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Ministerio Espiga
Ama a tu esposa

Por Salvador Gómez
El Diario de Hoy
www.espiga.org.sv

El apóstol San Pablo nos muestra dos formas concretas de cómo el esposo debe amar a la esposa: Así deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos (Ef. 5, 28).

¿Le gustaría a tu cuerpo que lo golpearan? Pues no golpees a tu esposa. Ella es tu cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo que le mintieran? Pues no le mientas a tu esposa. Ella es tu cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo que le gritaran y lo insultaran? Pues no le grites ni insultes a tu esposa Ella es tu cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo que lo visiten y alimentaran bien? Pues viste y alimenta bien a tu esposa. Ella es tu cuerpo.

¿Le gustaría a tu cuerpo que lo abrazaran y lo acariciaran con amor? Pues abraza y acaricia con amor a tu esposa. Ella es tu cuerpo.

¿Le gustaría a tu cuerpo dormir tranquilo y descansar seguro? Pues llega temprano a la casa para que duerma tranquila tu esposa y no esté preocupada por lo que te puede pasar en la calle, pues ella es tu cuerpo.
"Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia" (Ef. 5, 25). Esto sí es más difícil y sólo puede hacerse con la ayuda de Dios. Veamos qué es amar como Cristo ama a la Iglesia.

Dar el primer paso

Tomar la iniciativa, dar el primer paso, acortar la distancia y todo lo que tenga que ver con ser el primero en amar. "En esto consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que El nos amó y nos envió a su Hijo" (Jn. 4, 10).

A lo largo del matrimonio se tienen muchas oportunidades de practicar esta forma de amar. Por ejemplo, dar el primer beso de la mañana, tarde o noche; iniciar una conversación cuando por discusiones se han dejado de hablar y sobre todo pedir perdón para dar por finalizado un conflicto.

Amar gratis

Los esposos cristianos deben amar sin preguntar si la esposa merece o no nuestro amor. El amor se da como regalo, no como premio. "Más la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros" (Rom 5,8).

Cuántas veces se dejan de decir palabras amorosas o hacer cosas agradables para la esposa, porque se piensa que no lo merece. Pues la próxima vez que tengas buenos deseos, realízalos; que si crees que tu esposa no lo merece y aún así le muestras todo tu amor, entonces te pareces a Jesús.

"Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" Jn 13, 1.
Esto para un esposo que quiere ser cabeza como Cristo, quiere decir: estar dispuesto a amar siempre y con toda la intensidad.

Predicador Católico

 

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