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Tema
del momento
Abogado triple X
El
caso del abogado Nelson García ha puesto el dedo en una llaga
que todos sabemos que existe en nuestra sociedad, pero nos negamos
a sanar.
El abogado Nelson García es un personaje popular: ex candidato
presidencial, decano y docente universitario, polémico jurista,
y aspirante a magistrado de la Corte Suprema de Justicia. Nadie
imaginó que saltaría de nuevo a la fama, esta vez
a consecuencia de sus desviadas preferencias sexuales y sus censurables
prácticas como mentalista, fotógrafo, videógrafo
y protagonista de cintas porno. Sus carnales inclinaciones le han
valido el repudio generalizado, la acusación de corruptor
de menores y la posibilidad de una larga temporada en prisión.
Aunque ha sido importante y aleccionadora, la difusión del
escándalo en los medios de comunicación, en algunos
casos, ha resultado poco constructiva. Uno de nuestros telenoticeros
le dedicó un desproporcionado espacio, sin dejar de repetir
las impúdicas escenas; tampoco se tuvo el cuidado de proteger
adecuadamente la identidad de las víctimas, o de poner en
perspectiva el ultraje y el menosprecio a la dignidad y la autoestima
que implica este tipo de abusos sexuales. Esto mueve a pensar en
la vergüenza, el dolor y el daño emocional que deben
estar enfrentando los afectados, tras ser sometidos sin su consentimiento
al escarnio público.
También fue criticada la actuación de la Policía
Nacional Civil, que argumentando ausencia de flagrancia o evidencia
suficiente, dejó en libertad al abogado. La opinión
de algunos funcionarios judiciales es que se trató de un
grave error, ya que en varias fotografías resulta evidente
la minoridad de las víctimas, por lo que la captura de García
debió efectuarse, aunque fuese de manera cautelar.
Según Ima Guirola, de la organización CEMUJER, el
conocido abogado no actuaba solo, con ello se refería
a la posibilidad de que detrás del acusado exista una red
de pederastas o pornógrafos. Aunque eso deben investigarlo
nuestras autoridades, Guirola tiene mucha razón en algo,
el abogado Nelson García no es el único sujeto que
tiene este tipo de preferencias sexuales.
En nuestro país operan redes de prostitución y pornografía,
que por medio de una llamada telefónica y unos cuantos dólares,
le proporcionan a cualquiera una pareja sexual, incluyendo, por
supuesto, menores de edad. Decenas de salas de masaje y comedores
son en realidad prostíbulos donde se esclaviza y explota
a muchísimos menores. También es conocido y muy popular
el intercambio de fotografías, dibujos e historias claramente
pornográficas que se realiza en nuestros correos electrónicos
y que también incluye a menores de edad.
La verdad es que Nelson García no está solo, en el
llamado Congreso de Estocolmo, se llamó la atención
hacia los dos millones de menores de edad que son explotados sexualmente
en todo el mundo. Asia resulta el continente más afectado,
con cerca de 600 mil menores prostituidos en las Filipinas, 300
mil en la India, 250 mil en China y 30 mil en Sri Lanka y Nepal.
Una verdadera maraña se extiende desde Brasil, donde hay
500 mil menores prostituidos, y los Estados Unidos, con 300 mil,
hasta los países europeos, como Bélgica, donde trascendió
el caso del pedófilo Marc Dutroux, quien mantenía
sótanos de tortura donde cometía toda clase de aberraciones
sexuales con menores de edad.
Organizaciones como la INTERPOL mantienen un estrecho cerco sobre
los pedófilos de todo el mundo, que suelen comunicarse entre
sí a través del correo regular, reuniones en paraísos
sexuales o imágenes servidas por medios sofisticados y ahora
tan comunes e incontrolados como la Internet.
Estudios sociales indican que la pedofilia muchas veces tiene su
origen en la pobreza, que induce a los padres a prostituir a sus
hijos para sobrevivir; también influyen la urbanización
no planificada, las migraciones y la desintegración familiar.
Desafortunadamente, ningún menor esta a salvo del abuso sexual,
al que se denomina incesto cuando acontece dentro del cuadro familiar,
pederastia cuando se da en el ámbito comunitario y prostitución
infantil cuando sucede en el mundo.
El caso del abogado Nelson García ha puesto el dedo en una
llaga que todos sabemos que existe en nuestra sociedad, pero nos
negamos a sanar. Es importante que de un tema ideal para el chambre
y el comentario morboso pasemos a una reflexión moral. Es
necesario evaluar nuestras propias valoraciones y creencias acerca
de la sexualidad, pero sobre todo proteger y orientar a nuestros
niños, niñas y jóvenes.
*Columnista de El Diario de Hoy.
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