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Punto
de vista
Colones, ¿por qué?
Los
señores que propugnan la vuelta al colón no se caracterizan
por ser poco inteligentes. Pienso que comprenden perfectamente lo
que quieren hacer.
Todos los economistas serios, y que han dado su opinión
con respecto a la propuesta de volver al colón, se inclinan
definitivamente a que las cosas permanezcan como están.
En la discusión acerca de este tema, lo sensato es que valgan,
en primer lugar, los argumentos técnicos. Los sentimentales
(la soberanía nacional y cosas por el estilo) deben ser dejados
de lado. Los argumentos políticos deben ser considerados
y, por supuesto, los demagógicos, desterrados.
Es necesario oír a los técnicos, porque si se prefiere
que decida el pueblo, uno corre el riesgo de que decidan
con su voto personas como aquel taxista que, cuando le preguntaron
esta semana acerca del tema dijo: Yo opino que el colón
debe volver, porque por algo nos descubrió Cristóbal
Colón y no Bush....
El precio del uso del dinero es la tasa de interés que se
paga por los préstamos que los bancos nos otorgan y que se
recibe del banco por depósitos que nosotros hacemos en ellos,
mide el riesgo de prestarlo o pedir prestado. A mayor riesgo, mayor
interés; a menor riesgo, menor interés. Así:
si trabajamos con dólares, el riesgo de un descalabro económico
es menor y el riesgo de una devaluación es nulo, por lo tanto
los intereses bajan y, paralelamente, si trabajamos con colones,
los intereses suben, pues el riesgo de que la economía se
aloque es mayor. ¿Por qué? Porque la riqueza que respalda
el colón es muchísimas veces más endeble que
la riqueza que avala el dólar.
Riqueza, entendida en cuanto al conjunto de bienes y servicios que
los ciudadanos de un país determinado produce con su trabajo.
El dinero, entonces, está sostenido por la riqueza de un
país. Cuanta más riqueza se produce, la moneda es
más fuerte (es más estable su valor de cambio, varían
menos los intereses financieros, es menor la inflación, se
ahorra más pues hay más confianza, etc.). Pero si
la riqueza es poca y el dinero es mucho, se genera inflación:
los precios de todas las cosas suben desmesuradamente, y -a pesar
de que la gente puede tener sueldos millonarios- la pobreza aumenta,
pues no se pueden comprar ni siquiera las cosas más necesarias,
porque su precio es más alto que la suma de dinero que se
posee.
Si el riesgo aumenta, los intereses suben. Si suben los intereses,
todos aquellos que tienen préstamos tienen que pagar más
por ellos y lógicamente el dinero de que disponen para otras
cosas será menor. Si el riesgo aumenta y suben las tasas
de interés, disminuye la inversión, cesan las fuentes
de trabajo y habrá desempleo. Si el riesgo aumenta, los inversionistas
extranjeros preferirán poner sus capitales en países
donde el peligro de perderlos sea menor, se cerrarán maquilas,
por ejemplo, y habrá mucha más gente sin ingresos
económicos fijos. Si el riesgo aumenta, la gente primero
se gastará sus ahorros y luego no podrá ahorrar. Nadie
que sea medianamente inteligente puede decir que estaremos mejor
que como estamos ahora.
En resumen: si volvemos al colón, subirán los intereses,
subirán los precios de todas las cosas y habrá desempleo.
Todo lo anterior no es teoría, es verdad. Ha sucedido ya
en muchos países del mundo donde ante un mayor riesgo para
los inversionistas, todos han sufrido. Aquí nunca hemos cobrado
el sueldo llevándolo en maletines ni hemos tenido billetes
de un millón. La Alemania de entre guerras, el Perú
de Alan García, la Bolivia hiperinflacionaria, la Argentina
desestabilizada son testigos de que esto sucede en la vida real.
Los señores que propugnan la vuelta al colón no se
caracterizan por ser poco inteligentes. Pienso que comprenden perfectamente
lo que quieren hacer. Pero aparece una contradicción: ¿Cómo,
si dicen que se preocupan por los pobres, quieren imponer medidas
económicas directamente contra los más pobres?
Hay varias explicaciones, por ahora me quedo con tres: No quieren
estabilidad, prefieren las crisis (de hecho, cuando hay crisis se
sienten muy cómodos, y medran), pues los dividendos políticos
son más importantes para ellos que el bienestar de la gente.
La segunda: sus motivaciones son políticas. Están
convencidos de que van a gobernar el próximo período
presidencial y, para poder controlar el Estado, necesitan controlar
la política monetaria del país. Por eso es imprescindible
que desaparezcan los dólares a cualquier costo.
Y una tercera, que es la más triste: lo están haciendo
por odio: para que se enoje la derecha como uno de ellos
dijo un día de estos en la Asamblea Legislativa. Lo malo
es que no sólo es enojo, pues en el berrinche todos salimos
perdiendo.
*Ing. Industrial, Dr. en Filosofía y columnista de El Diario
de Hoy.
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