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Opinando
No más privatizaciones

Carlos Adalberto Fonseca*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com
Con miras a las elecciones presidenciales que se avecinan, que serán cruciales y de una importancia sin precedentes para el futuro de El Salvador, debemos meditar, reflexionar y actuar sensatamente.

Si ganan las próximas elecciones presidenciales los socialistas radicales, ya no habrá más privatizaciones. El único ente que monopolizará el comercio, la industria y la agricultura y todo lo demás será el poderoso camarada Estado.

Ya no habrá que andar de comercio en comercio, de industria en industria, para conseguir mejores calidades o mejores precios. Bastará tener un cupón, hacer colas de dos o tres horas para obtener cada mes unas libras de frijoles, azúcar, aceite, etc. O para conseguir un pantalón al año o un par de zapatos. La libre competencia estará de más. Porque, entonces, los “compañeros” que manden fijarán los precios y las cantidades, volúmenes o clase de las mercaderías.

Ellos —representantes del único partido— nunca se equivocan, y con su sapiencia rojística, sabrán evaluar, medir y contar lo que más conviene al consumidor. Habrá únicamente un sistema hospitalario, en donde los pacientes para ingresar bastará —como en los casos de la actual huelga— que un directivo sindical, con la sabiduría que le da la conciencia de clase, sin necesidad de conocimientos médicos, decidirá si amerita o no pasar consulta, tratamiento médico y la obtención de medicinas. Eso y mil cosas más pasarán, como ha sucedido y está sucediendo hoy en día en países bajo la dictadura comunista.

De ahí que este crítico momento político del país requiere, por lo menos, un compás de espera de parte de los que por uno u otro motivo están descontentos con el proceder del actual gobierno y del partido que ya tiene tres períodos en la dirección de la cosa pública. Por patriotismo y por conveniencia, con miras a las elecciones presidenciales que se avecinan, que serán cruciales y de una importancia sin precedentes para el futuro de El Salvador, debemos meditar, reflexionar y actuar sensatamente: o se continúa forjando una verdadera democracia, o se sientan y consolidan las bases ad perpétuam de un solo partido, que no permitirá otros y que será un sistema político en donde tener algunos bienes, aunque sea obtenidos con sacrificio, privaciones y penurias, será mal visto, porque el fanatismo que imperará tiene como dogma de fe que “toda riqueza viene de la explotación”.

Así de crudo, sin distinciones de ninguna naturaleza, estará acompañado de medidas populistas, que aparentemente beneficiarán a los pobres, pero que a la larga, con sus consecuencias políticas nacionales e internacionales, traerán más pobreza y carestía de toda clase de bienes y artículos de primera necesidad, como consecuencia de la fuga de capitales y la ausencia de inversionistas extranjeros.

Eso sí, los nuevos gobernantes, como el caso de un país vecino centroamericano, serán los nuevos ricos, y el pueblo en nada mejorará su situación, sólo tendrá nuevos patrones, nuevos jefes. Pero, seguramente, no tendremos privatizaciones.

Únicamente queremos recordar que “los pueblos que se olvidan de la historia están condenados a repetirla”.

*Dr. en Derecho y Lic. en Filosofía.

 

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