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Ministerio
Espiga
Ama a tu esposa
El
apóstol San Pablo nos muestra dos formas concretas de cómo
el esposo debe amar a la esposa: Así deben amar los maridos
a sus mujeres, como a sus propios cuerpos (Ef. 5, 28).
¿Le gustaría a tu cuerpo que lo golpearan? Pues no
golpees a tu esposa. Ella es tu cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo que le mintieran? Pues no
le mientas a tu esposa. Ella es tu cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo que le gritaran y lo insultaran?
Pues no le grites ni insultes a tu esposa Ella es tu cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo que lo visiten y alimentaran
bien? Pues viste y alimenta bien a tu esposa. Ella es tu cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo que lo abrazaran y lo acariciaran
con amor? Pues abraza y acaricia con amor a tu esposa. Ella es tu
cuerpo.
¿Le gustaría a tu cuerpo dormir tranquilo y descansar
seguro? Pues llega temprano a la casa para que duerma tranquila
tu esposa y no esté preocupada por lo que te puede pasar
en la calle, pues ella es tu cuerpo.
"Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a
la Iglesia" (Ef. 5, 25). Esto sí es más difícil
y sólo puede hacerse con la ayuda de Dios. Veamos qué
es amar como Cristo ama a la Iglesia.
Dar el primer paso
Tomar la iniciativa, dar el primer paso, acortar la distancia y
todo lo que tenga que ver con ser el primero en amar. "En esto
consiste el amor: No en que nosotros hayamos amado a Dios, sino
en que El nos amó y nos envió a su Hijo" (Jn.
4, 10).
A lo largo del matrimonio se tienen muchas oportunidades de practicar
esta forma de amar. Por ejemplo, dar el primer beso de la mañana,
tarde o noche; iniciar una conversación cuando por discusiones
se han dejado de hablar y sobre todo pedir perdón para dar
por finalizado un conflicto.
Amar gratis
Los esposos cristianos deben amar sin preguntar si la esposa merece
o no nuestro amor. El amor se da como regalo, no como premio. "Más
la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía
pecadores, murió por nosotros" (Rom 5,8).
Cuántas veces se dejan de decir palabras amorosas o hacer
cosas agradables para la esposa, porque se piensa que no lo merece.
Pues la próxima vez que tengas buenos deseos, realízalos;
que si crees que tu esposa no lo merece y aún así
le muestras todo tu amor, entonces te pareces a Jesús.
"Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó
hasta el extremo" Jn 13, 1.
Esto para un esposo que quiere ser cabeza como Cristo, quiere decir:
estar dispuesto a amar siempre y con toda la intensidad.
Predicador Católico
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