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Santa
Rosa de Lima
A merced del silencio
La
Unión .
Muchos hablan de desesperación por la crisis delincuencial
en Santa Rosa de Lima. Hay más ladrones que policías,
expresan. Pero son mucho menos los que se animan a denunciar.
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El movimiento comercial
de Santa Rosa de Lima oculta una serie de acciones delincuenciales
que desesperan a vecinos. Foto EDH
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Siete robos en el templo local, saqueos a negocios, asaltos a ciudadanos
en las calles.
En Santa Rosa de Lima, la delincuencia se desarrolla con tranquilidad.
Hay para escoger.
En el sector comercial, el raterismo se ha incrementado considerablemente
y muchos comerciantes estacionarios y peatones se quejan de la facilidad
con que desconocidos arrancan carteras y corren.
En otros sectores, especialmente cerca de agencias bancarias, los
cacos simplemente esperan a sus víctimas, las amenazan con
armas de fuego o puñales y les quitan lo de valor que llevan.
Nunca hay un policía cerca y nos quitan las cosas sin
importar que hayan testigos, lamentó un pequeño
comerciante.
Los comerciantes hoy tienen miedo de que los asalten. Ya varios
de ellos han sido víctimas de sujetos que los esperan para
quitarles el dinero producto de las ventas, o la mercadería.
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Lea además |
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Las
denuncias son muy pocas
La
Unión . Los mismos que se quejan
por la falta de acción policial, callan cuando se trata
de denunciar formalmente los hechos de que son víctimas.
Esto ata de manos a las autoridades.
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Un comerciante de granos básicos, mencionó el caso
de un ciudadano que había llegado de Polorós a comprar
mercadería. Fue interceptado y le quitaron seiscientos dólares
a media cuadra del puesto policial.
Cuando este denunció lo ocurrido a un policía que
pasó por la zona, este le respondió: Y quién
le manda caminar con tanto dinero.
Junto a los asaltantes, merodean estafadores, de aquellos que ofrecen
prendas de metal dorado diciendo que es oro.
Siete veces
Desde el año anterior, se reportan siete robos en el templo
católico de Santa Rosa de Lima.
Según el párroco Lorenzo Cruz, los delincuentes se
llevan víveres destinados a campañas de ayuda a comunidades
pobres, en otras el dinero de las alcancías e incluso han
dañado automotores de la parroquia.
Hace una semana se produjo el hecho más reciente y se llevaron
provisiones.
Pero no hay denuncias formales en la Policía Nacional Civil
(PNC). El sacerdote lo admitió. Él no se ha presentado
a la PNC Quizás la misma pobreza que sufren muchos,
los induce a cometer estos hechos, consideró.
El problema no está solo en el interior del templo.
Una mujer habla de que en dos ocasiones ha sido víctima de
cacos al ir a misa.
En una se disponía a ingresar cuando un hombre la tomó
del brazo y le amenazó con una pistola para que le entregara
el dinero que portaba. En la otra simplemente le arrebataron la
cartera.
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