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LOS NUEVOS TABÚES

Teresa Guevara de López*
El Diario de Hoy
editorial@elsalvador.com

Hay que inculcar a los jóvenes la inquietud por ser rebeldes en el verdadero sentido de la palabra, para que tengan el valor de oponerse a los absurdos que en nombre de una sociedad pluralista y sin inhibiciones se les están proponiendo. Que no deben tenerle miedo a palabras como obediencia, pudor y sacrificio.

Cuenta Julia Regina de Cardenal que en un reciente debate sobre el aborto, se acusó una vez más a los moralistas de seguir considerando el sexo como un tabú. Y en forma sarcástica afirmaba que ya el sexo no es tabú, puesto que se practica en forma indiscriminada y aberrante, sino que nos encontramos ante una nueva serie de tabúes: el mal, el pecado, la obediencia, el respeto, hacer cola, pagar impuestos, cumplir las leyes, no decir malas palabras, el pudor y la modestia, la fidelidad matrimonial; estar casado con el mismo durante muchos años y tener varios hijos. De todo esto no se debe hablar porque nos tildarán de moralistas, lo que equivale a un verdadero insulto. Y en cuanto al número de hijos, se considera irresponsables a los padres por estar contribuyendo a la pobreza de los salvadoreños.

Y la pura verdad es que la pobreza tiene su origen en la cantidad de hombres y mujeres irresponsables que tienen hijos fuera de matrimonio en números imposibles de contabilizar. Pero a esto se le llama un mal social, y nunca se ha visto una campaña para erradicar esta lacra, por más dinero que se haya invertido y donativos que las asociaciones demográficas hayan recibido. Y se termina culpando a los tales moralistas, a la iglesia Católica y a las instituciones que se oponen al reparto indiscriminado de preservativos y anticonceptivos en los programas de salud reproductiva y que permiten practicar el sexo cómo, cuándo y dónde a cada uno se les antoje.

A finales del año pasado, el Foro Español de la Familia denunció públicamente al señor Pedro Núñez Morgades, quien ostenta el cargo de Defensor del Menor, por querer editar una guía didáctica sobre la homosexualidad, que impulsa a los adolescentes a tener dudas sobre su orientación sexual (pero que no lo comenten con sus padres), que sería repartida en todos los centros educativos por la Consejería de Educación. ¡Pobres adolescentes! Pues si a esa época tan difícil de su existencia, la del nacimiento de la intimidad, que conlleva temores, rebeldías, inseguridades y muchos otros sentimientos encontrados, se le añade la duda de que si al varón, que sueña con barba, voz ronca y músculos, le conviene más una dulce vocecita, cuerpo de sirena y los atributos de la maternidad. Y si la señorita en ciernes, de ojos grandes y boca chiquita, con diminuto pie, debe tornarse en gorila, de pelo en pecho y fuerza descomunal. ¿Será o no será?
Dice el profesor Oliveros Otero, de la Universidad de Navarra, que la sabiduría de los padres en su labor de educadores reside en adaptar lo permanente de los valores a lo cambiante de cada tiempo. Que la formación de los hijos es una tarea que dura toda la vida y está constituida por muchos síes y muy pocos noes; pero cuidando que esos noes nunca se conviertan en síes. A los padres toca establecer un clima de confianza, hacer de la casa un recinto de paz, luminoso y alegre, en que los hijos puedan sentirse seguros de que son queridos.

Llegarán las crisis, pero aquellos principios y valores tradicionales que no están sujetos a los vaivenes de las modas y las costumbres constituirán su mejor patrimonio, aunque a veces exijan esfuerzo y sacrificio para ser vividos de manera heroica. Estos están enfocados a enriquecer el entendimiento y fortalecer la voluntad para lograr que los miembros de esa familia alcancen la madurez emocional a través de la mejora personal, que les llevará a conseguir la felicidad para la que todos los seres humanos hemos sido destinados.

Hay que inculcar a los jóvenes la inquietud por ser rebeldes en el verdadero sentido de la palabra, para que tengan el valor de oponerse a los absurdos que en nombre de una sociedad pluralista y sin inhibiciones se les están proponiendo. Que no deben tenerle miedo a palabras como obediencia, respeto, pudor y sacrificio, las cuales son verdaderos tesoros en un mundo que es manipulado por los vicios, que son fuente de enriquecimiento para seres inescrupulosos. Vale recordar que el Dr. Gregorio Marañón afirmaba: “El mundo necesita hombres muy hombres y mujeres muy mujeres, que se sintieran orgullosos de serlo”.

*Columnista de El Diario de Hoy.

 

 

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