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Soy
perfecto para cometer errores...
Usulután.
Son los desaciertos las lecciones que conceden a un ser humano la
madurez y la sensibilidad para hacer patria.
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Don Pablo Tesak es recibido
por alumnos, maestros y padres de familia, en Isla de Méndez.
Foto EDH
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La Segunda Guerra Mundial obligó a Pablo Tesak a abandonar
su país de origen, Checoslovaquia.
Los orígenes de su personalidad tienen raíz en un
hogar de clase media, fruto del amor de un médico humanista
y una mujer hija de agricultores. Vivió en un pueblo de 500
habitantes, donde la solidaridad forjó lazos de amistad muy
fuertes.
Pasé tiempos difíciles... bajo dos regímenes
totalitarios, recordó el empresario.
Celoso de su libertad y amante de la democracia decidió partir
en 1949. Antes se introdujo en los quehaceres culinarios en el afán
por aprender la producción de galletas waflers.
Su maestro, un señor llamado Ovcacik, de Moravia, no quedó
muy convencido de la calidad de la mercancía elaborada por
su discípulo. ...dijo él: usted no aprendió
nada, no sabe nada y no logrará nada. Don Pablo respondió:
Gracias. La recomendación es buena.
Partió de Checoslovaquia hacia Bélgica. Luego, a Inglaterra,
Estados Unidos y Guatemala.
En esa región centroamericana, escuchó los primeros
comentarios de El Salvador. Antes de decidir conocer el país
vecino, emigró a Estados Unidos a conocer sobre la producción
de boquitas saladas.
Tres dólares
Allí obtuvo con grandes sacrificios, un préstamo de
20 dólares. Tras salir de asuntos pendientes, emigró
a El Salvador con $3.20 dólares en la bolsa.
Llegó en junio de 1951. El 16 de ese mes, fundó DIANA
junto a su amigo y socio José Max Olano.
Don Pablito cuenta con 50 años de experiencia laboral. Sus
errores le heredaron sabiduría para dirigir con éxito
su trabajo.
El cariño que anida en el corazón de sus compañeros
de trabajo-cómo él dice- es la prueba.
Sus empresas cuentan con prestaciones tales como servicios médicos,
farmacia, cursos de capacitación, promoción deportiva,
clubes de servicio y facilidades para obtener bienes patrimoniales.
Soy perfecto para cometer errores...., exclama. Es un
ser humano que cree en el ser humano.
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