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Comentando
Chaos
Las
leyes se hicieron para cumplirlas y hacerlas cumplir y no para alegremente
violarlas, tal como parece piensan los que impunemente y ante los
ojos de las autoridades las violan.
La palabra chaos, que encabeza este artículo,
es de origen latino, en español se escribe caos y tiene dos
significados: (1) El estado de confusión en que se hallaban
las cosas al momento de su creación, antes de que Dios las
colocara en el orden que después tuvieron, y (2) Confusión
y desorden, que es la definición que más cuadra a
lo que actualmente sucede en El Salvador.
Este artículo Chaos es el lógico sucesor
de otro que escribimos y nos fue publicado en EL DIARIO DE HOY,
el miércoles 8 de enero de este año y que titulamos
anarquía, palabra de origen griego y que significa: Desorden
o confusión por ausencia o flaqueza de la autoridad pública.
Ambos artículos, pues, se unen para formar un todo. Veamos:
La ausencia o flaqueza de la autoridad pública (anarquía)
lleva al despeñadero produciendo confusión y desorden.
No es necesario ser un sabihondo analista o comentarista político,
sino sencillamente tener suficiente sentido común, aunque
estemos en la gran llanura y no en cúpulas de ninguna clase
(siempre hemos votado por el menos pior para que no
gane el más pior), para darnos cuenta de que
la ausencia o flaqueza que han demostrado, especialmente en estos
últimos meses nuestras autoridades, permitiendo que en el
país y en especial en San Salvador se realicen, impunemente,
toda clase de atropellos, atropellos que han quedado grabados para
vergüenza de nuestras autoridades los que los comenten
no la tienen, en donde se puede contemplar cómo grupos
de vándalos con el pretexto en que nadie que esté
en su sano juicio cree de defender la salud del pueblo, aprovechando
al máximo la famosa huelga de los galenos y sindicato del
ISSS, apoyados por los que entusiastamente siguen la regla de oro
que a río revuelto ganancia de pescadores, impunemente,
se dedican no a atacar al Gobierno, sino propiedades del pueblo,
ese pueblo al que ellos farisaicamente afirman defender, ocasionándole
innumerables sufrimientos e, incluso, poniendo en riesgo también
la salud y la vida.
¿Verdad que motiva a risa el ver cómo se les acusa,
se les encarcela y se les libera tan aprisa? Allí no ha pasado
nada, pues aunque el Gobierno les satisfaga todas sus exigencias,
no es él el que paga los platos rotos, sino que lo hace con
los impuestos del pueblo.
Si se le pregunta a esos entusiastas destructores de vidas y haciendas
si temen a la autoridad, a la ley, todos a una, como en El
alcalde de Salamea, contestarán felices... Nadie.
Dura lex, sed lex. La ley es dura, pero es ley. Las leyes se hicieron
para cumplirlas y hacerlas cumplir y no para alegremente violarlas,
tal como parece piensan los que impunemente y ante los ojos de las
autoridades las violan.
De la anarquía al caos no hay más que un paso, y parece,
dado lo que está sucediendo, éste ya se está
dando.
Que el Divino Salvador del Mundo se apiade de su tocayo El Salvador,
afectado por tirios y troyanos.
Amén.
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