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Recomienda
esquema basado en índices
Experto del BID sugiere abaratar seguros agrícolas
El
especialista financiero Mark Wenner advierte que los países
pobres no pueden replicar los esquemas de seguro agrícola
existentes en el primer mundo, por más exitosos que sean.
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| El objetivo del seguro es proteger a los
agricultores de pérdidas en caso de siniestros. Foto:
EDH/Manuel Orellana |
Si Centroamérica quiere desarrollar el mercado del seguro
agrícola, deberá diseñar programas acordes
a su propia realidad y sin esperar mucha ayuda estatal, sugirió
el fin de semana un especialista del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID).
No estamos contra la subvención, aclaró
Mark Wenner, pero estamos tratando de ver cómo minimizar
el costo fiscal al Estado.
Wenner es especialista financiero de la Unidad de Desarrollo Rural
del BID y actualmente participa en un estudio sobre seguros agrícolas
en Perú, Uruguay y República Dominicana.
El experto fue uno de los expositores en un foro organizado por
la Asociación Salvadoreña de Empresas de Seguros (Ases)
en colaboración con otras entidades.
En el foro se analizó el escaso desarollo de los seguros
agrícolas en Centroamérica. Varios de los ponentes
coincidieron en que es imprescindible el apoyo financiero del Estado,
principalmente para el pago de las primas de los pequeños
productores.
La realidad propia
Wenner sugirió a las aseguradoras no tomar como modelos los
esquemas de países desarrollados, cuyas realidades son drásticamente
distintas a las de la región.
Estados Unidos gasta 42 billones de dólares cada año
para beneficiar a 300 ó 400 mil agricultores, ejemplificó
el especialista.
En contraste, recordó que los países como El Salvador
tienen altos déficit fiscales que obligan a los gobiernos
a priorizar sus inversiones con más cautela.
Wenner razonó que el hecho de que algunos esquemas de seguro
agrícola sean exitosos en el primer mundo no significa que
se puedan replicar en países pobres.
No se debe colgar el sombrero más allá de donde
se puede alcanzar, advirtió el experto del BID, aludiendo
a la que dijo es una popular frase caribeña.
Algunas ideas
Wenner coincidió con otros expositores que destacaron las
bondades de los seguros agrarios. También opinó que
la expansión de los mismos sería muy beneficiosa para
Centroamérica. Para lograrlo, explicó hizo algunas
sugerencias.
La primera de ellas consiste en optar por seguros basados en índices
meteorológicos. Estos son aquellos en los cuales los siniestros
se miden a partir de indicadores como: el nivel de lluvias, la temperatura
y la velocidad de los vientos, entre otros.
La razón es que la obligatoriedad de pago se establece a
partir de un número objetivo, que puede medirse sin contar
con un amplio número de inspectores.
Este tipo de seguros reduce el riesgo moral y los costos
de monitoreo de las compañías, con lo que es posible
vender pólizas a precios más adecuados para países
pobres.
En América Latina, la mayoría de agricultores
son pequeños. No se puede mandar un inspector a cada uno
de ellos, observó Wenner.
Pero, aún cuando las compañías ofrezcan seguros
menos costosos que los del primer mundo, Wenner cree que también
es necesaria la intervención estatal.
Al respecto, les sugirió a las aseguradoras recopilar suficiente
información como para convencer a las autoridades gubernamentales
de que conviene invertir en el rubro.
A mí me gustaría comprar
un Lamborghini, que cuesta 400 mil dólares, pero
no puedo. Ustedes tienen que pensar en estos términos
para lograr avances
Mark Wenner
Especialista del BID
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El reto es convencer a los tomadores de decisiones de que es más
provechoso, por ejemplo, invertir en un seguro agrícola que
hacerlo en un proyecto de electrificación rural o en la construcción
de una carretera.
Wenner sostiene que para conseguirlo, las compañías
deben sustentar sus argumentos en estadísticas sobre ocurrencia
de catástrofes, costos sociales de las mismas y toda información
que demuestre las bondades del seguro agrícola.
Los beneficios del instrumento
- Manejar el riesgo agropecuario es importante si se toma en cuenta
que el sector está expuesto a fenómenos naturales
y a oscilaciones en precios.
- Los shocks pueden ocasionar bajas en el nivel de consumo
familiar y, dependiendo de la severidad, aumentos en la pobreza.
- Contribuir a fallas en el cumplimiento de contratos financieros
existentes y complicación del acceso al crédito en
el futuro.
- Desánimo en las instituciones financieras a atender el
sector agropecuario en general, por una alta percepción de
que el riesgo no es manejable.
- Estímulo de las migraciones del campo a la ciudad.
- Obstáculo a la modernización, diversificación
y expansión de las fincas.
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