| |

Las
compañías piden apoyo estatal
El seguro agrícola no despega
Apenas un 1% del total de crédito al sector agropecuario
está cubierto por seguros. Las compañías del
rubro creen que el Estado debe subsidiar el pago de las primas.
 |
|
El español José
Antonio Moreno fue uno de los expositores en un foro sobre
seguros agrícolas que inició ayer.
Foto EDH
|
La expansión del seguro agrícola no será posible
en El Salvador a menos que el Estado intervenga para impulsarla,
según opinaron ayer especialistas del sector.
De momento sólo una compañía ofrece este tipo
de pólizas, con un volumen de negocios que apenas sobrepasa
el millón y medio de dólares, reveló el gerente
de Desarrollo Financiero del Banco Multisectorial de Inversiones
(BMI), Alfredo Alfaro.
Alfaro dijo que el financiamiento total al sector agropecuario en
el país es de aproximadamente $160 millones anuales, lo que
significa que menos del 1 por ciento de dicha cantidad está
cubierta por un seguro.
Esta cobertura es ínfima si se le compara con la de países
como México y Argentina, donde entre un 25 y un 30 por ciento
de la producción del sector está asegurada.
El gerente del BMI cree que los factores que explican el escaso
crecimiento del negocio en El Salvador son la falta de cultura de
adquisición de seguros, que hace que los agricultores lo
vean como un costo adicional.
Ciertamente, los precios actuales de las pólizas son altos,
según admitió el expresidente de la Asociación
Salvadoreña de Empresas de Seguros (Ases), Alejandro Cabrera.
Se requiere volumen
Si el número de agricultores que contratan seguro aumentara,
los precios tenderían a bajar.
De lo contrario, razonó Cabrera, el manejo de los pocos clientes
encarece las pólizas, con lo que la situación se vuelve
un círculo vicioso.
¿Cómo romper este círculo? La experiencia de
países donde la penetración del seguro agrícola
es mayor demuestra que sólo se puede desarrollar el sector
con el apoyo del Estado, destaca, por su parte, el vicepresidente
de Ases, Rufino Garay.
Sin embargo, él mismo reconoce que somos países
con pocos recursos.
Garay opina que hay dos maneras en que el Estado podría ayudar.
Una es volviendo obligatorio el seguro agrícola, porque si
ya lo deja usted voluntario, no va a funcionar el esquema.
Sin embargo, dadas las condiciones del sector agropecuario, donde
muchos productores son campesinos que se dedican a cultivos de subsistencia,
la obligatoriedad no sería suficiente.
El especialista cree que, simultáneamente, el Gobierno debería
subsidiar un porcentaje de las pólizas, como lo hacen otros
países.
¿Dinero
público?
Anticipándose al cuestionamiento de por qué usar recursos
públicos para esta actividad privada, Garay destaca los beneficios
del seguro agrícola.
Cuando un fenómeno natural provoca pérdidas generalizadas
en la agricultura, el Estado se ve en la obligación de invertir
en programas de atención social.
Aún así, algunos productores no logran recuperarse
del impacto.
En cambio, cuando la producción está asegurada, los
afectados pueden recobrar parte de lo destruido, observa Garay.
Por lo tanto, el seguro es una manera de poner orden, puesto que
permite dibujar escenarios de siniestralidad y presupuestar con
anticipación las inversiones.
Lo importante es arrancar el sistema, porque en la medida
que el sector se va desarrollando la subvención puede ir
bajando, sostiene Garay.
Primeros pasos
Alfredo Alfaro dice que el Gobierno ya comenzó a poner su
cuota en el esfuerzo.
El BMI financió, por ejemplo, los estudios de viabilidad
técnica y de ocurrencia de desastres durante un cuarto de
siglo.
Alfaro destaca que esa información es una base importante
para cualquier compañía que desee entrar al negocio
de los seguros agrícolas.
Ahora cualquier asegurador local o internacional puede pedir
información al Ministerio de Agricultura o al BMI sobre cuál
es la incidencia, por ejemplo, de sequía; en qué zonas,
dónde afecta más, etc., detalla el funcionario.
El sector tiene, según Alfaro, un potencial de crecimiento
definido por los $160 millones de financiamiento agropecuario que
se otorgan en el país.
En su opinión, hace falta bajar los costos de las pólizas
para los productores, lo cual requiere el apoyo del Estado.
Un escudo contra desastres
Los seguros agrícolas cubren siniestros como sequías,
inundaciones, vientos, incendios, enfermedades, plagas y excesos
de lluvias.
Cobertura 30 por ciento de la producción
agropecuaria argentina está asegurada contra siniestros
de diveso tipo, como sequías, inundaciones y plagas.
Antigüedad 6 décadas
Llevan funcionando los sistemas de seguro agrícola en América
Latina, donde actualmente operan en al menos 10 países.
|
|