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Hablar
claro
LOS NUEVOS TABÚES
Hay
que inculcar a los jóvenes la inquietud por ser rebeldes
en el verdadero sentido de la palabra, para que tengan el valor
de oponerse a los absurdos que en nombre de una sociedad pluralista
y sin inhibiciones se les están proponiendo. Que no deben
tenerle miedo a palabras como obediencia, pudor y sacrificio.
Cuenta Julia Regina de Cardenal que en un reciente debate sobre
el aborto, se acusó una vez más a los moralistas de
seguir considerando el sexo como un tabú. Y en forma sarcástica
afirmaba que ya el sexo no es tabú, puesto que se practica
en forma indiscriminada y aberrante, sino que nos encontramos ante
una nueva serie de tabúes: el mal, el pecado, la obediencia,
el respeto, hacer cola, pagar impuestos, cumplir las leyes, no decir
malas palabras, el pudor y la modestia, la fidelidad matrimonial;
estar casado con el mismo durante muchos años y tener varios
hijos. De todo esto no se debe hablar porque nos tildarán
de moralistas, lo que equivale a un verdadero insulto. Y en cuanto
al número de hijos, se considera irresponsables a los padres
por estar contribuyendo a la pobreza de los salvadoreños.
Y la pura verdad es que la pobreza tiene su origen en la cantidad
de hombres y mujeres irresponsables que tienen hijos fuera de matrimonio
en números imposibles de contabilizar. Pero a esto se le
llama un mal social, y nunca se ha visto una campaña para
erradicar esta lacra, por más dinero que se haya invertido
y donativos que las asociaciones demográficas hayan recibido.
Y se termina culpando a los tales moralistas, a la iglesia Católica
y a las instituciones que se oponen al reparto indiscriminado de
preservativos y anticonceptivos en los programas de salud reproductiva
y que permiten practicar el sexo cómo, cuándo y dónde
a cada uno se les antoje.
A finales del año pasado, el Foro Español de la Familia
denunció públicamente al señor Pedro Núñez
Morgades, quien ostenta el cargo de Defensor del Menor, por querer
editar una guía didáctica sobre la homosexualidad,
que impulsa a los adolescentes a tener dudas sobre su orientación
sexual (pero que no lo comenten con sus padres), que sería
repartida en todos los centros educativos por la Consejería
de Educación. ¡Pobres adolescentes! Pues si a esa época
tan difícil de su existencia, la del nacimiento de la intimidad,
que conlleva temores, rebeldías, inseguridades y muchos otros
sentimientos encontrados, se le añade la duda de que si al
varón, que sueña con barba, voz ronca y músculos,
le conviene más una dulce vocecita, cuerpo de sirena y los
atributos de la maternidad. Y si la señorita en ciernes,
de ojos grandes y boca chiquita, con diminuto pie, debe tornarse
en gorila, de pelo en pecho y fuerza descomunal. ¿Será
o no será?
Dice el profesor Oliveros Otero, de la Universidad de Navarra, que
la sabiduría de los padres en su labor de educadores reside
en adaptar lo permanente de los valores a lo cambiante de cada tiempo.
Que la formación de los hijos es una tarea que dura toda
la vida y está constituida por muchos síes y muy pocos
noes; pero cuidando que esos noes nunca se conviertan en síes.
A los padres toca establecer un clima de confianza, hacer de la
casa un recinto de paz, luminoso y alegre, en que los hijos puedan
sentirse seguros de que son queridos.
Llegarán las crisis, pero aquellos principios y valores tradicionales
que no están sujetos a los vaivenes de las modas y las costumbres
constituirán su mejor patrimonio, aunque a veces exijan esfuerzo
y sacrificio para ser vividos de manera heroica. Estos están
enfocados a enriquecer el entendimiento y fortalecer la voluntad
para lograr que los miembros de esa familia alcancen la madurez
emocional a través de la mejora personal, que les llevará
a conseguir la felicidad para la que todos los seres humanos hemos
sido destinados.
Hay que inculcar a los jóvenes la inquietud por ser rebeldes
en el verdadero sentido de la palabra, para que tengan el valor
de oponerse a los absurdos que en nombre de una sociedad pluralista
y sin inhibiciones se les están proponiendo. Que no deben
tenerle miedo a palabras como obediencia, respeto, pudor y sacrificio,
las cuales son verdaderos tesoros en un mundo que es manipulado
por los vicios, que son fuente de enriquecimiento para seres inescrupulosos.
Vale recordar que el Dr. Gregorio Marañón afirmaba:
El mundo necesita hombres muy hombres y mujeres muy mujeres,
que se sintieran orgullosos de serlo.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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