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La
nota del día
Separan
cobros y muchos despertarán
Al
separar los recibos, los efemelenistas no podrán subir el
precio de las tasas por servicios municipales sin que
la gente se entere.
La Alcaldía de San Salvador ha presentado un recurso de
amparo ante la Corte para revertir la decisión ejecutiva
de separar los cobros de la luz de los cobros municipales. Alegan
los munícipes que mancomunar los recibos es legal, se ajusta
a la costumbre y cumple con un contrato entre la Alcaldía
y CAESS.
Los argumentos de los munícipes son falaces. El principio
de legalidad, uno de los fundamentos del Derecho que rige el quehacer
de entidades públicas, establece que los organismos estatales
sólo pueden hacer lo que la ley ordena. Una oficina de gobierno,
o un funcionario, está limitada a lo que la ley le prescribe
y no puede sobrepasar sus atribuciones. Y no hay ninguna ley que
ordene mancomunar los recibos de la luz con los relacionados con
servicios municipales.
Por lo mismo, tampoco es válido un contrato entre las distribuidoras
de energía y las municipalidades para emitir recibos de forma
conjunta. Y si el contrato no tiene validez (no hay ninguna ley
que lo autorice), tampoco puede haber costumbre que
genere jurisprudencia. Si la costumbre hiciera ley en el caso de
las entidades públicas, las multas que se impusieron a conductores
y vehículos que violaban normas serían legales.
Es comprensible el cacareo que han armado las municipalidades. Por
una parte, les dificulta sus cobros y, lógicamente, incrementará
la morosidad. Por otra, la que más les aflige, quedará
en evidencia ante los ciudadanos que la mayor parte de los pagos
que ahora hacen por la luz corresponde al desvalijamiento
que las municipalidades efemelenistas han venido efectuando en concepto
de basura. ¡Y vaya que los despluman!
Es tal la engañifa con la basura, que todo el dinero que
cobran las alcaldías del FMLN va a parar a una cuenta bancaria
especial y secreta que una empresa canadiense maneja a su antojo.
Tres galanes canadienses no le dan cuentas a nadie. Son ellos los
que protegen y conservan los bienes municipales, a pesar
de que esa responsabilidad la encarga el Código Municipal
a los concejos. Que sepamos, el ex alcalde doctor Silva no ha dicho
dónde está todo ese dinero. Sin duda, tiene la esperanza
de que el tiempo se encargue de echar tierra sobre tan sensible
asunto.
¿Con qué lupa ven las leyes?
Al separar los recibos, los efemelenistas no podrán subir
el precio de las tasas por servicios municipales sin
que la gente se entere. Pero por otro lado, las municipalidades
efemelenistas cargan con una deuda enorme, que cada día crece;
obviamente, la única solución es seguir ordeñando
a los vecinos del Gran San Salvador.
Han hipotecado hasta las sillas de los municipios, los parques,
los edificios, lo que les toca de presupuestos estatales, las aceras
y, de seguro, los árboles de los parques. Han endeudado sus
municipios por los próximos diez años, pero no dejan
de seguir pidiendo más financiamiento. Ahora
andan de plañideros en los organismos internacionales, cabildeando
con los obispos holandeses y los parlamentarios suecos, rezando
a las once mil vírgenes pese a que ni Marx ni Lenin creyeron
en ellas. Separar los cobros de la luz y de la basura ha sido un
cataclismo, pues los deja en cruda, plena y dolorosa desnudez.
Habrá que ver qué sucede en la Corte, donde a veces
la Constitución se mira a través de una lupa de cristal
rosado. Como cuando se presentó el caso del robo de una marca
mundial. Pero es casi imposible echar abajo el principio de legalidad
sin desquiciar el orden jurídico.
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