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Palabras
Pagar el propio dolor
La paz es más barata que la guerra, pero menos rentable.
C. Tiller.
Hay muchas cosas que se compran en el mercado: placeres, sueños,
mercancías, ropa, pozos petroleros, automóviles, fantasías
mercantiles. A todo precio. Pero le extraño en este mundo
de contradicciones es que también existe otro tipo de mercancía:
el dolor.
La sociedad actual compra su propio dolor. Cuando en la Francia
dieciochesca, en 1792, se usó por primera vez la guillotina,
el mundo no hacía más que refrescar su sed primitiva
y desviada de sangre. Pero sangre vertida en ejecución pública
en la expiación colectiva de las culpas.
Las guerras internacionales modernas son el coliseo romano
virtual en la informática mundial.
Dia a Dia
El Salvador es uno de los pocos países en Hispanoamérica
con crecimiento positivo, tiene las tasas de interés bancario
más bajas del continente, ha logrado reconstruir lo devastado
por dos terremotos y en los últimos cuatro años aumentó
en un cincuenta por ciento la red de caminos y carreteras. Lo hace
pese a la recesión económica mundial, la baja en los
precios del café, los incrementos en el precio del petróleo,
el surgimiento del terrorismo, los ataques del 11 de septiembre en
Estados Unidos y la guerra en Iraq.
La reconstrucción es un ejemplo de buen orden, buena administración,
efectiva ejecución de proyectos y plena honestidad en el uso
de recursos. Pese a las viles acusaciones que se lanzaron desde el
Canal 12 dos días después de ocurrido el primer terremoto,
nadie hace cargos al Ejecutivo, o demostró que hubiera malos
manejos de la ayuda externa o los programas internos de reconstrucción.
Como contraste, los comunistas nicaragüenses no han podido reconstruir
del todo Managua de los efectos del terremoto de la década
de los 70, hace treinta años, o la devastación causada
por su desgobierno y la guerra.
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