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Opinando
No más privatizaciones
Con
miras a las elecciones presidenciales que se avecinan, que serán
cruciales y de una importancia sin precedentes para el futuro de El
Salvador, debemos meditar, reflexionar y actuar sensatamente.
Si ganan las próximas elecciones presidenciales los socialistas
radicales, ya no habrá más privatizaciones. El único
ente que monopolizará el comercio, la industria y la agricultura
y todo lo demás será el poderoso camarada Estado.
Ya no habrá que andar de comercio en comercio, de industria
en industria, para conseguir mejores calidades o mejores precios.
Bastará tener un cupón, hacer colas de dos o tres
horas para obtener cada mes unas libras de frijoles, azúcar,
aceite, etc. O para conseguir un pantalón al año o
un par de zapatos. La libre competencia estará de más.
Porque, entonces, los compañeros que manden fijarán
los precios y las cantidades, volúmenes o clase de las mercaderías.
Ellos representantes del único partido nunca
se equivocan, y con su sapiencia rojística, sabrán
evaluar, medir y contar lo que más conviene al consumidor.
Habrá únicamente un sistema hospitalario, en donde
los pacientes para ingresar bastará como en los casos
de la actual huelga que un directivo sindical, con la sabiduría
que le da la conciencia de clase, sin necesidad de conocimientos
médicos, decidirá si amerita o no pasar consulta,
tratamiento médico y la obtención de medicinas. Eso
y mil cosas más pasarán, como ha sucedido y está
sucediendo hoy en día en países bajo la dictadura
comunista.
De ahí que este crítico momento político del
país requiere, por lo menos, un compás de espera de
parte de los que por uno u otro motivo están descontentos
con el proceder del actual gobierno y del partido que ya tiene tres
períodos en la dirección de la cosa pública.
Por patriotismo y por conveniencia, con miras a las elecciones presidenciales
que se avecinan, que serán cruciales y de una importancia
sin precedentes para el futuro de El Salvador, debemos meditar,
reflexionar y actuar sensatamente: o se continúa forjando
una verdadera democracia, o se sientan y consolidan las bases ad
perpétuam de un solo partido, que no permitirá otros
y que será un sistema político en donde tener algunos
bienes, aunque sea obtenidos con sacrificio, privaciones y penurias,
será mal visto, porque el fanatismo que imperará tiene
como dogma de fe que toda riqueza viene de la explotación.
Así de crudo, sin distinciones de ninguna naturaleza, estará
acompañado de medidas populistas, que aparentemente beneficiarán
a los pobres, pero que a la larga, con sus consecuencias políticas
nacionales e internacionales, traerán más pobreza
y carestía de toda clase de bienes y artículos de
primera necesidad, como consecuencia de la fuga de capitales y la
ausencia de inversionistas extranjeros.
Eso sí, los nuevos gobernantes, como el caso de un país
vecino centroamericano, serán los nuevos ricos, y el pueblo
en nada mejorará su situación, sólo tendrá
nuevos patrones, nuevos jefes. Pero, seguramente, no tendremos privatizaciones.
Únicamente queremos recordar que los pueblos que se
olvidan de la historia están condenados a repetirla.
*Dr. en Derecho y Lic. en Filosofía.
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