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Punto de vista
Colones, ¿por qué?

Carlos Mayora Re*
El Diario de Hoy
e-mail: carlos@mayora.org

Los señores que propugnan la vuelta al colón no se caracterizan por ser poco inteligentes. Pienso que comprenden perfectamente lo que quieren hacer.

Todos los economistas serios, y que han dado su opinión con respecto a la propuesta de volver al colón, se inclinan definitivamente a que las cosas permanezcan como están.
En la discusión acerca de este tema, lo sensato es que valgan, en primer lugar, los argumentos técnicos. Los sentimentales (la soberanía nacional y cosas por el estilo) deben ser dejados de lado. Los argumentos políticos deben ser considerados y, por supuesto, los demagógicos, desterrados.

Es necesario oír a los técnicos, porque si se prefiere que “decida el pueblo”, uno corre el riesgo de que decidan con su voto personas como aquel taxista que, cuando le preguntaron esta semana acerca del tema dijo: “Yo opino que el colón debe volver, porque por algo nos descubrió Cristóbal Colón y no Bush...”.

El precio del uso del dinero es la tasa de interés que se paga por los préstamos que los bancos nos otorgan y que se recibe del banco por depósitos que nosotros hacemos en ellos, mide el riesgo de prestarlo o pedir prestado. A mayor riesgo, mayor interés; a menor riesgo, menor interés. Así: si trabajamos con dólares, el riesgo de un descalabro económico es menor y el riesgo de una devaluación es nulo, por lo tanto los intereses bajan y, paralelamente, si trabajamos con colones, los intereses suben, pues el riesgo de que la economía se aloque es mayor. ¿Por qué? Porque la riqueza que respalda el colón es muchísimas veces más endeble que la riqueza que avala el dólar.

Riqueza, entendida en cuanto al conjunto de bienes y servicios que los ciudadanos de un país determinado produce con su trabajo.
El dinero, entonces, está sostenido por la riqueza de un país. Cuanta más riqueza se produce, la moneda es más fuerte (es más estable su valor de cambio, varían menos los intereses financieros, es menor la inflación, se ahorra más pues hay más confianza, etc.). Pero si la riqueza es poca y el dinero es mucho, se genera inflación: los precios de todas las cosas suben desmesuradamente, y -a pesar de que la gente puede tener sueldos millonarios- la pobreza aumenta, pues no se pueden comprar ni siquiera las cosas más necesarias, porque su precio es más alto que la suma de dinero que se posee.

Si el riesgo aumenta, los intereses suben. Si suben los intereses, todos aquellos que tienen préstamos tienen que pagar más por ellos y lógicamente el dinero de que disponen para otras cosas será menor. Si el riesgo aumenta y suben las tasas de interés, disminuye la inversión, cesan las fuentes de trabajo y habrá desempleo. Si el riesgo aumenta, los inversionistas extranjeros preferirán poner sus capitales en países donde el peligro de perderlos sea menor, se cerrarán maquilas, por ejemplo, y habrá mucha más gente sin ingresos económicos fijos. Si el riesgo aumenta, la gente primero se gastará sus ahorros y luego no podrá ahorrar. Nadie que sea medianamente inteligente puede decir que estaremos mejor que como estamos ahora.
En resumen: si volvemos al colón, subirán los intereses, subirán los precios de todas las cosas y habrá desempleo.

Todo lo anterior no es teoría, es verdad. Ha sucedido ya en muchos países del mundo donde ante un mayor riesgo para los inversionistas, todos han sufrido. Aquí nunca hemos cobrado el sueldo llevándolo en maletines ni hemos tenido billetes de un millón. La Alemania de entre guerras, el Perú de Alan García, la Bolivia hiperinflacionaria, la Argentina desestabilizada son testigos de que esto sucede en la vida real.

Los señores que propugnan la vuelta al colón no se caracterizan por ser poco inteligentes. Pienso que comprenden perfectamente lo que quieren hacer. Pero aparece una contradicción: ¿Cómo, si dicen que se preocupan por los pobres, quieren imponer medidas económicas directamente contra los más pobres?

Hay varias explicaciones, por ahora me quedo con tres: No quieren estabilidad, prefieren las crisis (de hecho, cuando hay crisis se sienten muy cómodos, y medran), pues los dividendos políticos son más importantes para ellos que el bienestar de la gente.
La segunda: sus motivaciones son políticas. Están convencidos de que van a gobernar el próximo período presidencial y, para poder controlar el Estado, necesitan controlar la política monetaria del país. Por eso es imprescindible que desaparezcan los dólares a cualquier costo.
Y una tercera, que es la más triste: lo están haciendo por odio: “para que se enoje la derecha” como uno de ellos dijo un día de estos en la Asamblea Legislativa. Lo malo es que no sólo es enojo, pues en el berrinche todos salimos perdiendo.

*Ing. Industrial, Dr. en Filosofía y columnista de El Diario de Hoy.

 

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