de septiembre, los agentes encargados de procurar
justicia abusaron de un grupo de 762 inmigrantes detenidos bajo
la sospecha de tener vínculos con organizaciones terroristas.
A todas estas personas, en su inmensa mayoría musulmanes
procedentes de Pakistán, se les trató de manera excesivamente
severa. Más grave aún. A todos ellos se les
negó el debido proceso y el tratamiento honorable que toda
persona merece, independientemente de su condición migratoria.
La mayoría de estos inmigrantes fue detenida por faltas menores
como violaciones de tráfico o por ser mencionados de manera
anónima como musulmanes sospechosos. Una vez
bajo custodia se encontró que todos los detenidos habían
cometido alguna violación a las leyes de inmigración.
La mayor parte de ellos fueron deportados por las violaciones a
las leyes migratorias. Pero a ninguno se le encontró vínculo
alguno con organizaciones terroristas.
En términos generales, revela el reporte, las condiciones
de su confinamiento contradicen las normas que imperan en un país
democrático en el que rige el Estado de Derecho. Muchos de
ellos estuvieron detenidos más de un mes sin ser informados
de los cargos que enfrentaban, otros carecieron de asistencia legal
y varios más fueron víctimas de abuso físico
y verbal. En todos los casos, la conducta de las autoridades violó
las garantías constitucionales que esta nación orgullosamente
proclama como propias.
A pesar de las abundantes evidencias presentadas en el reporte,
la vocera del Departamento de Justicia se niega a reconocer el abuso.
Según Barbara Comstock, Justicia actuó con apego a
la ley y no tiene que disculparse por haber utilizado todas
las formas legales a su alcance para proteger al pueblo norteamericano
de más ataques terroristas.
La crítica del reporte coincide con las críticas hechas
por organizaciones defensoras de los derechos civiles y por algunos
miembros del Congreso. Y no sólo eso. Según se asienta
en el nuevo reporte, hubo también abogados del Servicio de
Inmigración que expresaron su desacuerdo, de manera vehemente,
con el trato a los inmigrantes y con el cambio de política
de la administración de George W. Bush, que le permitió
al FBI encargarse de la investigación, aun cuando no estaba
preparado para ello.
Aunque esta investigación se centra en las 762 personas detenidas
en Nueva York, ésta no es la única denuncia de abusos
contra inmigrantes, erróneamente confundidos con terroristas.
Después de los atentados del 11 de septiembre, el temor llevó
a muchos ciudadanos a justificar los abusos de las autoridades contra
los sospechosos de actividades terroristas. La constante erosión
de los derechos civiles de la población, sobre todo inmigrante,
fue vista como un mal necesario.
El Congreso norteamericano aprobó una ley antiterrorista
que obliga al registro de extranjeros y posibilita su vigilancia
y la inspección de sus viviendas. El clima xenófobo
que actualmente se vive en este país ha propiciado que algunos
de los programas de registro de extranjeros hayan sido abusivos.
También ha demolido la barrera que existía antes entre
la policía y los agentes migratorios. Y en nombre de la defensa
de la patria, centenares de indocumentados que trabajaban en distintos
aeropuertos del país han sido deportados.
Las acciones del Departamento de Justicia no sólo han afectado
a inmigrantes que nada tenían que ver con el terrorismo,
sino que socavan las garantías fundamentales de la Constitución
estadounidense y los derechos de las personas.
En vez de negar la existencia del problema, lo que el Departamento
de Justicia debería hacer es admitir los errores cometidos,
ofrecer una disculpa, reformar los procedimientos que permitieron
que se dieran estas violaciones a los derechos civiles de los inmigrantes
y modificar su conducta.
*Miembro del Consejo editorial
de Los Angeles Times.
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