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ETA
vuelve a sembrar terror
Los
explosivos fueron colocados debajo del automóvil en el que
se movilizaban los agentes.
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| Agentes trasladan un cádaver luego
de los atentados por parte de la ETA en España. Foto:
AP |
Una bomba adosada a los bajos de un vehículo policial estalló
ayer en el norte de España, matando a dos policías
y causando heridas graves a otro, en un ataque atribuido por el
Gobierno al grupo terrorista vasco ETA, dijeron las autoridades.
La primera explosión ocurrió a las 12:25 pm en la
ciudad de Sangüesa, de la provincia autonómica de Navarra,
de la cual Pamplona es la capital.
Inicialmente los funcionarios dijeron que había tres muertos,
pero luego informaron que dos policías fallecieron pero que
otro estaba en un hospital, luego que le fueron amputadas ambas
piernas. Cinco transeúntes civiles resultaron heridos.
Los agentes había entrado en una oficina municipal de Sangüesa
para realizar labores administrativas. Cuando salían en un
automóvil Citroen, una bomba adosada en la parte inferior
estalló, dijo Miguel Sanz, el vocero del ministerio del Interior
en Navarra. No está claro si los explosivos estaban pegados
al auto o si simplemente fueron colocados debajo.
Potente explosivo
Los atacantes usaron de dos a tres kilogramos de un potente explosivo,
indicó Sanz.
Un empleado no identificado dijo a una agencia local que la explosión
fue tan potente que sacudió el edificio y se sintió
como un terremoto.
Los terroristas usaron el tiempo en que los policías trabajaban
en la Casa de Cultura para colocar la bomba lapa en el furgón
estacionado en la plaza de Santo Domingo. Pese a la presencia de
gente en el lugar, nadie se percató del hecho.
Este tipo de artefactos están conectados a las ruedas con
un mecanismo de detonación, de modo que estallan cuando el
vehículo arranca.
La explosión ocurre cinco días después de las
elecciones municipales en las que a cientos de candidatos pro independentistas,
supuestamente vinculados con el ala política de ETA, les
fue prohibido presentarse.
Venganza terrorista
Las fuerzas de seguridad estiman que el atentado es una reacción
a la prohibición del partido vasco Batasuna, considerado
brazo político de ETA, y a la exclusión por orden
de la Justicia de las listas herederas de los separatistas radicales
en los comicios del domingo pasado.
Hace dos semanas ETA había amenazado con nuevos atentados
a causa de estas medidas y rechazó las especulaciones acerca
de una posible tregua.
El vicepresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dijo en Madrid que
ETA ha asesinado nuevamente y prometió usar todos los medios
a la disposición del Gobierno, para combatir al grupo terrorista.
El presidente del Gobierno José María Aznar canceló
un viaje a San Petersburgo, donde iba a participar en la cumbre
de la Unión Europea y Rusia, según medios locales.
ETA frecuentemente usa explosivos en automóviles en su campaña
por una patria vasca independiente en el norte de España
y el suroeste de Francia. Desde 1968, ETA ha matado a más
de 800 personas.
El más reciente ataque del que se culpa a ETA ocurrió
el 8 de febrero, cuando el jefe de policía municipal de la
ciudad vasca de Andoiain fue asesinado. En Andoiain viven muchos
partidarios del partido vasco proscrito: Batasuna.
La pausa en la violencia hizo pensar que ETA adoptó una tregua
unilateral como la de 1998, pero hace dos semanas hombres encapuchados
que se identificaban como miembros de la ETA aparecieron en un vídeo
que difundió la televisión vasca y dijeron que la
lucha del grupo continúa.
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Robo de armas
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Por otro lado, se sospecha que ETA puede estar asimismo detrás
del robo de 300 pistolas automáticas del tipo Walter
que fueron sustraídas del camión en el que estaban
siendo trasladadas a España desde la ciudad alemana de
Stuttgart.
El robo se conoció pocas horas después del atentado.
Según informó la policía en Madrid, se
sospecha que alguien vinculado a la organización terrorista
vasca se apoderó de las armas durante la noche, mientras
el camión hacía un alto en un área de servicio
de una carretera del sudoeste de Francia.
Los dos transportistas se percataron del robo cuando llegaron
al puesto fronterizo de Irún, donde pretendían
informar a las autoridades aduaneras de la carga que portaban. |
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