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Para ello, la directiva de la Asociación de Henequeneros de Morazán se reunió el jueves en Osicala, donde analizó la difícil situación que atraviesan. El henequén es uno de los cultivos tradicionales de Morazán, pero desde 1981 la producción cayó a niveles dramáticos. Sin embargo, los dueños de fincas siguieron luchando para sobrevivir en los últimos 20 años, aún en las adversidades. Tras las declaraciones recientes del Ministro de Economía, Miguel Lacayo, en el sentido de que la fibra sintética importada quedará libre del pago de aranceles aduaneros, los productores de la fibra natural creen que su fin ha llegado. Salomón Sánchez, presidente de la asociación, afirmó que miles de puestos de trabajo están en peligro por esa política, ya que esta fibra importada sacará del mercado a los productores locales. Vamos a tratar de presentar una propuesta al Gobierno para evitar la desaparición del rubro, sostuvo. En desventaja Por su parte, Santos Claros, henequenero de Cacaopera, sostuvo que los productores nacionales quedarán en desventaja frente a la fibra importada, debido a las facilidades fiscales que le otorgará el Estado. En Cacaopera, el cultivo se está terminando, añadió. Víctor Espinoza, directivo de la Asociación de Desarrollo Local (ADEL), sostuvo que ese organismo está apoyando a los henequeneros porque constituyen una fuente de trabajo. Entre las alternativas que los productores buscan figuran la asesoría para cambiar de cultivos y la búsqueda de nuevos mercados en la región centroamericana. El henequén es una especie de cactus, de aspecto parecido a una yuca verde. Los mayas usaban el henequén para hacer cordones, carpetas o alfombras, lo cual no ha cambiado mucho. Hubo una época en la que el cultivo de henequén, o fibra de sisal, tuvo gran auge en México y Centroamérica. Pero fue a principios del siglo XIX cuando tuvo su mayor apogeo. Se establecieron fábricas y las llamadas haciendas cambiaron el giro de su producción para establecer grandes plantíos. La mercancía comenzó a exportarse. El apogeo El advenimiento de las fibras sintéticas y el cultivo de la planta en Brasil, Madagascar, Tanzania y Manila contribuyeron enormemente al decaimiento de esta agroindustria. México, uno de los países que más producía en el siglo pasado, tuvo que importarlo de Brasil en los últimos años porque su producción se redujo a niveles insospechados. En 1970 surgió un nuevo uso para la fibra: alfombras. Aunque ya no se siguen fabricando más que como tapetes para la pared, pues con el tiempo los colores se desvanecen y dan comezón. El principal atractivo del henequén es su dureza y resistencia. Es lo suficientemente fuerte para sostener grandes cargas de peso y no se rompe bajo circunstancias en las que las fibras sintéticas sí lo hacen. Actualmente, hay una gran cantidad de usos para el henequén, algunos de los cuales son irremplazables, por lo que su futuro no corre un peligro inminente. Datos: Mil 300 productores de henequén subsisten en el departamento de Morazán. Ellos temen que la industria deje de funcionar. Mayor producción en: Osicala, Meanguera, Gualococti, San Simón, Cacaopera Familias afectadas: 15 mil familias resultarían afectadas si la industria del henequén es reemplazada por los materiales sintéticos. |
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